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Tailandia transforma 8 toneladas de botellas PET en 3,500 mochilas escolares, uniendo más de 40 fábricas en un ejemplo de economía circular.

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Escrito por Ana Alice Publicado el 07/07/2026 a las 23:46 Actualizado el 07/07/2026 a las 23:47
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Programa en Tailandia usa botellas PET desechadas para producir mochilas escolares y acerca reciclaje, empresas y escuelas de un ejemplo concreto de economía circular aplicado a la rutina de estudiantes locales en comunidades industriales.

Lo que sucede con una botella PET después de que sale de la mano del consumidor puede definir si se convierte en basura acumulada o materia prima para un nuevo producto.

En Tailandia, un programa creado por Indorama Ventures en asociación con la Amata Corporation utiliza este camino para transformar envases plásticos usados en mochilas escolares destinadas a niños de comunidades cercanas a polos industriales.

La iniciativa, llamada “Re-No-Waste: Eco-friendly for Sustainable Future”, fue lanzada en enero de 2025 con la meta de recolectar 8 toneladas de botellas PET post-consumo en fábricas de la red AMATA.

El material sería transformado en hilo de poliéster reciclado para la producción de 3.500 mochilas escolares, destinadas a escuelas locales.

El caso tuvo actualización en mayo de 2025, cuando equipos de responsabilidad social corporativa de Indorama Ventures y de Amata Corporation distribuyeron más de 200 mochilas en dos escuelas en las provincias de Rayong y Chonburi.

Según Indorama Ventures, los artículos fueron producidos con hilo de poliéster reciclado, dentro del mismo programa de separación de residuos y reciclaje de PET.

La acción incluyó la entrega de material escolar y actividades educativas.

Durante el evento, más de 200 estudiantes, además de 20 educadores y líderes escolares, participaron de orientaciones sobre reciclaje de PET, separación de basura en el origen y economía circular.

La propuesta, de acuerdo con la comunicación de las empresas, fue acercar el tema ambiental a la rutina de los alumnos.

Para ello, el programa utilizó un objeto común del día a día escolar como ejemplo de la reutilización de residuos plásticos.

De la botella PET desechada a la mochila escolar

El eje del programa está en la transformación de un envase desechado en un producto de uso diario.

Botellas PET recolectadas después del consumo pasan por etapas de separación, limpieza y reciclaje hasta convertirse en materia prima para nuevos artículos.

En el caso de las mochilas, el plástico se convierte en hilo de poliéster reciclado, utilizado en la fabricación del tejido.

Este proceso permite que el material regrese a la cadena productiva en otra forma, en lugar de ir directamente al desecho.

La dinámica del proyecto se relaciona con el concepto de economía circular.

En este modelo, materiales que ya han sido usados regresan al proceso productivo como insumo, reduciendo la necesidad de materia prima nueva y ampliando el aprovechamiento de residuos.

Indorama Ventures, empresa global del sector químico con actuación en PET y poliéster, presentó el programa como parte de sus acciones de reciclaje y responsabilidad social.

Amata Corporation participa a través de su red de parques industriales en Tailandia, con la participación de empresas instaladas en los complejos AMATA City Chonburi y AMATA City Rayong.

Según Indorama Ventures, más de 40 fábricas fueron movilizadas al inicio del proyecto para recolectar botellas PET posconsumo.

En una actualización posterior, la empresa informó que 50 compañías de la red AMATA ya habían participado en la recolección, con 2,6 toneladas de PET recolectadas en cinco meses.

Programa involucra empresas, escuelas y reciclaje

La asociación fue formalizada el 30 de enero de 2025, durante una ceremonia de firma de memorando de entendimiento entre Indorama Ventures y Amata.

En la ocasión, Indorama fue representada por Naweensuda Krabuanrat, jefe global de responsabilidad social corporativa de la compañía, mientras que Amata fue representada por Akkhararet Chuchuay, consejero de relaciones comunitarias.

También participaron como testigos Weerapong Duangpiboon, director de Amata City Chonburi, y Sermpong Sukhko, director de Amata City Rayong.

La presencia de los representantes de los dos polos industriales indica que la acción fue estructurada para involucrar empresas instaladas en los complejos y comunidades del entorno.

El funcionamiento del programa depende de una cadena coordinada entre recolección, reciclaje y distribución.

Las fábricas separan y entregan botellas PET usadas, el material sigue para reciclaje y transformación en hilo, y este insumo se aplica en la confección de las mochilas.

Después de la producción, los artículos regresan a las comunidades en forma de material escolar.

De esta manera, el residuo recolectado dentro de la red industrial pasa por procesamiento y llega a las escuelas en un producto de uso cotidiano.

La acción también tiene un componente educativo, según Indorama Ventures.

Al recibir una mochila hecha de plástico reciclado, el estudiante ve el resultado de un proceso que generalmente queda distante del aula.

En este contexto, el reciclaje deja de aparecer solo como una orientación ambiental y pasa a ser representado por un objeto usado todos los días.

La relación entre descarte, reaprovechamiento y producto final se vuelve más directa para alumnos y profesores.

Por qué el PET se convierte en tejido reciclado

El PET, sigla para politereftalato de etileno, es un plástico ampliamente usado en botellas de bebidas, envases de alimentos y otros productos de consumo.

Una de sus características es la posibilidad de reciclaje mecánico, proceso que permite transformar envases desechados en nuevos materiales.

Después de ser recolectadas y separadas, las botellas pueden ser trituradas en pequeños copos, lavadas y procesadas hasta convertirse en gránulos o fibras.

Cuando el destino es la industria textil, el material reciclado puede transformarse en hilos de poliéster usados en tejidos, ropa, bolsas y mochilas.

En el programa Re-No-Waste, Indorama Ventures informó que las mochilas fueron hechas con hilo de poliéster reciclado.

El dato muestra que el proyecto involucra más que la recolección del residuo, pues incluye la conversión del plástico en insumo textil y su aplicación en un producto final.

La separación en origen es una etapa importante en este proceso.

Cuando las botellas PET se desechan junto con residuos orgánicos o materiales contaminantes, el reciclaje tiende a ser más difícil, más caro o inviable.

Por eso, la recolección organizada dentro de empresas puede facilitar la clasificación y mejorar la calidad del material reaprovechado.

Esta etapa también reduce la mezcla con otros residuos y permite que el PET llegue al proceso de reciclaje en mejores condiciones.

Rayong y Chonburi entran en la ruta de las mochilas recicladas

Las mochilas distribuidas en mayo de 2025 fueron entregadas a dos escuelas locales en las provincias de Rayong y Chonburi, regiones industriales importantes de Tailandia.

Las dos áreas albergan complejos de Amata y concentran actividades empresariales capaces de generar un volumen relevante de residuos reciclables.

La elección de estas comunidades tiene relación con el diseño del proyecto.

Como las botellas fueron recolectadas en empresas de la red AMATA, la distribución de las mochilas ocurrió en escuelas cercanas a los polos involucrados.

Con esta estructura, el ciclo del material queda asociado al territorio donde el residuo fue generado y recogido.

El programa conecta empresas instaladas en los parques industriales, procesos de reciclaje y escuelas ubicadas en las comunidades del entorno.

Amata también registró el programa en su área de sostenibilidad como “AMATA Re-No-WASTE: From PET Plastic Bottles to School Bags”.

La empresa afirma que el proyecto fue implementado en colaboración con Indorama Ventures y una red de socios industriales, con un enfoque en la reducción y reutilización sistemática de residuos plásticos en los complejos de Chonburi y Rayong.

Según Amata, el programa resultó en la producción de más de 3.000 mochilas escolares distribuidas a escuelas de comunidades cercanas a los parques industriales.

La información indica un avance en relación a la fase inicial de la meta, aunque la empresa no detalla, en el fragmento consultado, si la meta completa de 3.500 mochilas fue alcanzada.

La economía circular aparece en la rutina escolar

El programa conecta industria, reciclaje y educación en una misma cadena.

En lugar de tratar la economía circular solo como concepto, la iniciativa presenta un producto escolar como resultado de la reutilización de residuos.

La ejecución de este tipo de proyecto depende de la participación de diferentes actores.

Las empresas necesitan separar el material, la cadena de reciclaje necesita procesar el PET, la etapa industrial transforma el hilo reciclado en producto y las escuelas reciben las mochilas.

La operación funciona como una demostración práctica de una cadena circular a escala local.

La botella consumida en un entorno industrial o comunitario regresa en otro formato para los niños que viven en los alrededores de estas áreas.

El resultado no elimina el problema del plástico, pero muestra una forma de reutilización dentro de un sistema organizado de recolección, procesamiento y distribución.

La iniciativa actúa en una parte específica de la gestión de residuos, sin sustituir políticas más amplias de reducción, recolección selectiva y reciclaje.

Indorama Ventures afirmó que la iniciativa busca utilizar capacidades internas y asociaciones para generar impacto ambiental y social.

Amata, en su comunicación de sostenibilidad, relaciona el proyecto con la reducción de residuos plásticos, la economía circular y la concienciación ambiental de jóvenes y comunidades locales.

La educación ambiental va más allá de la entrega de mochilas

La entrega de las mochilas fue acompañada de actividades de concienciación.

Según Indorama Ventures, estudiantes, profesores y líderes escolares participaron en acciones sobre reciclaje de PET, separación de residuos en la fuente y economía circular.

Este componente educativo se relaciona con el funcionamiento del propio reciclaje.

Para que los envases plásticos sean reutilizados, deben ser separados correctamente, enviados para recolección adecuada y procesados por cadenas capaces de transformar el residuo en nuevo material.

La presencia de educadores en el evento amplía la posibilidad de continuidad del tema dentro de las escuelas.

Profesores y gestores pueden relacionar el contenido a ciencias, medio ambiente, consumo, residuos y responsabilidad colectiva en actividades futuras.

La comunicación pública de Indorama Ventures también registra otras acciones de formación sobre reciclaje dirigidas a estudiantes, profesores y comunidades.

Estos programas no fueron presentados como parte directa del Re-No-Waste, pero muestran que la empresa mantiene iniciativas educativas ligadas al reaprovechamiento de PET.

En el caso de las mochilas, el componente pedagógico está ligado al propio objeto entregado a los alumnos.

El material escolar pasa a funcionar como ejemplo físico de una cadena que comienza en el descarte y termina en un producto reaprovechado.

Reciclaje de PET muestra camino para nuevos productos

El programa de las mochilas muestra una forma de transformar un residuo común en producto con uso social.

Botellas PET forman parte del cotidiano de millones de personas, pero su destino tras el consumo depende de infraestructura, recolección selectiva y participación de empresas y consumidores.

Cuando el plástico se convierte en mochila, la transformación se vuelve visible para estudiantes y comunidades.

El objeto recibido también lleva un mensaje sobre separación de residuos, reciclaje y reaprovechamiento de materiales.

Para las empresas involucradas, el proyecto aparece como acción de responsabilidad social asociada a la gestión de residuos.

Para las escuelas, el programa combina entrega de material con actividades educativas sobre consumo y descarte.

La escala del programa es limitada cuando se compara con el volumen global de plástico descartado, pero los números ayudan a dimensionar la propuesta.

La meta de 8 toneladas de PET y 3.500 mochilas muestra cómo residuos comunes pueden generar productos útiles cuando existe recolección organizada y cadena de reciclaje.

Al mismo tiempo, la iniciativa no debe ser presentada como solución única para la basura plástica.

El reciclaje depende de reducción de consumo, diseño adecuado de embalajes, logística, mercado para materiales reciclados y políticas públicas.

El proyecto actúa dentro de una parte de este sistema: la recolección, la transformación y la educación ambiental.

Por eso, su relevancia está menos en la escala aislada y más en la demostración de cómo residuos pueden circular entre empresas, industria y escuelas.

El caso de Tailandia coloca el reciclaje en un lugar concreto de la vida escolar.

La mochila deja de ser solo material de estudio y pasa a representar la trayectoria de una botella que no terminó en vertedero, río o entorno urbano.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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