Drones usados por el gobierno chino aumentan en más de un 4% la cantidad de lluvia en un área árida de Xinjiang, con solo 1 kg de yoduro de plata y tecnología de siembra de nubes
Científicos del gobierno chino divulgaron los resultados de un experimento de modificación climática realizado en Xinjiang. Usando drones, la operación logró aumentar la cantidad de lluvia en más de un 4% en un área de 3.089 millas (aprox. 4.971 km) cuadrados en solo un día.
El resultado se obtuvo con el uso de 1 kg de yoduro de plata, sustancia común para sembrar nubes. Con esta pequeña cantidad, equivalente al contenido de una taza de viaje, se produjeron más de 70 millones de litros de agua.
Esto sería suficiente para llenar 30 piscinas olímpicas con dos metros de profundidad, según información del South China Morning Post.
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Operación liderada por laboratorio meteorológico de China
El experimento fue conducido por el laboratorio principal de física de precipitación de nubes y modificación climática de la Administración Meteorológica de China, con sede en Pekín. Los datos y los resultados fueron publicados el 10 de abril en la revista china Desert and Oasis Meteorology, tras revisión por pares.
Las pruebas se realizaron con drones de tamaño medio que volaron a una altitud de 5.500 metros sobre los pastizales de Bayanbulak.
Ellos lanzaron yoduro de plata en forma de humo, a partir de barras de llama. Cada vuelo utilizó dos de estas barras, con 125 gramos de la sustancia en cada una. La liberación ocurrió en cuatro vuelos consecutivos, con dispersión de 0,28 gramos por segundo.
Drones presentan ventajas operativas
Según los científicos involucrados, el uso de drones representa una alternativa más segura y precisa. Además, permiten una cobertura amplia, con operaciones en diferentes condiciones climáticas a lo largo del año. Estas características posibilitan realizar acciones a gran escala y con control tridimensional.
La tecnología también ha sido probada en otras regiones de China, como Guizhou, Shanghái, Gansu y Sichuan, según informó el South China Morning Post.
Resultados fueron verificados con tres métodos diferentes
El equipo científico trabajó en asociación con la Oficina de Modificación Climática de Xinjiang. Para comprobar los efectos, los investigadores utilizaron tres métodos de validación. Las gotas de lluvia, por ejemplo, pasaron de 0,46 mm a 3,22 mm tras la operación.
Imágenes de satélite también mostraron un enfriamiento de hasta 10 °C en la parte superior de las nubes, además de un crecimiento vertical de 2,9 kilómetros. Estos datos reforzaron el impacto directo de la acción de siembra de nubes realizada por los drones.
Estudio comparó resultados con 50 años de datos
Para medir el impacto real de la intervención, los científicos analizaron registros climáticos de 50 años. La estimación fue de un aumento de 78.200 metros cúbicos en la precipitación, lo que representa un crecimiento del 3,8%.
Simulaciones realizadas en paralelo previeron un aumento similar: 73.800 metros cúbicos, o 4,3%. Los valores estuvieron muy cerca de los datos reales, indicando la precisión de las proyecciones.
A pesar de los resultados positivos, los investigadores plantearon dudas técnicas sobre las prácticas de siembra. Entre ellas, cómo definir si la acción realmente aumentó la lluvia o, por el contrario, redujo el volumen esperado. También se discutieron las mejores formas de medir la ganancia de agua y la duración de los efectos a lo largo del tiempo.
Región enfrenta sequía, desertificación y pérdida de glaciares
Xinjiang es una de las regiones más secas de China e incluye partes de los desiertos de Gobi y Taklamakan. La área enfrenta desafíos causados por la desertificación y la fusión de los glaciares.
Las capas de hielo de las Montañas Tianshan, esenciales para el abastecimiento de agua de 25 millones de personas, están disminuyendo entre 2,2 y 2,8 kilómetros cuadrados por año, según estimaciones oficiales.
Aun así, la región ha registrado un aumento en la media de lluvias. Estudios indican que la precipitación ha crecido 0,6 cm por década. Investigadores citan el calentamiento global y los esfuerzos de geoingeniería de China como posibles factores.
Entre las iniciativas estarían el uso de bosques artificiales y la instalación de paneles solares, que estarían acelerando la reforestación natural de la región.
Estos avances muestran el papel que la tecnología puede desempeñar en acciones de enfrentamiento a los cambios climáticos, especialmente en regiones vulnerables como Xinjiang.
Con información de Interesting Engineering.

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