Más de mil despidos revelan herramientas de vigilancia digital y reavivan el debate sobre límites legales y privacidad en Brasil
El Itaú Unibanco anunció el 8 de septiembre de 2025 el despido de cerca de mil empleados, muchos en home office. La medida reavivó la discusión sobre la privacidad en el trabajo remoto y expuso el uso de tecnologías de monitoreo digital.
Según el banco, el análisis de desempeño duró cuatro meses. En ese período, los gestores identificaron empleados con solo el 20% de actividad digital diaria. Además, algunos de estos profesionales solicitaron horas extras, lo que aumentó la polémica.
Sistemas de monitoreo revelan la rutina de los trabajadores
Empresas de diversos sectores ya adoptan herramientas globales para controlar el tiempo de conexión al servidor. Estas soluciones también mapean la digitación y los movimientos del mouse, además de rastrear aplicaciones instaladas y registrar la ubicación de dispositivos corporativos.
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Un trabajador usó la excavadora de la empresa para salvar a compañeros atrapados durante una inundación en RS, fue despedido por justa causa, pero la Justicia revirtió la sanción y ordenó a la empresa pagar R$ 20 mil por daños morales.
Además, algunos softwares pueden capturar pantallas, audios y videos en tiempo real. También detectan participaciones en llamadas de video y mensajes enviados y recibidos en canales corporativos.
La abogada Marília Minicucci, especialista en derecho digital, explicó que estas prácticas solo encuentran respaldo legal cuando cumplen con la Lei Geral de Proteção de Dados (LGPD). Por lo tanto, la empresa precisa informar previamente a los trabajadores sobre la recolección y el propósito de los datos.
Polémicas jurídicas sobre cámaras y privacidad
A pesar de la previsión legal, el uso de cámaras en residencias genera los mayores conflictos. Como destacó Marília Minicucci, la práctica puede violar el derecho a la inviolabilidad del domicilio, protegido por la Constitución.
Ella recomienda que los gestores utilicen recursos de borrado de fondo para preservar la privacidad. De esta manera, evitan transformar el ambiente del empleado en un “gran hermano corporativo”.
Un caso reciente ilustra la polémica. La Justicia aceptó la exigencia de cámara porque la empresa manejaba datos sensibles de clientes. Sin embargo, la autorización ocurrió solo porque el sistema utilizado borraba todo el escenario alrededor del trabajador.
Conflicto entre vida personal y profesional
Otro desafío aparece cuando los empleados usan equipos corporativos de forma mixta. Para la abogada, la solución es directa: prohibir el uso personal de computadoras y teléfonos celulares proporcionados por la empresa.
Esta medida evita la llamada “zona gris”, en que la frontera entre vida privada y profesional desaparece. Así, la prohibición reduce riesgos y previene conflictos de privacidad.
El Itaú afirmó que los criterios de evaluación no se restringieron al uso de teclado y mouse. Además, el banco destacó que respetó la LGPD y garantizó que no capturó pantallas, audios ni videos durante el proceso.
Sindicato acciona a la Justicia contra los despidos
El 11 de septiembre de 2025, el Sindicato de Bancarios de São Paulo, Osasco y Región presentó una acción judicial contra Itaú. La entidad cuestionó la transparencia del proceso de despido y criticó las justificaciones presentadas.
De acuerdo con el sindicato, la decisión afectó a al menos 380 trabajadores sindicalizados. Entre ellos estaban 85 que habían recibido bonificaciones recientes por buen desempeño. Además, al menos cinco empleados neurodivergentes en tratamiento perdieron sus cargos.
Durante la plenaria, los despedidos mostraron indignación. Afirmaron que nunca recibieron información clara sobre los criterios de monitoreo utilizados por el banco.
Productividad en números
El Itaú presentó datos para justificar las resciciones. En un área con 316 analistas, el promedio de actividad digital alcanzó 72% a lo largo de cuatro meses.
Ya los colaboradores despedidos registraron entre 27% y 37% de actividad. Por lo tanto, según la institución, estos índices demostraron baja productividad y fundamentaron los recortes.
Aun así, el caso provocó repercusión social y jurídica. Además, abrió una discusión sobre los límites entre gestión de productividad, privacidad y dignidad del trabajador.
Lo que está en juego para el futuro del trabajo remoto
El episodio mostró la necesidad de definir límites claros para el monitoreo digital. Especialistas evalúan que la tendencia es de crecimiento de la práctica, ya que las empresas quieren mantener la eficiencia en regímenes híbridos o remotos.
No obstante, sin regulaciones adicionales, aumentan los riesgos de excesos y disputas judiciales. Por eso, juristas defienden que solo una gobernanza transparente, basada en comunicación clara y respeto a la privacidad, evitará nuevos conflictos similares.
Ahora, la Justicia brasileña analizará no solo la legalidad de los despidos, sino también el modelo de monitoreo corporativo que debe prevalecer en el país.
Y tú, ¿crees que el monitoreo digital es válido para mantener la productividad en home office, o consideras que amenaza directamente la privacidad de los trabajadores?

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