Una microcasa creada por estudiantes en Newark volvió a llamar la atención al mostrar cómo pocos metros cuadrados pueden reunir refugio, privacidad y construcción modular en una respuesta experimental a la crisis de vivienda.
En una ciudad donde el alquiler pesa cada vez más y la falta de vivienda sigue como desafío urbano, un grupo de estudiantes decidió probar una idea simple en apariencia, pero compleja en la práctica: transformar pocos metros cuadrados en un espacio habitable.
La propuesta nació en el New Jersey Institute of Technology, en Newark, en los Estados Unidos, donde 15 estudiantes de arquitectura diseñaron y construyeron una microcasa de aproximadamente 8 por 12 pies, el equivalente a cerca de 2,4 por 3,7 metros.
La unidad fue divulgada por la universidad en diciembre de 2021 como un prototipo dirigido a personas sin hogar, pero el proyecto ganó nuevo contexto en enero de 2024, cuando la NJIT informó que profesores y alumnos participaron del lanzamiento del Hope Village II, iniciativa de vivienda transitoria ligada a la política local de acogida.
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La continuidad también alcanza una etapa posterior del programa.
En la misma divulgación, la NJIT informó que el alcalde de Newark, Ras J. Baraka, anunció que el Hope Village III sería diseñado y construido por estudiantes de arquitectura de la universidad.
La institución también afirmó que el POD, sigla en inglés para “Place of Dwelling”, sería usado en esta tercera fase, aunque no se ha encontrado confirmación pública segura de que el Hope Village III haya sido entregado o entrado en operación.
El interés en torno a la microcasa no está solo en el tamaño reducido.
El proyecto llama la atención porque intenta responder, en escala pequeña, a una discusión mayor de las ciudades: cómo crear refugio temporal con más privacidad, seguridad y organización, sin tratar a las personas sin hogar solo como ocupantes de estructuras emergenciales.
La unidad fue desarrollada en el Hillier College of Architecture and Design, escuela de arquitectura y diseño de la NJIT, bajo la orientación de los profesores Erin Pellegrino y Charlie Firestone.
Representantes de la Alcaldía de Newark también participaron en las conversaciones sobre el prototipo, entre ellos Christopher A. Watson, ligado a la planificación urbana de la ciudad, y Sakinah Hoyte, entonces asociada a las políticas municipales para personas en situación de calle.
La microcasa no fue presentada como solución definitiva para la crisis habitacional.
Según el propio enfoque del proyecto, la intención era probar si una unidad pequeña, planificada y transportable podría funcionar como alternativa entre la calle, el refugio colectivo y la vivienda permanente.
El punto central está en cómo organizar, en un área mínima, funciones básicas de una casa: descanso, almacenamiento, privacidad y sensación de permanencia.
A partir de ahí, el proyecto entra en un debate que involucra arquitectura, construcción modular, políticas públicas y el uso de soluciones compactas en ciudades presionadas por la falta de vivienda accesible.

Microcasa en Newark busca ir más allá de refugio de emergencia
La microcasa tiene dimensiones reducidas, pero fue diseñada para funcionar como un espacio de permanencia temporal.
De acuerdo con la descripción del proyecto en los Core77 Design Awards, el POD fue concebido y construido en tres meses, con un costo de materiales estimado en US$ 10 mil.
La unidad fue presentada como un prototipo dirigido a la población sin vivienda de Newark.
Esta diferencia de enfoque aparece en el propio concepto del proyecto.
En refugios colectivos, la función principal suele ser ofrecer protección inmediata contra riesgos de la calle.
En el POD, los estudiantes buscaron incorporar elementos asociados a una vivienda individual, como separación del espacio interno, lugar para guardar pertenencias y sensación de control sobre el ambiente.
La propuesta dialoga con experiencias adoptadas en ciudades que enfrentan presión por vivienda accesible.
Microcasas, módulos prefabricados y unidades temporales son discutidos en políticas habitacionales por permitir un montaje más rápido que las obras convencionales.
Estos modelos, sin embargo, dependen de factores externos al diseño arquitectónico, como terreno disponible, licenciamiento, mantenimiento, servicios públicos e integración con atención social.
Pellegrino afirmó, en la divulgación de NJIT, que la arquitectura por sí sola no puede resolver la falta de vivienda.
La declaración delimita el alcance del prototipo.
El diseño de una unidad puede mejorar condiciones de acogida, pero políticas de renta, salud, asistencia social, prevención de desalojos y vivienda permanente continúan siendo necesarias para enfrentar el problema a escala.
Crisis de vivienda en Newark explica elección del proyecto
Newark es la ciudad más grande de Nueva Jersey y se encuentra en el condado de Essex, área que concentra una parte relevante de la población sin vivienda del estado.
Cuando la NJIT divulgó el proyecto, la universidad citó datos de Monarch Housing Associates según los cuales Essex lideraba Nueva Jersey en número de personas sin vivienda, con 1.693 residentes en esa condición, cerca de 21% del total estatal en ese levantamiento.
Datos más recientes de la propia Monarch indican que el tema permaneció relevante en los años siguientes.
En el levantamiento Point-in-Time de 2025, realizado en la noche del 28 de enero, Nueva Jersey registró 13.748 personas en situación de calle o sin vivienda estable, distribuidas en 10.408 hogares.
El total representó un aumento del 8% en relación al levantamiento de 2024.
En el condado de Essex, el informe de 2025 identificó 2.411 personas sin vivienda en 1.944 hogares.
Entre los registros con municipio informado, Newark concentró 1.922 personas, el equivalente al 84% del total municipalizado en el condado.
Los números ayudan a contextualizar por qué una universidad instalada en la ciudad llevó el tema a un estudio de arquitectura.
El conteo Point-in-Time registra personas en refugios, viviendas de transición, programas de acogida y situaciones sin refugio en una noche específica de enero.
El informe informa que el resultado debe ser entendido como una estimación mínima, ya que no todas las personas viviendo en las calles son necesariamente encontradas durante la recolección.
Cómo caben función y privacidad en pocos metros
El desafío de los estudiantes fue transformar un área muy pequeña en un ambiente con uso definido.
Para ello, el proyecto exploró la distribución interna del espacio y soluciones orientadas al descanso, permanencia y almacenamiento.
En viviendas compactas, cada parte del plano necesita cumplir una función clara para que la unidad sea utilizable en el día a día.
Este punto es relevante para diferenciar tamaño de calidad espacial.
Una estructura pequeña puede ser inadecuada si no tiene ventilación, iluminación, seguridad, aislamiento y lugar para objetos personales.
Por otro lado, una unidad compacta bien planificada puede ofrecer más organización y privacidad que ambientes colectivos o estructuras provisionales.

Hoyte presentó a los estudiantes perfiles de residentes que podrían necesitar acogida en Newark.
Entre los grupos mencionados estaban personas con discapacidad o problemas de salud, personas que se mantienen en pares en las calles por seguridad y víctimas de violencia doméstica, a menudo acompañadas de niños.
La información muestra que la población sin hogar reúne necesidades diferentes.
Esa diversidad influye en el diseño de cualquier propuesta habitacional.
Una unidad pensada para una persona sola no necesariamente satisface las demandas de una pareja, de una madre con hijos o de alguien con limitaciones físicas.
Por eso, los proyectos de refugio temporal necesitan considerar formatos familiares, condiciones de salud y niveles distintos de vulnerabilidad.
Prototipo ganó espacio en debate sobre vivienda temporal
El POD también comenzó a circular fuera del entorno académico.
En 2022, el proyecto recibió reconocimiento en los Core77 Design Awards, premio internacional de diseño.
La organización describió la unidad como un prototipo creado por estudiantes de grado del NJIT para albergar a la población sin hogar de Newark de forma digna.
La relación entre el NJIT y las iniciativas de acogida en Newark apareció nuevamente en enero de 2024.
Ese mes, la universidad informó que profesores y estudiantes del Hillier College participaron en el lanzamiento del Hope Village II, también llamado “Come As You Are” Bridge Housing Community, en la Elizabeth Avenue.
El espacio fue presentado como una comunidad de acogida para personas crónicamente sin hogar, con servicios orientados a la transición hacia una vivienda permanente.

Según el NJIT, el Hope Village II fue planeado para atender a 20 residentes, con habitaciones individuales y áreas compartidas, como baño, ducha, nevera y microondas.
La universidad también informó que Pellegrino, Firestone y estudiantes diseñaron y construyeron la cabina de recepción en la entrada del lugar, en colaboración vinculada a experiencias anteriores relacionadas con el POD.
Este desarrollo indica que prototipos de arquitectura social pueden ser incorporados a redes de atención cuando hay articulación con el poder público.
La unidad física ofrece refugio, pero la salida de la situación de calle depende de acompañamiento, documentación, ingresos, atención de salud, seguridad y acceso a vivienda permanente.
Construcción compacta e innovación urbana entran en la agenda
La microcasa de NJIT combina discusión habitacional, construcción compacta y experimentación académica.
En lugar de centrarse solo en estética o tendencia de vivienda mínima, el proyecto puso a los estudiantes frente a una demanda concreta de la ciudad: diseñar una unidad pequeña, transportable y orientada a personas que no tenían vivienda estable.
La respuesta presentada por el POD tiene alcance limitado, como reconocen los propios involucrados en el proyecto.
Una unidad de 8 por 12 pies puede servir como prueba, refugio temporal o etapa intermedia, pero no sustituye políticas habitacionales a gran escala.
Tampoco elimina debates sobre zonificación, costo de terrenos, financiación pública, mantenimiento y aceptación por parte del vecindario.
El uso de construcción modular, fabricación digital y modelos prefabricados ayuda a explicar por qué este tipo de iniciativa ha sido discutida en proyectos urbanos.
Estos métodos pueden facilitar la producción de piezas estandarizadas, reducir desperdicios y permitir montajes más rápidos.
Sin embargo, la adopción de estas tecnologías depende de planificación, presupuesto y reglas de implementación.
El caso de Newark muestra cómo las universidades pueden actuar como laboratorios de soluciones urbanas cuando trabajan en conjunto con gobiernos locales.
En este modelo, los estudiantes prueban formas, materiales y usos posibles, mientras los gestores públicos evalúan si una propuesta puede ser adaptada a programas de acogida o vivienda temporal.
La pequeña casa diseñada por los alumnos llama la atención menos por su tamaño aislado y más por el debate que suscita sobre la falta de vivienda en las ciudades.
