El proyecto GRAND quiere usar 200 mil antenas para detectar neutrinos y partículas cósmicas extremas en un área gigantesca.
En uno de los proyectos más ambiciosos de la física astroparticular moderna, la GRAND Collaboration trabaja para transformar grandes áreas terrestres en una especie de antena planetaria para partículas casi invisibles provenientes del Universo profundo. Según un artículo presentado en el ICRC 2023 y publicado por Proceedings of Science el 27 de septiembre de 2024, el Giant Radio Array for Neutrino Detection, GRAND, es un observatorio planeado para detectar neutrinos de ultra-alta energía, rayos cósmicos y rayos gamma, con una configuración final prevista de 200 mil antenas de radio distribuidas por 200 mil km² en subarreglos dispersos por el mundo.
La idea parece sacada de la ciencia ficción porque GRAND no depende de telescopios tradicionales para observar el cielo. La estrategia del proyecto es captar la emisión de radio generada por cascadas de partículas en la atmósfera, producidas cuando partículas de energía extrema interactúan con el aire o con la corteza terrestre. El diseño previsto divide el sistema en unos 20 subarreglos de aproximadamente 10 mil km² cada uno, creando una estructura de observación mucho mayor que cualquier detector convencional de laboratorio.
El proyecto GRAND quiere crear el mayor detector de neutrinos jamás planeado
El nombre GRAND significa Giant Radio Array for Neutrino Detection. El proyecto fue concebido por una colaboración internacional de investigadores que busca detectar partículas extremadamente raras utilizando un enfoque completamente diferente de los observatorios tradicionales.
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En lugar de depender de grandes tanques subterráneos o detectores sumergidos en el océano, GRAND pretende usar miles de antenas distribuidas en regiones montañosas remotas.
La escala del proyecto es difícil de visualizar. Los planes completos hablan de hasta 200 mil antenas distribuidas en unos 200 mil km², un área similar al tamaño de países enteros o grandes estados brasileños.
Esta dimensión es necesaria porque los neutrinos de ultra-alta energía casi nunca interactúan con la materia. Detectarlos exige observar áreas gigantescas durante largos períodos.
Los neutrinos son partículas fantasmas que atraviesan planetas enteros casi sin colisión
Los neutrinos son frecuentemente llamados “partículas fantasmas”. Poseen una masa extremadamente pequeña e interactúan muy poco con la materia. Billones de ellos atraviesan el cuerpo humano cada segundo sin dejar ningún efecto perceptible.
Esto hace que su detección sea extremadamente difícil. La mayoría de las veces, atraviesan planetas enteros prácticamente sin colisionar con nada. GRAND pretende usar montañas como elemento estratégico del sistema.
La idea es que los neutrinos ultraenergéticos atraviesen la Tierra y eventualmente interactúen cerca de las laderas montañosas, generando partículas secundarias.
Estas partículas producirían cascadas atmosféricas capaces de emitir señales de radio detectables por las antenas distribuidas por el terreno.
La atmósfera terrestre se convierte en una pantalla gigante para registrar colisiones cósmicas
Cuando partículas de energía extrema entran en la atmósfera, desencadenan cascadas de partículas secundarias.
Estas cascadas emiten señales de radio muy rápidas y débiles. El papel de las antenas es captar estas señales y permitir que los científicos reconstruyan la trayectoria y la energía del evento original.
En la práctica, el proyecto transforma la propia atmósfera en una gigantesca superficie de observación cósmica.
Uno de los motivos del interés científico es la energía absurda involucrada. Algunos neutrinos y rayos cósmicos transportan energías millones de veces superiores a las producidas en aceleradores como el CERN.
Estos eventos pueden revelar fenómenos extremos ligados a agujeros negros supermasivos, explosiones cósmicas violentas y objetos aún poco comprendidos.
Los científicos quieren descubrir el origen de los rayos cósmicos más extremos del Universo
Una de las grandes preguntas de la astrofísica moderna involucra justamente el origen de los rayos cósmicos ultraenergéticos.
Los científicos saben que llegan a la Tierra, pero aún no entienden completamente qué objetos logran acelerarlos a energías tan absurdas. Agujeros negros, núcleos activos de galaxias y explosiones estelares están entre los principales candidatos.
Para funcionar correctamente, el GRAND necesita operar en áreas extremadamente silenciosas desde el punto de vista electromagnético.
Las interferencias producidas por ciudades, antenas de telecomunicaciones y equipos electrónicos pueden perturbar las señales buscadas. Por ello, las regiones montañosas aisladas aparecen como candidatas ideales para albergar parte de las antenas.
El sistema será modular y se construirá en etapas más pequeñas
El proyecto completo aún está en desarrollo y debe avanzar en fases. Antes de la instalación masiva de las 200 mil antenas, los investigadores trabajan en prototipos más pequeños para validar la tecnología, los algoritmos y los métodos de detección.
Estas etapas ayudan a verificar si el enfoque realmente logra identificar neutrinos ultraenergéticos con eficiencia. El GRAND forma parte de una tendencia creciente de la astronomía moderna: usar ondas de radio para investigar fenómenos extremos.
Radiotelescopios gigantes ya estudian agujeros negros, galaxias distantes y señales cósmicas misteriosas. La diferencia aquí es usar radio para detectar partículas casi invisibles. Esto amplía enormemente las posibilidades de observación del Universo profundo.
Detectar neutrinos puede revelar regiones invisibles del cosmos
Los neutrinos logran atravesar regiones que bloquean la luz, los rayos X y otras formas de radiación. Esto significa que transportan información sobre entornos cósmicos extremos normalmente inaccesibles para los telescopios convencionales.
Capturarlos puede ayudar a los científicos a ver partes ocultas del Universo. El GRAND reúne áreas científicas extremadamente complejas.

La iniciativa combina física de partículas, radioastronomía, computación, análisis de señales e ingeniería a gran escala. Además, el volumen de datos esperado exige sistemas avanzados de inteligencia artificial y procesamiento distribuido.
El observatorio puede ayudar a entender los eventos más violentos ya registrados en el cosmos
Los científicos esperan que el sistema ayude a rastrear fenómenos ligados a:
- explosiones de rayos gamma
- colisiones cósmicas extremas
- agujeros negros activos
- chorros relativistas
- eventos energéticos desconocidos
Estos fenómenos se encuentran entre los más violentos jamás observados en el Universo. El aspecto más impresionante del proyecto quizás sea su dimensión.
En lugar de un único telescopio, el GRAND funciona como una infraestructura distribuida a escala continental. Es un ejemplo de cómo la ciencia moderna ha pasado a construir sistemas gigantescos para responder preguntas fundamentales sobre el origen, la estructura y el comportamiento del Universo.
Las 200 mil antenas pueden transformar montañas en una máquina de observar partículas invisibles
Si el proyecto alcanza su configuración completa, montañas esparcidas por el planeta podrán funcionar como parte de un detector cósmico gigantesco.
La propuesta parece futurista porque transforma elementos naturales de la Tierra en componentes activos de una máquina científica global. El objetivo final es capturar partículas tan raras y energéticas que pueden contener pistas sobre los eventos más extremos jamás producidos en el cosmos.
¿Imaginabas que montañas enteras podrían convertirse en parte de un detector planetario creado para capturar partículas casi invisibles provenientes de las regiones más violentas del Universo?

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