1. Inicio
  2. / Construcción
  3. / Concreto hecho con agua de mar y arena marina desafía una de las reglas básicas de la construcción civil, reemplaza el acero común por armaduras resistentes a la corrosión y puede transformar islas y obras costeras en laboratorios de una nueva ingeniería salada.
Tiempo de lectura 6 min de lectura Comentarios 0 comentarios

Concreto hecho con agua de mar y arena marina desafía una de las reglas básicas de la construcción civil, reemplaza el acero común por armaduras resistentes a la corrosión y puede transformar islas y obras costeras en laboratorios de una nueva ingeniería salada.

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 12/06/2026 a las 22:48
Actualizado el 12/06/2026 a las 22:49
¡Sé la primera persona en reaccionar!
Reaccionar al artículo

Investigaciones muestran que el concreto con agua de mar y arena marina, reforzado con compuestos anticorrosión, puede cambiar obras costeras, puertos e islas.

Durante décadas, una de las reglas más repetidas de la ingeniería civil fue clara: el agua de mar y la arena marina no deben ser usadas en el concreto armado convencional. La razón siempre fue la misma. Las sales y cloruros presentes en estos materiales aceleran la corrosión de las armaduras de acero y comprometen la durabilidad de las estructuras. Ahora, esta lógica comienza a ser reescrita. Investigadores han comenzado a desarrollar una nueva generación de concreto con agua de mar y arena marina pensada justamente para funcionar en ambientes costeros, donde estos insumos están disponibles en abundancia.

El cambio no ocurrió porque la sal dejó de ser agresiva, sino porque la ingeniería comenzó a cambiar el elemento más vulnerable del sistema. En lugar de depender del acero tradicional, parte de las investigaciones más avanzadas comenzó a usar compuestos reforzados con fibras, los FRP, materiales mucho más resistentes a la corrosión. Con esto, lo que antes se consideraba material inadecuado comienza a ganar espacio en proyectos de infraestructura marina, puentes costeros, rompeolas, islas y obras en regiones con escasez de agua dulce y arena de río.

El concreto convencional depende de agua dulce, arena de río y acero, y es justamente ahí donde comienza el problema

La construcción civil sigue siendo una de las actividades que más consumen materias primas en el planeta. En el caso del concreto convencional, la combinación dominante a lo largo de más de un siglo siempre ha involucrado agua dulce, arena de río y armaduras de acero.

Este modelo funciona bien en gran parte de las obras urbanas, pero se vuelve más caro y más difícil en áreas costeras, islas y archipiélagos, donde transportar estos materiales puede impactar fuertemente en el costo total de la construcción.

Pesquisas mostram que concreto com água do mar e areia marinha, reforçado com compósitos anticorrosão, pode mudar obras costeiras, portos e ilhas.
Concreto hecho con agua de mar

Fue exactamente esta limitación la que llevó a los investigadores a estudiar el llamado seawater sea-sand concrete, el concreto producido con agua de mar y arena marina. La idea es simple en origen y revolucionaria en la práctica: usar en la obra justamente los materiales ya disponibles en el litoral, reduciendo transporte, presión sobre ríos y consumo de agua dulce. El obstáculo histórico nunca estuvo en el concreto aisladamente, sino en el comportamiento de la armadura metálica dentro de él.

El mayor obstáculo siempre ha sido la corrosión del acero, no la resistencia del concreto

Según la revisión publicada por la Universidad de Miami, concretos producidos con agua de mar y arena marina pueden presentar un desempeño mecánico comparable al del concreto convencional en varias condiciones, incluso con un buen desarrollo de resistencia. El problema central no está en el cuerpo del concreto, sino en la presencia de iones cloruro, que aceleran la corrosión de las armaduras de acero y reducen la vida útil estructural.

Este punto bloqueó durante décadas la adopción más amplia de la tecnología. Mientras la estructura dependiera de acero convencional, el uso directo de materiales marinos seguiría siendo visto como de alto riesgo. Por eso, el verdadero cambio no vino del agua ni de la arena, sino de la sustitución de la armadura por materiales menos vulnerables al ambiente marino.

FRP se convirtió en la pieza que permitió usar agua de mar y arena marina sin repetir el viejo problema

La revisión de la Universidad de Miami señala que la combinación entre concreto con agua de mar y arena marina y refuerzos con FRP, los polímeros reforzados con fibras, puede resolver justamente el problema de la durabilidad asociado a la alta concentración de cloruros.

Como estos compuestos no se comportan como el acero frente a la corrosión, abren espacio para una nueva lógica estructural en ambientes agresivos.

En la práctica, esto significa cambiar una de las bases más tradicionales de la ingeniería por otra solución de refuerzo, más cara en muchos casos, pero mucho más adaptada a la realidad costera. Este cambio transforma materiales antes evitados en materia prima potencial para estructuras duraderas, especialmente donde el ambiente marino ya forma parte del escenario operativo de la obra.

Investigadores ya desarrollaron concreto marino ultrarresistente con más de 180 MPa

Según la Universidad Politécnica de Hong Kong, esta tecnología ya ha avanzado mucho más allá de la teoría. Los equipos de investigación relacionados con el tema lograron desarrollar concreto marino de ultra alto rendimiento con resistencia a la compresión superior a 180 MPa, un nivel muy por encima del concreto convencional usado en la mayoría de los edificios residenciales y comerciales.

Pesquisas mostram que concreto com água do mar e areia marinha, reforçado com compósitos anticorrosão, pode mudar obras costeiras, portos e ilhas.
Concreto hecho con agua de mar

El avance no se limitó a la mezcla en laboratorio. El mismo equipo informa el desarrollo de miembros estructurales y conexiones innovadoras en sistemas que combinan FRP con este concreto marino de ultra alto desempeño. Esto muestra que el debate ya salió de la fase de curiosidad académica y entró en el terreno de la aplicación estructural real.

Puertos, puentes costeros, islas e infraestructura marina están entre los usos más prometedores

La Universidad Politécnica de Hong Kong destaca que el uso de agua de mar y arena marina tiene aún más sentido en obras ubicadas precisamente en zonas costeras, donde el transporte de agua dulce y arena de río aumenta costos, consumo de combustible y emisiones logísticas. En estos ambientes, trabajar con materiales disponibles localmente puede cambiar la ecuación económica de manera relevante.

Entre las aplicaciones más prometedoras aparecen infraestructuras marinas, obras costeras, puentes, islas artificiales, instalaciones offshore y estructuras expuestas continuamente al ambiente marítimo.

En lugares remotos, la ganancia potencial no está solo en la durabilidad, sino también en la simplificación de la cadena de suministro y en la reducción de la dependencia de insumos transportados desde largas distancias.

La ingeniería aún enfrenta costos, pruebas a largo plazo y barreras para la adopción masiva

A pesar de los avances, la tecnología aún no se ha convertido en una solución dominante en la construcción civil. La propia revisión de la Universidad de Miami indica que la adopción más amplia depende de avances en durabilidad a largo plazo, comportamiento estructural, normalización y viabilidad económica, especialmente porque los materiales compuestos utilizados como sustitutos del acero continúan siendo más caros en muchas aplicaciones.

Aun así, el movimiento es claro. El número creciente de estudios, proyectos y sistemas estructurales desarrollados con FRP y seawater sea-sand concrete muestra que la ingeniería ha comenzado a tratar esta posibilidad como una de las frentes más serias para obras en regiones costeras.

Lo que antes parecía violar una regla elemental de la construcción hoy comienza a ser visto como una alternativa técnicamente plausible en escenarios específicos.

Una regla histórica de la construcción civil comienza a ser reescrita

Durante más de un siglo, el agua dulce, la arena de río y el acero han formado la base dominante del hormigón armado moderno. Ahora, las investigaciones más avanzadas indican que esta combinación no necesita ser universal.

En ambientes marinos, donde la logística pesa, los recursos naturales son diferentes y la corrosión es una amenaza constante, una nueva generación de hormigón comienza a ganar espacio.

Si los estudios continúan confirmando la durabilidad de los sistemas reforzados con compuestos resistentes a la corrosión, el agua de mar y la arena marina pueden dejar de ser tratadas como enemigas de la construcción civil y pasar a integrar la solución en algunas de las obras más difíciles del planeta. No es el fin del hormigón convencional, pero puede ser el comienzo de una nueva lógica para la ingeniería costera.

Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
Más reciente
Más viejo Más votado
Etiquetas
Valdemar Medeiros

Formado en Periodismo y Marketing, es autor de más de 20 mil artículos que ya han alcanzado a millones de lectores en Brasil y en el extranjero. Ha escrito para marcas y medios como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon y otros. Especialista en Industria Automotriz, Tecnología, Carreras (empleabilidad y cursos), Economía y otros temas. Contacto y sugerencias de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. ¡No aceptamos currículos!

Compartir en aplicaciones
0
Nos encantaría conocer tu opinión sobre este tema, ¡deja tu comentario!x