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Dinamarca coloca 4 barcos-robot de 10 metros para vigilar el Mar Báltico, proteger cables submarinos y rastrear amenazas invisibles tras explosiones, sabotajes y tensión creciente con Rusia.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 20/05/2026 a las 23:04
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Embarcaciones autónomas pasan por pruebas en una de las regiones marítimas más monitoreadas de Europa, donde cables submarinos, gasoductos y rutas comerciales se han convertido en objetivo de atención creciente.

Dinamarca puso en operación cuatro embarcaciones autónomas de 10 metros para ampliar la vigilancia marítima en el Báltico y en el Mar del Norte, en medio de la preocupación por daños recientes a cables de datos, líneas de energía y gasoductos submarinos.

Los barcos-robot, conocidos como Saildrone Voyager, participan en una prueba operativa de tres meses conducida en asociación con las Fuerzas Armadas danesas y la empresa estadounidense Saildrone.

Las embarcaciones recuerdan pequeños veleros, pero no llevan tripulación ni fueron diseñadas para transporte.

Funcionan como plataformas móviles de recolección de datos, equipadas con sensores, cámaras, radar, sonar y sistemas acústicos.

El objetivo informado por la empresa es observar actividades por encima y por debajo de la superficie del mar y complementar la vigilancia hecha por barcos, satélites y aeronaves.

Cómo funcionan los barcos-robot Saildrone Voyager

Los Saildrone Voyager usan viento y energía solar como fuentes principales de operación, además de sistemas auxiliares para navegación y control.

De acuerdo con el fabricante, el modelo fue desarrollado para vigilancia costera persistente, reconocimiento marítimo y mapeo en áreas cercanas al litoral.

La propuesta técnica es mantener equipos por largos períodos en el mar, recolectando información en tiempo casi real.

Con esto, las autoridades pueden ampliar la presencia en áreas de interés sin depender exclusivamente de embarcaciones tripuladas en patrullas continuas.

A bordo, sistemas de inteligencia artificial ayudan en la organización de los datos captados por diferentes equipos.

Estos recursos pueden identificar embarcaciones, seguir rutas, registrar patrones de desplazamiento y señalar movimientos considerados inusuales, siempre a partir de la información reunida por los sensores.

Richard Jenkins, fundador y CEO de Saildrone, afirmó que la finalidad de los equipos es llevar “ojos y oídos” a regiones donde esa observación era limitada.

La declaración resume la función operativa de los barcos-robot: aumentar la recolección de datos en áreas marítimas extensas y de difícil monitoreo permanente.

Por qué el Báltico entró en el centro de la vigilancia marítima

El Báltico ganó mayor atención estratégica después de una secuencia de daños en infraestructuras submarinas en Europa.

Desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, el 24 de febrero de 2022, los países de la región han reforzado el monitoreo de cables de telecomunicaciones, conexiones eléctricas y gasoductos.

La explosión de los gasoductos Nord Stream, en 2022, y rupturas posteriores en cables submarinos llevaron a los gobiernos europeos y a la OTAN a tratar la protección de este tipo de infraestructura como una prioridad de seguridad.

En diferentes casos, las autoridades investigaron hipótesis de sabotaje, accidentes y acciones asociadas a operaciones híbridas, sin que todas las ocurrencias hayan resultado en una atribución pública definitiva.

En enero de 2025, la OTAN lanzó la operación Baltic Sentry, orientada a ampliar la presencia militar en el Báltico y mejorar la capacidad de respuesta a actos desestabilizadores contra infraestructura crítica.

La iniciativa prevé el uso combinado de fragatas, aeronaves de patrulla marítima, drones navales y sistemas nacionales de vigilancia.

Dinamarca también anunció inversiones para modernizar su defensa marítima.

En abril de 2025, el gobierno informó un plan de cerca de 4 mil millones de coronas danesas, equivalente a aproximadamente US$ 614 millones en ese momento, para construir y adquirir 26 embarcaciones destinadas a patrulla, respuesta a derrames de petróleo y vigilancia de cables submarinos.

El paquete incluye además drones y sistemas de sonar.

Flota fantasma rusa y cables submarinos en el Báltico

Parte de la atención en el Báltico está dirigida a la llamada flota fantasma rusa, expresión utilizada por gobiernos y analistas para referirse a barcos utilizados para eludir sanciones internacionales y transportar petróleo, armas o granos mediante estructuras de propiedad poco transparentes.

Las autoridades occidentales también investigaron episodios en los que embarcaciones habrían causado daños a cables submarinos al arrastrar anclas en el fondo del mar.

En esos casos, la investigación depende de datos de navegación, imágenes, registros de sensores y cooperación entre países afectados.

En este contexto, los barcos-robot pueden ayudar en la confirmación de la identidad de barcos, en el registro de trayectorias y en la identificación de maniobras fuera de lo común cerca de áreas sensibles.

Su función es ampliar la cantidad de datos disponibles para análisis, especialmente cuando ocurre una ruptura en un cable, ducto o línea de energía.

Jenkins afirmó que las flotas comerciales han comenzado a aparecer en situaciones con implicaciones militares.

Según él, ya sea en el transporte para escapar de sanciones, o en posibles acciones contra infraestructura, es necesario seguir mejor estos desplazamientos.

La evaluación fue atribuida al ejecutivo y se inserta en el debate sobre el uso de embarcaciones civiles en contextos de seguridad.

Tecnología de EE.UU. genera debate sobre seguridad digital

La elección de una empresa estadounidense para actuar en un área sensible provocó críticas en Dinamarca.

El debate involucra soberanía digital, protección de datos y dependencia tecnológica en un período de tensión política entre Copenhague y Washington por causa de Groenlandia, territorio autónomo que integra el Reino de Dinamarca.

El ingeniero de software y emprendedor David Heinemeier Hansson dijo a la emisora danesa DR que las empresas de Estados Unidos necesitan seguir la legislación estadounidense, decretos del país y decisiones del presidente.

En su evaluación, este vínculo jurídico puede crear riesgos de exigencia de datos o de bloqueo de cuentas.

Jacob Herbst, presidente del Consejo Danés de Ciberseguridad, también defendió cautela en la elección de proveedores estadounidenses en áreas estratégicas.

Según él, el escenario internacional exige atención redoblada cuando los gobiernos seleccionan empresas para actuar en sistemas ligados a la seguridad.

Saildrone afirma que la operación en Dinamarca no involucra acceso a datos clasificados.

Jenkins dijo que la información está encriptada y que la empresa no recibe material confidencial del gobierno danés.

El caso pasó a reunir temas de defensa, tecnología y política exterior porque sistemas de vigilancia marítima pueden manejar información sobre rutas, infraestructura y operaciones militares.

Por este motivo, la adopción de sensores autónomos en el mar suele involucrar criterios técnicos, jurídicos y diplomáticos.

Barcos-robot y el futuro de la vigilancia marítima autónoma

El uso de los cuatro Voyagers marca una de las primeras experiencias de Saildrone en operación de defensa en aguas europeas.

La prueba evalúa cómo los vehículos sin tripulación pueden integrarse a sistemas ya utilizados por fuerzas navales, como barcos militares, satélites, sensores submarinos y centros de análisis de datos.

La misma base tecnológica usada para monitorear corrientes, clima, relieve submarino y actividad ambiental puede ser adaptada para misiones de seguridad.

En lugar de observaciones hechas solo en intervalos específicos, los equipos permiten seguir áreas marítimas por períodos más largos y con menor exposición de tripulaciones.

La característica que hace de los barcos-robot un tema de interés científico está en la combinación de navegación autónoma, energía renovable, sensores de superficie y equipos orientados a la observación submarina.

Aunque tienen apariencia similar a la de veleros, fueron diseñados para producir datos sobre el ambiente marítimo y sobre el movimiento de embarcaciones.

Para países con cables, ductos y rutas comerciales en áreas cercanas, la tecnología añade una capa de monitoreo a sistemas ya existentes.

La adopción de estos equipos, sin embargo, depende de pruebas, reglas de uso, protección de datos e integración con estructuras nacionales de defensa.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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