El Morro do Garrafão, en Corupá, en el Norte de Santa Catarina, guarda un pasado volcánico de aproximadamente 588 millones de años, confirmado por un informe del Servicio Geológico de Brasil. El estudio identificó rocas como ignimbritas, riolitas, traquitas, brechas vulcanoclásticas, basaltos y andesitas en la región, todas formaciones típicas de antiguos ambientes volcánicos. Con cerca de 600 metros de altitud y senderos populares entre practicantes de senderismo, el Morro do Garrafão podría haber sido un volcán extinto en el período Neoproterozoico.
El Morro do Garrafão lleva un misterio que atraviesa generaciones en Corupá: los habitantes siempre sospecharon que la formación de 600 metros escondía un antiguo volcán, y ahora la ciencia confirma que la sospecha tenía fundamento. Un informe del Servicio Geológico de Brasil, publicado dentro del Proyecto BANEO, identificó que las Cuencas de Campo Alegre y Corupá están compuestas por «rocas sedimentarias y volcánicas» cuyo clímax del magmatismo ocurrió hace aproximadamente 588 millones de años, aún en el período Neoproterozoico. La presencia de estas rocas indica que el Norte catarinense pasó por intensos procesos volcánicos en el pasado geológico de la Tierra.
Con cerca de 600 metros de altitud, el Morro do Garrafão es hoy un destino popular para practicantes de senderismo y ciclismo de montaña en Corupá. La subida empinada y el paisaje panorámico de la Sierra catarinense han transformado el lugar en uno de los tarjetas postales naturales del municipio. Pero lo que atrae a los científicos al Morro do Garrafão no es el paisaje: son las rocas que componen su estructura, formadas por el enfriamiento del magma y por erupciones que ocurrieron cuando el planeta tenía una configuración continental completamente diferente a la actual.
Lo que el Servicio Geológico de Brasil encontró en el Morro do Garrafãof

La información que conecta el Morro do Garrafão a un pasado volcánico aparece en el informe «Metalogenia das Bacias Neoproterozoico-Eopaleozoicas do Sul do Brasil», elaborado por los geólogos João Angelo Toniolo y Marcus Begossi Gonçalves de Souza y publicado en 2015 por el Servicio Geológico de Brasil, vinculado al Ministerio de Minas y Energía. El estudio detalla la presencia de formaciones típicas de antiguos ambientes volcánicos en la región de Corupá y Campo Alegre, incluyendo ignimbritas, riolitas, traquitas, brechas vulcanoclásticas, basaltos y andesitas.
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Cada una de estas rocas cuenta una parte de la historia. Las ignimbritas se forman por flujos piroclásticos, nubes de gas y fragmentos volcánicos que se desplazan a alta velocidad durante erupciones explosivas. Las riolitas y traquitas son rocas volcánicas de composición ácida a intermedia, producidas por lavas viscosas. Los basaltos y andesitas indican lavas de composición básica a intermedia. La diversidad de estas formaciones en la región del Morro do Garrafão sugiere que la actividad volcánica no fue puntual, sino prolongada e intensa.
El Morro do Garrafão realmente pudo haber sido un volcán
La presencia de rocas volcánicas en una formación montañosa de 600 metros no significa automáticamente que el Morro do Garrafão fue el cráter de un volcán. Lo que la geología confirma es que la región pasó por procesos volcánicos intensos hace 588 millones de años y que las rocas que componen el morro fueron formadas por el enfriamiento de magma y por erupciones antiguas.
Estructuras montañosas en regiones con pasado volcánico pueden ser remanentes de antiguos edificios volcánicos erosionados a lo largo de cientos de millones de años, o pueden ser formaciones creadas por la acumulación de material volcánico expulsado por centros eruptivos cercanos. En el caso del Morro do Garrafão, la ausencia de un cráter visible no descarta el origen volcánico: 588 millones de años de erosión son tiempo suficiente para borrar cualquier vestigio superficial de un cráter.
Qué son 588 millones de años en contexto geológico
Para dimensionar el pasado volcánico del Morro do Garrafão, es necesario entender lo que sucedía en el planeta hace 588 millones de años. El período Neoproterozoico antecede la explosión cámbrica, cuando la diversidad de vida en la Tierra se multiplicó de forma abrupta. En esa época, los continentes estaban organizados en configuraciones completamente diferentes a las actuales, y lo que hoy es Santa Catarina formaba parte de un ambiente geológico activo con placas tectónicas en colisión, aperturas de rifts y actividad magmática intensa.
El magmatismo que formó las rocas del Morro do Garrafão está asociado a la evolución de las Cuencas de Campo Alegre y Corupá, estructuras geológicas que registraron tanto sedimentación como vulcanismo a lo largo de millones de años. Estas cuencas son objeto de estudio continuo por el Servicio Geológico de Brasil, y la región del Norte catarinense es considerada una de las más interesantes del Sur de Brasil desde el punto de vista de la geología precámbrica.
El Morro do Garrafão como destino de turismo y ciencia
Para quienes visitan el Morro do Garrafão en busca de senderos y paisajes, el pasado volcánico añade una capa de significado a la experiencia. Las rocas oscuras que aparecen en el camino, los afloramientos en las laderas y la propia forma del morro adquieren otro sentido cuando el visitante sabe que fueron formados por magma y erupciones hace casi 600 millones de años.
Corupá, con poco más de 16 mil habitantes, ya es conocida en el circuito de ecoturismo del Norte de Santa Catarina. El Morro do Garrafão, con su subida empinada y vista panorámica de la Sierra, atrae a practicantes de senderismo y ciclismo de montaña de otras ciudades y estados. La confirmación del pasado volcánico por el Servicio Geológico puede impulsar el turismo geológico en la región, un segmento que crece en Brasil y que atrae a visitantes interesados en formaciones naturales con historia documentada.
¿Sabías que el Morro do Garrafão en Corupá pudo haber sido un volcán hace casi 600 millones de años? ¿Ya hiciste el sendero hasta la cima? Cuéntanos en los comentarios qué te pareció la subida y si ya habías oído hablar de este pasado volcánico.

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