La tecnología incorporada al yeso transforma paredes internas en aliadas del confort térmico al almacenar y liberar calor conforme cambia la temperatura, manteniendo la apariencia convencional del acabado y ampliando el debate sobre eficiencia energética en edificios residenciales, comerciales y reformas de interiores.
Placas de yeso con material de cambio de fase, conocido por la sigla PCM, están siendo estudiadas en la construcción civil como alternativa para ampliar el confort térmico en ambientes internos sin aumentar el grosor de paredes, techos y divisiones.
En lugar de sustituir automáticamente el yeso común, la propuesta añade al acabado una función pasiva de almacenamiento y liberación de calor, manteniendo un sistema visualmente parecido con soluciones ya usadas en obras residenciales y comerciales.
La tecnología funciona de manera diferente al aislamiento convencional, que actúa principalmente como barrera para reducir la transferencia de calor entre ambientes internos y externos.
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En el caso de los PCMs, el material trabaja como un reservorio térmico incorporado a la pared, absorbiendo energía cuando la temperatura sube y liberando parte de ese calor cuando el ambiente se enfría.
Durante el cambio de fase, proceso que ocurre en un rango de temperatura definido, el PCM puede absorber o devolver energía térmica sin requerir motores, compresores o consumo directo de electricidad.
Con esta dinámica, la aplicación en placas de yeso busca suavizar picos térmicos y reducir variaciones bruscas dentro de los inmuebles, especialmente en construcciones ligeras y áreas expuestas a oscilaciones a lo largo del día.
Cómo funciona la placa de yeso con PCM
En 2024, un estudio publicado en la revista científica Buildings evaluó la Comfortboard23, placa comercial de yeso de Knauf que incorpora PCM microencapsulado a la matriz del material.
La investigación identificó la presencia de las microcápsulas en la estructura de la placa y midió indicadores como valor U, conductividad térmica, capacidad de almacenamiento de calor y respuesta dinámica bajo variaciones de temperatura.
En las pruebas comparativas, la incorporación del PCM redujo el valor U en un 2% en relación con las placas de yeso estándar analizadas por los investigadores.
Además de esta reducción, el estudio registró un aumento de cerca de 45% en la capacidad de almacenamiento de calor, acompañado de cambios en el retraso térmico y en el comportamiento de la placa durante ciclos de calentamiento y enfriamiento.
El valor U indica la cantidad de calor que atraviesa un componente constructivo en determinadas condiciones de evaluación.
Cuanto menor sea este indicador, menor tiende a ser la transferencia térmica por el material analizado, aunque el rendimiento real de una pared también depende de la instalación, de las capas asociadas y de las características del edificio.
Almacenamiento de calor sin aumentar la pared
En sistemas internos ligeros, la baja inercia térmica suele ser una limitación importante para el confort de los ocupantes.
Paredes secas, divisorias finas y techos pueden calentarse o enfriarse rápidamente, aumentando la percepción de variación térmica en determinados momentos del día.
Al recibir material de cambio de fase, la placa de yeso pasa a almacenar energía térmica por calor latente, sin requerir una pared más gruesa o pesada.
Cuando la temperatura interna se eleva, parte del calor es absorbido durante el cambio de fase; al enfriar el ambiente, esta energía puede liberarse de manera gradual.
Para hacer viable esta aplicación, la microencapsulación desempeña un papel central en la formulación de la placa.
Pequeñas partículas de PCM quedan envueltas por cápsulas microscópicas, lo que permite mezclarlas con el yeso y reduce el riesgo de fuga durante ciclos repetidos de calentamiento y enfriamiento.
Desde el punto de vista visual, la solución preserva una apariencia similar a la de una placa de acabado tradicional.
La diferencia está en la función añadida al componente, que deja de actuar solo como superficie interna y pasa a participar en el control térmico pasivo del ambiente.
Eficiencia energética depende del proyecto
Otra revisión científica sobre la incorporación de PCMs en edificios, también publicada en 2024, señala que estos materiales pueden moderar temperaturas internas al absorber y liberar calor durante transiciones de fase.
A pesar del potencial, el análisis resalta que rendimiento, costo-beneficio, durabilidad y compatibilidad con otros materiales continúan siendo factores decisivos para la adopción a gran escala.
Este cuidado técnico es necesario porque el resultado no depende solo de la presencia del PCM dentro de la placa.
El rango de temperatura de cambio de fase necesita estar alineado con el clima local, el uso del ambiente, la ventilación, la exposición solar, la orientación del edificio y el sistema de climatización existente.
En la literatura técnica, también aparecen como factores relevantes la posición del PCM en la envoltura del edificio, el espesor de la capa aplicada y la temperatura de fusión elegida.
Estos parámetros influyen directamente en la capacidad del material de absorber y devolver calor en el momento en que el intercambio térmico contribuye de manera más efectiva al confort interno.
Por este motivo, la placa de yeso con PCM no debe ser tratada como solución aislada para todos los problemas de confort térmico.
Su uso puede complementar ventilación, sombreado, aislamiento, orientación solar adecuada y sistemas de climatización, siempre que forme parte de un proyecto arquitectónico bien dimensionado.
Dónde la tecnología puede ganar espacio
Para la construcción civil, el interés está en mejorar el desempeño térmico mediante un elemento ya familiar en obras residenciales y comerciales.
El yeso aparece en paredes internas, techos y divisorias por ser ligero, moldeable y relativamente sencillo de instalar, lo que facilita la integración de nuevas funciones al sistema constructivo.
En edificios con alta demanda de climatización, materiales capaces de reducir oscilaciones internas pueden contribuir al confort de los ocupantes y a una operación más eficiente.
Aun así, las ganancias energéticas varían según el clima, el patrón de uso, la calidad del proyecto y el conjunto de soluciones adoptadas en cada edificación.
Habitaciones, salas, oficinas, escuelas, hospitales y áreas comerciales están entre los ambientes que pueden ser considerados para este tipo de tecnología cuando hay necesidad de mayor estabilidad térmica.
En las reformas internas, la solución también puede encontrar espacio por mantener proximidad con sistemas de paredes secas y acabados tradicionales, sin exigir alteraciones visuales profundas en el proyecto.
La adopción a escala comercial, sin embargo, depende de una combinación de factores técnicos y económicos.
Además del desempeño térmico, fabricantes y proyectistas necesitan considerar resistencia mecánica, estabilidad de la matriz de yeso, comportamiento en ciclos repetidos y costo en comparación con placas convencionales.
El yeso común sigue siendo relevante por precio, disponibilidad y amplia cadena de instalación, especialmente en obras que priorizan costo y ejecución rápida.
Las placas con PCM amplían el papel del acabado interno, pero tienden a avanzar primero en proyectos que buscan desempeño térmico medible y pueden justificar la inversión.
Con esta tecnología, elementos internos de la construcción civil pasan a asumir una función que va más allá de la división de ambientes.
La pared deja de ser solo una superficie de acabado y pasa a integrar estrategias de control térmico pasivo, siempre que especificación, instalación y contexto climático estén alineados con el desempeño esperado.

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