Descubre el Machaerium guidone, la nueva planta de la Caatinga identificada en Piauí que rinde un homenaje póstumo a la arqueóloga Niède Guidon. Consulta los detalles.
Una planta que se asemeja a un corazón ahora lleva el apellido de una de las mayores defensoras del patrimonio brasileño. A principios de abril de 2026, la comunidad científica oficializó la clasificación de la nueva planta de la Caatinga, Machaerium guidone, una especie que, a pesar de existir desde hace milenios, solo tuvo su identidad única reconocida recientemente.
El bautizo, publicado en la revista internacional Kew Bulletin, rinde homenaje a la arqueóloga Niède Guidon, fallecida antes de poder ver la conclusión del artículo iniciado en 2022. El estudio fue liderado por investigadores de la Escuela Nacional de Botánica Tropical, vinculada al Jardín Botánico de Río de Janeiro, y describe el arbusto como una pieza rara del bioma semiárido.
El «descubrimiento» del Machaerium guidone
El caso de la nueva planta de la Caatinga revela un aspecto curioso de la botánica: el hecho de que una especie puede ser recolectada varias veces sin ser realmente comprendida. Los investigadores ya habían encontrado el vegetal en expediciones de campo anteriores, pero sus características específicas nunca habían sido notadas.
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Esta «invisibilidad» científica terminó cuando los especialistas decidieron mirar más de cerca el material recolectado. Además, el análisis confirmó que la planta no es exclusiva de un único lugar, poseyendo registros en otros estados: Piauí, Bahía, Ceará, Maranhão y Minas Gerais.
A diferencia de otros representantes de su género, el Machaerium guidone no presenta espinas en sus ramas. Crece como una enredadera leñosa, apoyándose en otras estructuras para alcanzar la altura, funcionando de manera similar a un cipó.

Sus hojas firmes y redondeadas fueron uno de los principales atractivos para los investigadores. Según Valner Matheus Milanezi Jordão, doctorando del JBRJ y autor de la investigación, el aspecto estético de la planta fue fundamental para el inicio del estudio.
Mientras muchas plantas del semiárido poseen estrategias de defensa agresivas, el Machaerium guidone se destaca por la suavidad de sus formas. Así, la planta se convirtió en una metáfora de la propia arqueología: algo delicado y valioso escondido en un ambiente árido.
El simbolismo político y la memoria de Niède Guidon
La decisión de bautizar la nueva planta de la Caatinga como Machaerium guidone, en referencia a la fundadora de la Fundación Museo del Hombre Americano (FUMDHAM), tuvo motivaciones que van más allá de la ciencia.

Los investigadores quisieron reafirmar la importancia del trabajo de Niède como un acto político y de preservación. Como la recolección que sirvió para el reconocimiento internacional de la planta ocurrió en el Parque Nacional de la Serra da Capivara, la conexión con la arqueóloga se volvió inevitable.
Aunque el proceso científico comenzó mientras Guidon aún estaba viva, la publicación oficial en 2026 se convirtió en un homenaje póstumo. Por lo tanto, la arqueóloga, que luchó por proteger las pinturas rupestres y la biodiversidad de Piauí, ahora está eternizada en la taxonomía de la flora brasileña.
La oficialización del Machaerium guidone trae a colación una advertencia sobre la preservación de la Caatinga. El hecho de que una nueva especie sea identificada solo ahora refuerza que el bioma aún esconde secretos biológicos que pueden perderse sin la debida protección.
El trabajo realizado por los botánicos del Jardín Botánico de Río de Janeiro demuestra que la catalogación de la vida brasileña es un proceso continuo. Mientras tanto, la nueva especie de leguminosa pasa a integrar oficialmente el patrimonio natural del país.
Finalmente, el descubrimiento de la nueva planta de la Caatinga, Machaerium guidone, sirve como un recordatorio de que la protección de una región, como la iniciada por Niède Guidon en la década de 1970, es lo que permite que la ciencia de 2026 siga floreciendo.

Fuente: Aventuras na História

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