Enmarcado por la vegetación del Parque Burle Marx, el Palacio Tangará combina arquitectura europea, obras de arte brasileñas y experiencias gastronómicas exclusivas, convirtiéndose en uno de los destinos de lujo más deseados de São Paulo
El Palacio Tangará es un verdadero oasis escondido en la zona sur de São Paulo. Rodeado por la mata atlántica del Parque Burle Marx, el hotel combina naturaleza, arquitectura europea y sofisticación. El sonido de los pájaros y el verde que lo rodea crean una atmósfera serena, difícil de encontrar en una metrópoli como la capital paulista.
El nombre proviene del tangará, un pájaro colorido y raro de la región. El diseño del edificio mezcla el encanto clásico europeo con toques tropicales, reforzando la idea de un refugio urbano de alto estándar.
De las ruinas de un sueño a la consagración cinco estrellas
La historia del Palacio Tangará comenzó en la década de 1940, cuando el empresario Baby Pignatari inició la construcción de una mansión para vivir con la princesa austríaca Ira Von Furstenberg.
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El proyecto tenía jardines diseñados por el paisajista Roberto Burle Marx, pero el término del romance interrumpió la obra.
Durante décadas, la estructura permaneció abandonada, convirtiéndose en símbolo de un sueño inacabado. Solo en 2014 el grupo alemán Oetker Collection, conocido por hoteles como el Le Bristol, en París, decidió retomar el proyecto.
Tres años después, en 2017, el Palacio Tangará fue inaugurado y se convirtió en el primer hotel de la cadena en América Latina.
Hospedaje de alto estándar
El hotel cuenta con 141 alojamientos distribuidos en 13 categorías. Cada detalle fue planeado para ofrecer confort y exclusividad.
La Suite Royal, con 560 metros cuadrados, es una de las más grandes del país y puede costar hasta R$ 40 mil por noche.
Celebridades internacionales suelen hospedarse allí. Paul McCartney, por ejemplo, ya se alojó dos veces en el Tangará.
En 2022, el hotel recibió también a 14 pilotos de Fórmula 1. “El aislamiento y la privacidad son factores diferenciales para muchas celebridades”, afirmó a Veja la gerente de marketing Juliana Pestana.
Arte, diseño y bienestar
La elegancia del Palacio Tangará va más allá del confort. El vestíbulo exhibe obras de artistas brasileños de renombre, como “Lux Capela”, de Laura Vinci, hecha con hojas de oro, y “Mixirica”, de Artur Lescher.
En los pasillos, fotografías en blanco y negro refuerzan el carácter artístico y contemporáneo del espacio.
El ocio es otro punto fuerte. Dos piscinas climatizadas —una exterior y otra interior con jacuzzi— garantizan relajación total.
El spa ofrece terapias para parejas y tratamientos corporales. Tres veces al día, técnicos verifican la calidad del agua, asegurando equilibrio químico y transparencia perfecta.
Por la noche, el reflejo de las luces bajo el agua hace que el ambiente sea aún más encantador.
Alta gastronomía y experiencias únicas en el Palacio Tangará
La gastronomía es uno de los pilares del hotel. El restaurante Pateo do Palácio ofrece música en vivo y experiencias gastronómicas que van desde el tradicional Té de la Tarde hasta el famoso Brunch del domingo.
El Tangará Jean-Georges lleva la firma del chef francés Jean-Georges Vongerichten, reconocido con estrellas Michelin.
El menú combina técnicas internacionales con ingredientes brasileños, presentando platos como róbalo con costra de especias y jus agridulce.
Más que un hotel, el Palacio Tangará es un símbolo de la unión entre lujo, arte y naturaleza —un espacio donde la ciudad parece desacelerar.
Con información de TNH1.



Matéria com informações inverídicas. A casa inacabada de Baby Pignatari tinha projeto de Oscar Niemeyer e ficou abandonada por anos. Foi demolida para a construção do hotel, que também ficou anos com a construção parada, este prédio do hotel não tem nenhuma relação com a princesa austríaca, apenas ocupa o mesmo terreno da casa original.