WEG, TAESA y Prysmian colocan a Assis en el mapa de la ingeniería eléctrica con transformadores de 300 toneladas, cables subterráneos de 500 kV y un proyecto pionero que cambia la transmisión de energía en el país
Un equipo de 300 toneladas salió de Minas Gerais, recorrió cerca de 800 km y llegó al interior de São Paulo para participar en una obra que poca gente ve, pero que puede cambiar la forma en que parte de la energía eléctrica de alta tensión circula en el país.
El gigante fue fabricado por WEG, en Betim, y destinado a la Subestación Assis, en Assis, São Paulo, dentro de un proyecto de TAESA que involucra uno de los sistemas más impresionantes de la transmisión eléctrica brasileña. Según la propia WEG, los equipos forman parte del primer sistema subterráneo de transmisión en 525 kV de Brasil.
La escena parece de película industrial: un transformador monstruoso, más grande que muchos camiones comunes, dejando la fábrica y atravesando cientos de kilómetros en una operación logística milimétrica. Pero detrás del transporte colosal existe algo aún mayor: el intento de reforzar una de las estructuras más importantes del Sistema Interconectado Nacional.
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El “monstruo” de WEG no vino solo
La operación involucra tres transformadores monofásicos de 500 MVA cada uno, todos destinados a la Subestación Assis. Juntos, forman un banco de transformación con capacidad total de 1,5 GVA, número que coloca al proyecto entre los más grandes ya implantados en corriente alterna en Brasil.
Cada unidad pesa aproximadamente 300 toneladas, lo que transforma el simple desplazamiento de los equipos en una verdadera operación de ingeniería. No se trata solo de colocar una carga pesada en un remolque y seguir viaje: este tipo de transporte exige planificación de ruta, análisis de puentes, escolta, autorizaciones y control permanente.
El trayecto de cerca de 800 km, saliendo de la unidad de WEG en Betim, Minas Gerais, hasta Assis, en São Paulo, muestra la dimensión física de la obra. Es una de esas infraestructuras que rara vez aparecen para el público, pero que sostienen la energía que llega a ciudades, industrias, comercios y residencias.
Energía de altísima tensión pasando por debajo de la tierra
El punto más llamativo del proyecto es que está vinculado a una solución inédita de transmisión subterránea en alta tensión. En lugar de depender solo de estructuras visibles, como torres y líneas aéreas, parte de la infraestructura pasa a contar con tecnología enterrada, usando cables aislados de alta tensión.
Prysmian, responsable del sistema subterráneo, informó que desarrolló el primer cable aislado de 500 kV de Brasil para atender la demanda de TAESA en la Subestación Assis. Antes de esto, el mayor nivel de tensión en cable aislado ya instalado en el país era de 345 kV, lo que muestra el salto tecnológico involucrado.
En la práctica, el proyecto combina el peso brutal de los transformadores de 525 kV con la sofisticación de los cables subterráneos de 500 kV. Es una unión rara entre máquina gigante, ingeniería eléctrica avanzada y una obra que prácticamente desaparece a los ojos de quien pasa por la superficie.

Por qué enterrar parte de la transmisión llama tanto la atención
La transmisión subterránea es especialmente interesante porque resuelve problemas que las líneas aéreas no siempre pueden evitar. Puede reducir el impacto visual, disminuir la necesidad de nuevas áreas, proteger mejor la infraestructura contra inclemencias del tiempo y reducir riesgos ligados a accidentes, vandalismo e interferencias externas.
En el caso de la Subestación Assis, la solución también se asoció a la viabilidad de expansión futura y a la conexión con transformadores de gran tamaño. Es decir, no es solo una elección estética o ambiental: es una decisión técnica para aumentar la confiabilidad del sistema eléctrico.
Este es el tipo de obra que casi nadie nota en el día a día, pero que puede marcar la diferencia cuando la demanda de energía crece. Mientras la población ve solo postes, enchufes y facturas de luz, hay estructuras subterráneas, transformadores gigantes y corredores de transmisión trabajando silenciosamente para mantener el país funcionando.
El papel de TAESA y de la Subestación Assis
TAESA, una de las grandes empresas de transmisión de energía de Brasil, está detrás del proyecto en la Subestación Assis. La instalación tiene un papel estratégico en la red eléctrica, especialmente por integrar estructuras vinculadas al transporte de energía en niveles elevados de tensión.
La función de los transformadores suministrados por WEG es adaptar la tensión de 440 kV a 525 kV, reforzando la capacidad del sistema. Este tipo de ajuste es esencial para que la energía pueda circular de forma más eficiente por grandes distancias, con mayor estabilidad y seguridad operacional.
En un país continental como Brasil, donde la generación de energía a menudo está lejos de los grandes centros consumidores, la transmisión es tan importante como la propia producción. Sin corredores robustos, la energía generada en una región puede no llegar con eficiencia a otra.
Una obra invisible, pero gigantesca
Lo que hace que este caso sea tan impresionante es el contraste entre el tamaño de los equipos y la invisibilidad de la obra. Un transformador de 300 toneladas llama la atención en cualquier carretera, pero después de instalado pasa a formar parte de un engranaje que opera lejos de los ojos de la mayoría de las personas.
Es exactamente ahí donde está el atractivo de la historia: Brasil está recibiendo una infraestructura de alta tensión que mezcla logística extrema, ingeniería pesada, tecnología subterránea y refuerzo del sistema eléctrico nacional.
Mientras mucha gente imagina que la energía eléctrica es solo una cuestión de plantas, el proyecto muestra el otro lado de la ecuación: sin transformadores, cables, subestaciones y sistemas de transmisión, la electricidad simplemente no llega donde necesita llegar.


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