Corea del Sur mantuvo un plasma a 100 millones de grados Celsius durante 102 segundos dentro de un reactor de fusión — más del doble del récord anterior, y el paso más concreto jamás dado hacia energía limpia ilimitada
En febrero de 2026, el reactor de fusión nuclear KSTAR, operado por el Korea Institute of Fusion Energy (KFE) en Corea del Sur, mantuvo plasma supercalentado a 100 millones de grados Celsius durante 102 segundos consecutivos.
Según verificación independiente de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el resultado representa el hito más significativo en fusión nuclear controlada desde que el National Ignition Facility de Estados Unidos alcanzó la ignición en diciembre de 2022.
El récord anterior del KSTAR era de 48 segundos. Es decir, los científicos coreanos más que duplicaron la duración en una única campaña experimental.
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Para contextualizar: 100 millones de grados es casi 7 veces más caliente que el centro del Sol. Y mantuvieron esa temperatura durante casi 2 minutos dentro de una cámara del tamaño de una habitación.
La misma reacción que alimenta el Sol — reproducida en la Tierra
La fusión nuclear es el proceso que hace brillar a las estrellas. Átomos de hidrógeno se fusionan bajo presión y temperatura extremas, liberando cantidades colosales de energía.
A diferencia de la fisión nuclear utilizada en centrales convencionales —que rompe átomos pesados como el uranio—, la fusión une átomos ligeros. No produce residuos radiactivos de larga duración. No hay riesgo de fusión del reactor. Y el combustible, isótopos de hidrógeno, es prácticamente infinito.
Una taza de combustible de fusión contiene tanta energía como 300 litros de gasolina.
¿El problema? Reproducir las condiciones del centro del Sol en la Tierra es absurdamente difícil. El plasma necesita ser calentado a 100 millones de grados y confinado por campos magnéticos poderosos, sin tocar las paredes del reactor — porque ningún material conocido soporta esa temperatura.

Por qué 102 segundos lo cambian todo
Calentar plasma a 100 millones de grados no es el desafío principal. Varios reactores ya lo han hecho por fracciones de segundo.
El desafío real es mantener el plasma estable. A 100 millones de grados, cualquier inestabilidad —una oscilación magnética, una partícula que escapa, una microfractura en el campo— puede hacer que el plasma colapse instantáneamente.
Cada segundo adicional de confinamiento es una victoria contra la física. El KSTAR lo mantuvo durante 102 segundos — tiempo suficiente para demostrar que la fusión sostenida es posible.
Para que la fusión genere electricidad comercialmente, el plasma necesita ser mantenido durante cientos de segundos, idealmente de forma continua. Los 102 segundos del KSTAR son la mitad del camino.
Si 48 segundos eran una demostración, 102 segundos son una declaración: la fusión nuclear está más cerca que nunca.
El KSTAR: el «sol artificial» de Corea del Sur
El KSTAR (Korea Superconducting Tokamak Advanced Research) es un reactor del tipo tokamak — una cámara en forma de rosquilla donde campos magnéticos superconductores confinan el plasma.
A diferencia del ITER (en construcción en Francia con 35 países) y del EAST chino (que rompió el límite de densidad de Greenwald), el KSTAR se enfoca en la duración del confinamiento — por cuánto tiempo el plasma se mantiene estable.
Los imanes superconductores del KSTAR operan a temperaturas cercanas al cero absoluto (-269°C), creando campos magnéticos lo suficientemente poderosos como para contener un gas 7 veces más caliente que el núcleo solar.
La ironía es fascinante: el reactor necesita ser simultáneamente el lugar más frío y más caliente del planeta. Los imanes a -269°C envuelven un plasma a +100.000.000°C. La diferencia de temperatura es de 100 millones de grados en pocos centímetros.

La carrera global por la fusión: Corea, China, Europa y EE. UU.
El récord del KSTAR coloca a Corea del Sur a la cabeza de la carrera por la fusión comercial, junto con China y Europa.
- KSTAR (Corea del Sur): 102 segundos a 100M°C — récord de duración (feb/2026)
- EAST (China): superó el límite de Greenwald — récord de densidad de plasma (ene/2026)
- ITER (Francia/35 países): el tokamak más grande del mundo en construcción, primer plasma previsto para 2027
- Commonwealth Fusion (EE. UU.): imanes de 20 Tesla, reactor SPARC previsto para 2027
Cada programa ataca un aspecto diferente del problema. El KSTAR prueba la duración. El EAST prueba la densidad. El ITER probará la escala. El SPARC probará la viabilidad comercial.
Si todos tienen éxito, la humanidad tendrá en la década de 2030 la base científica completa para construir centrales de fusión comerciales.
Lo que la fusión significa para el futuro de la energía
La fusión nuclear promete resolver el dilema energético definitivamente. Energía limpia, abundante, sin emisiones de carbono, sin residuos radiactivos de larga duración, sin riesgo de accidente catastrófico.
El combustible —deuterio extraído del agua de mar y tritio generado en el propio reactor— es prácticamente inagotable. Un litro de agua de mar contiene deuterio suficiente para generar la energía equivalente a 300 litros de gasolina.
Si la fusión se vuelve comercial, países sin petróleo, sin uranio y sin vientos fuertes tendrán acceso a la misma energía que las potencias industriales.
La fusión no es renovable. Es algo más grande: es energía creada a partir de agua.

El chiste más antiguo de la física — y por qué esta vez puede ser diferente
Existe un chiste en la comunidad científica: «La fusión nuclear siempre está a 30 años de distancia.» Esa frase se repite desde los años 50.
La crítica tiene fundamento. Décadas de promesas no han entregado ninguna central de fusión comercial. Miles de millones se han gastado sin que un solo vatio de electricidad de fusión llegara a la toma.
Pero los hitos de 2026 son diferentes de los de 2006 o 1996. El KSTAR duplicó su récord. El EAST rompió un límite teórico. El ITER se está construyendo físicamente. Empresas privadas como Commonwealth Fusion han captado 1.800 millones de dólares en inversión.
La fusión puede seguir a 30 años de distancia. Pero por primera vez, los 102 segundos del KSTAR sugieren que el reloj finalmente está avanzando.

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