Cráneo de 53 centímetros y estimaciones de masa en la casa de una tonelada colocan al roedor prehistórico sudamericano en el centro de un récord científico, con descripción basada en fósil raro y comparaciones con roedores vivos y extintos.
El mayor roedor ya descrito por la ciencia no se parece con ningún animal vivo en escala.
El Josephoartigasia monesi, identificado a partir de un cráneo excepcionalmente preservado de 53 centímetros de longitud total, fue presentado como la mayor especie de roedor registrada, con estimaciones de masa corporal en la casa de una tonelada a partir de medidas del cráneo y de comparaciones con roedores actuales.
El hallazgo es sudamericano y se apoya en un material raro para el grupo: un cráneo casi completo, pieza que suele faltar en el registro fósil de roedores gigantes.
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Descripción científica y dónde se encontró el fósil
La descripción formal del Josephoartigasia monesi fue realizada por investigadores uruguayos en un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B.
El trabajo caracteriza a la especie como un roedor caviomorfo de la familia Dinomyidae y afirma que el cráneo encontrado permitió, además de la identificación taxonómica, estimaciones de tamaño y observaciones anatómicas que no eran posibles cuando la familia era conocida principalmente por dientes aislados y fragmentos de mandíbula.
El artículo sitúa el fósil en la Formación San José, en Uruguay, unidad generalmente atribuida al intervalo Plioceno–Pleistoceno, entre cerca de 4 y 2 millones de años atrás.

Formación San José y el ambiente de la época
La propia formación geológica ayuda a enmarcar el ambiente en el que este animal vivió.
En el resumen del estudio, los autores indican que el paleoambiente propuesto para la ocurrencia del Josephoartigasia monesi fue caracterizado como un sistema estuarino o deltaico, asociado a comunidades forestales.
En otras palabras, la especie es presentada dentro de un escenario de áreas húmedas e influencia de ríos, en una época profunda de la historia reciente del continente, cuando grandes mamíferos sudamericanos aún ocupaban nichos que hoy no existen en el mismo formato.
Cráneo de 53 cm y comparaciones con capibara y paca
La medida que más llama la atención es objetiva y está registrada en la descripción anatómica: el cráneo tiene 53 centímetros de longitud total.
Esto coloca, por sí solo, la cabeza del Josephoartigasia monesi en una escala que no encuentra paralelo entre roedores actuales.
Para contextualizar el salto de tamaño, el propio artículo recuerda que la capibara, el mayor roedor vivo, es citada con masa corporal aproximada de 60 kilos, y menciona también la paca (Dinomys branickii), otro roedor sudamericano de gran porte, presentada como el único representante vivo de la familia Dinomyidae, con masa aproximada de 15 kilos.
La comparación sirve para dimensionar lo que significa hablar de un roedor con cráneo superior a medio metro.
Cómo la ciencia estimó el peso en la casa de 1 tonelada

La estimación de peso “en la casa de 1 tonelada” proviene de un método frecuente en paleontología cuando el esqueleto postcraneal no está disponible: la relación alométrica entre medidas del cráneo y masa corporal observada en especies actuales.
Los autores destacan que la diferencia de tamaño entre el mayor roedor vivo y los gigantes extintos hace que la estimación sea menos confiable de lo que sería en grupos con equivalentes modernos mayores, pero aún así consideran relevante obtener números aproximados por causa de las implicaciones ecológicas y biológicas del tamaño.
Con base en una nueva relación alométrica construida a partir de 13 especímenes de ocho géneros de roedores hystricognathos, apuntados como los parientes vivos más cercanos para el tipo de comparación, el estudio informa que la masa estimada para Josephoartigasia fue de 1008 kilos.
Estimaciones adicionales y la amplitud de los resultados
Por estar el cráneo casi completo, el trabajo relata que la estimación pudo ser verificada usando otras medidas cranianas estándar.
Con seis medidas adicionales, los autores calcularon diferentes valores y también un promedio.
En este conjunto, el promedio de los siete resultados es presentado como 1211 kilos, con desviación estándar de 753 kilos, reflejando la variación obtenida cuando cada medida recibe el mismo peso en el cálculo.

El propio estudio expone cuáles fueron los extremos encontrados en ese procedimiento: la mayor estimación, de 2586 kilos, aparece asociada al ancho de los incisivos; la menor, de 468 kilos, surge ligada al tamaño relativamente pequeño de los arcos cigomáticos en el cráneo analizado.
La amplitud de estos resultados es tratada en el artículo como parte del desafío metodológico de estimar masa corporal cuando no hay huesos del cuerpo para comparar.
Por qué el Josephoartigasia superó a otros roedores gigantes
El texto científico también se apoya en comparaciones con otros roedores gigantes ya descritos para sustentar que Josephoartigasia monesi ocupa la cima del ranking.
El estudio cita al Phoberomys, roedor extinto que había sido reportado anteriormente como el mayor roedor que existió, con estimaciones de masa basadas en medidas postcraneales.
Como los autores afirman que no hay huesos postcraneales conocidos para Josephoartigasia, la comparación directa por el mismo método no es posible en este momento, pero el artículo sostiene que el cráneo descrito es mayor que el cráneo conocido de Phoberomys y registra la indicación de que los fragmentos craneales disponibles para el rival sugieren un cráneo con cerca del 65% del tamaño del de Josephoartigasia.
Con eso, el estudio declara alta confianza de que el espécimen descrito tendría masa corporal aproximadamente dos veces la de Phoberomys, manteniendo el argumento de que Josephoartigasia monesi es el mayor roedor conocido.
Detalles anatómicos más allá del récord de tamaño

Además del tamaño, el cráneo trae información anatómica específica.
La descripción apunta que la dentición superior preservada incluye incisivos y la serie de dientes de trituración, y observa que, como en otros dinomídeos, los dientes de molienda son relativamente pequeños en comparación con el tamaño del cráneo.
El artículo llama la atención sobre un detalle raro entre roedores: la posición del último molar en un punto más anterior que la órbita, característica descrita como única en este grupo.
Estos elementos son presentados como parte del motivo por el cual el fósil tiene valor más allá del “récord” de tamaño, ofreciendo datos de anatomía que ayudan a entender cómo los roedores gigantes de esta línea se diferenciaban de especies actuales.
Por qué un cráneo casi completo es tan importante
El estudio también registra que este tipo de hallazgo es inusual porque, para la familia Dinomyidae, el material fósil suele estar restringido a dientes aislados y mandíbulas incompletas.
Esto significa que un cráneo casi completo tiene potencial para reevaluar interpretaciones anteriores y ampliar la base comparativa con roedores vivos y extintos.
En el propio trabajo, los autores mencionan que el material-tipo fue recolectado por S. Viera, evidencia de que la historia del fósil involucra recolección y preservación adecuadas para permitir una descripción científica detallada años después.
Si un único cráneo de 53 centímetros fue suficiente para colocar a un roedor extinto en la cima de los récords y reabrir discusiones sobre anatomía y escala entre mamíferos sudamericanos, ¿qué otros hallazgos guardados en colecciones y depósitos aún pueden cambiar lo que se sabe sobre los gigantes que vivieron en el continente?

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