Construcción excavada en arenisca reúne estructura histórica, reforma manual pesada y soluciones modernas de vivienda en una de las transformaciones residenciales más inusuales exhibidas por el programa “Grand Designs”, con preservación de la roca original, infraestructura contemporánea y uso turístico en el bosque inglés.
Angelo Mastropietro transformó una antigua vivienda excavada en arenisca, en el bosque de Wyre, en Worcestershire, Inglaterra, en una casa equipada para uso contemporáneo, con agua corriente, energía eléctrica, calefacción y ambientes organizados dentro de la propia roca.
Conocido como Rockhouse Retreat, el inmueble ganó repercusión tras aparecer en el programa “Grand Designs”, en septiembre de 2015, según el sitio oficial del proyecto, y pasó a ser citado como una de las reformas residenciales más inusuales exhibidas por la atracción.
La reforma llamó la atención por partir de una cavidad histórica abandonada en una ladera rocosa, no de una construcción convencional con paredes levantadas desde cero, losas planificadas y divisiones internas previamente definidas.
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Para adaptar el espacio, Mastropietro necesitó excavar, nivelar, abrir canales y ajustar cada ambiente a la forma irregular de la arenisca, preservando la apariencia externa de refugio primitivo mientras creaba una vivienda funcional por dentro.
Según la Grand Designs Magazine, el inmueble estaba en una cueva de cerca de 800 años en el bosque de Wyre y fue comprado por 62 mil libras después de ser visto en un suplemento local.
La publicación informa que Mastropietro decidió convertir el espacio en una casa del siglo 21 casi solo, después de regresar a Worcestershire en busca de un cambio de vida ligado a una nueva rutina.
Reforma preservó la roca original
En enero de 2015, el trabajo comenzó con un cronograma previsto de nueve meses y presupuesto inicial de 100 mil libras, según relató la Grand Designs Magazine, en una obra marcada por improvisación técnica y esfuerzo físico constante.
Regularizar paredes y rebajar pisos fue la etapa más pesada de la transformación, proceso que llevó a la retirada manual de 70 toneladas de piedra dentro de la cavidad y redefinió la circulación de la futura casa.
El desafío era transformar un espacio antiguo, oscuro e irregular en una casa habitable sin borrar su origen subterráneo, ya que la fuerza visual del proyecto dependía justamente de la permanencia de la roca aparente.
Como no había un modelo común de reforma de este tipo en el Reino Unido, cada decisión dependía de la lectura de la propia pendiente, desde la circulación interna hasta la instalación de los servicios básicos.
Mastropietro mantuvo la arenisca como elemento central de la arquitectura, evitando esconder la cueva detrás de revestimientos urbanos que podrían desvirtuar el origen excavado de la construcción.
En las paredes, la aplicación de cal en varias capas ayudó a aclarar los ambientes y a reflejar la luz natural, sin eliminar la textura de la piedra que mantuvo la identidad visual del inmueble.
Agua, energía y calefacción exigieron obras extras
Entre las fases más complejas de la transformación, la implantación de la infraestructura exigió soluciones propias, porque el inmueble no tenía las condiciones básicas de una residencia moderna ni acceso simple a los servicios esenciales.
Para obtener agua corriente, Mastropietro perforó un pozo; para llevar electricidad al lugar, instaló cables desde un terreno vecino, según la Grand Designs Magazine.
La apertura de una zanja de 200 metros costó 1,5 mil libras, mientras que los servicios esenciales consumieron 35 mil libras, cerca de un tercio del presupuesto previsto para la obra.
Dentro de una cueva antigua, etapas comunes en reformas residenciales, como fontanería y energía, exigieron cortes y adaptaciones en el piso de arenisca, siempre condicionados por la resistencia y la forma de la roca.
La organización final siguió la lógica del volumen excavado, con entrada orientada hacia un área de estar, cocina en formato de galería, baño compacto y dormitorio con estufa de leña.
Esa configuración acercó el inmueble a una pequeña residencia funcional, pero mantuvo la diferencia esencial en relación a casas convencionales: cada ambiente tiene como límite la propia piedra, no paredes rectas construidas en albañilería.
Uno de los planes más inusuales era esculpir una bañera directamente en la roca, aprovechando la arenisca como pieza estructural y reforzando el carácter experimental de la reforma.
Después de moldear la pieza, Mastropietro abandonó la idea al constatar que el sistema eléctrico de agua caliente no tendría capacidad para llenarla, y el ambiente fue reorganizado como baño.
Rockhouse Retreat se convirtió en alquiler de temporada
La trayectoria personal de Mastropietro amplió el interés por el Rockhouse Retreat, especialmente porque la reforma ocurrió tras un cambio de rumbo profesional y personal que lo llevó de vuelta a Worcestershire.
De acuerdo con la Grand Designs Magazine, él había trabajado como ejecutivo de reclutamiento en Australia y regresó a sus orígenes tras recibir diagnóstico de esclerosis múltiple en 2007, en busca de otro estilo de vida.
A pesar de la adaptación completa, el inmueble no se consolidó como vivienda permanente tradicional, ya que restricciones de planificación hicieron que la cueva fuera destinada al alquiler de temporada.
Mastropietro mantuvo otra casa para uso a largo plazo, mientras que el Rockhouse Retreat comenzó a recibir visitantes interesados en la experiencia de dormir en una construcción excavada en la roca.
La ubicación también contribuyó a la repercusión del proyecto, ya que la casa se encuentra en una ladera rocosa rodeada de bosque, con apertura al exterior y un fuerte contraste entre rusticidad y confort moderno.
Puertas de madera, paredes claras y ambientes excavados en la arenisca ayudan a explicar el atractivo visual de la construcción, que preserva la apariencia de cueva sin renunciar a recursos domésticos actuales.
A diferencia de casas diseñadas solo para imitar construcciones subterráneas, el Rockhouse Retreat ya tenía una historia material anterior a la reforma y requirió una intervención enfocada en la recuperación del espacio.
El trabajo consistió en recuperar y adaptar una estructura existente, combinando esfuerzo manual, preservación arquitectónica e infraestructura moderna en un inmueble que había perdido su función habitable.
En la práctica, la intervención no borró la cueva; reorganizó el espacio para recibir usos contemporáneos, manteniendo la roca como límite físico, memoria constructiva y elemento principal de la vivienda.

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