Investigadores descifran genomas de mujeres enterradas en el Sáhara y revelan que el desierto ya fue una sabana verde habitada por pastores y repleta de lagos y animales salvajes.
Investigadores descubrieron que el desierto del Sáhara, hoy una de las regiones más áridas e inhóspitas del planeta, ya fue el hogar de comunidades humanas organizadas hace unos 7.000 años. La conclusión llegó tras el secuenciamiento completo del ADN antiguo en el Sáhara, extraído de dos esqueletos femeninos encontrados en el sitio arqueológico de Takarkori, en el suroeste de Libia.
La región, hoy cubierta de arena y piedras bajo un sol abrasador, fue en el pasado una vasta zona verde, con lagos, ríos y fauna abundante — escenario ideal para la supervivencia humana. Los estudios genéticos, considerados pioneros, revelan detalles sorprendentes sobre la vida en el llamado Sáhara verde, desafiando lo que se sabía hasta entonces sobre ocupaciones humanas en áreas desérticas.
ADN antiguo en el Sáhara revela linaje aislado
El análisis de los genomas completos de los dos individuos mostró que pertenecían a una población genéticamente aislada, sin ninguna conexión con grupos contemporáneos de África Subsahariana. Esta separación sugiere que el desierto del Sáhara, incluso en su fase verde, no era una ruta común de migración o contacto entre pueblos.
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Las dos mujeres cuyos restos mortales fueron analizados vivían en una sociedad aparentemente pequeña y estable, con poco contacto genético externo. El ADN antiguo en el Sáhara representa la primera vez que científicos logran recuperar y secuenciar ADN humano completo de una región tan cálida y seca como el Sáhara, un logro que llevó más de dos décadas desde la excavación inicial.
Vida en el Sáhara verde: pastores y pescadores
Los datos arqueológicos y genéticos apuntan a que las comunidades de Takarkori, en el período en cuestión, tenían costumbres que combinaban ganadería y pesca. Evidencias en el sitio revelan el consumo de peces y la crianza de cabras y ovejas, lo que sugiere un estilo de vida parcialmente nómada.
Además de los dos esqueletos analizados, investigadores localizaron al menos 15 cuerpos, entre mujeres y niños, enterrados en la región. La presencia de tantos individuos refuerza la hipótesis de una ocupación continua y estructurada, con organización social y prácticas culturales establecidas.
Vegetación y clima favorable sostenían grandes animales
Siete milenios atrás, el clima en el Sáhara era radicalmente diferente de lo que se ve hoy. Registros geológicos indican la presencia de lagos permanentes, ríos caudalosos y vegetación de sabana, escenario capaz de albergar animales como hipopótamos y elefantes. Estos elementos creaban un ecosistema ideal para la instalación de comunidades humanas, atraídas por la abundancia de recursos naturales.
Este ambiente propicio comenzó a cambiar hace unos 5.000 años, cuando intensos cambios climáticos dieron inicio al proceso de desertificación de la región. El avance del desierto terminó por aislar aún más a los pueblos que allí vivían, contribuyendo a la conservación de la identidad genética preservada en los restos mortales descubiertos.
Estudio con descubrimiento de ADN antiguo en el Sáhara fue publicado en revista científica internacional
La investigación, coordinada por científicos de la Universidad Sapienza de Roma, fue publicada en la reconocida revista Nature. Los autores destacan que la obtención del genoma prehistórico bajo condiciones tan adversas es una conquista rara en arqueogenética, principalmente debido a la degradación acelerada de materiales biológicos en ambientes áridos.
Los esqueletos analizados fueron descubiertos aún en 2003, pero solo ahora, 22 años después, la tecnología permitió el secuenciamiento genético completo, gracias al buen estado de conservación de los tejidos, piel y ligamentos. El estudio abre nuevas posibilidades para entender el pasado genético de África y las rutas humanas en períodos anteriores a la desertificación del Sáhara.
Intercambio cultural sin mezcla genética
A pesar de no tener rasgos genéticos de contacto con otros pueblos, los habitantes de Takarkori parecen haber adoptado prácticas comunes en otras regiones de África, como el pastoreo. Esto sugiere que hubo intercambio cultural, aunque sin cruzamientos genéticos significativos.
La adopción de hábitos como la domesticación de animales puede haber ocurrido por observación, intercambio de conocimientos en encuentros esporádicos o por migración de pequeños grupos. La combinación de estos factores ayudó a moldear una sociedad con características propias, adaptada al entorno y con fuerte autonomía cultural.
Una nueva mirada sobre la historia humana en el desierto
La revelación de que el Sáhara ya fue habitado por comunidades humanas organizadas y tecnológicamente avanzadas para su tiempo desafía las ideas convencionales sobre la ocupación de desiertos. Antes visto solo como una barrera natural a la dispersión humana, el desierto del Sáhara se presenta ahora como una región viva y dinámica en la historia del continente africano.
El descubrimiento también amplía el conocimiento sobre las migraciones humanas prehistóricas y sobre las adaptaciones al entorno. El estudio refuerza la idea de que la historia del Sáhara no está hecha solo de arena y calor, sino también de personas, culturas y paisajes verdes que marcaron la trayectoria de la humanidad.

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