Cambio silencioso en las aguas profundas de la Antártida preocupa a científicos al revelar el avance del calor bajo el hielo, indicando una transformación en la circulación oceánica capaz de afectar las plataformas congeladas e influir en el equilibrio climático global a largo plazo.
Aguas profundas más cálidas avanzan hacia la Antártida y elevan el riesgo de derretimiento de las plataformas de hielo por la base, según un estudio publicado en abril de 2026 en la revista Communications Earth & Environment, vinculada al grupo Nature.
Al analizar datos históricos, la investigación indica que el Agua Profunda Circumpolar, masa oceánica relativamente cálida y salada, se ha acercado al margen continental antártico en las últimas décadas, alterando un patrón considerado estable durante largos períodos.
Este desplazamiento preocupa porque reduce la protección natural ofrecida por capas frías cercanas al hielo, mecanismo que históricamente limitaba el contacto directo entre estructuras congeladas y aguas más cálidas provenientes de regiones profundas.
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Como consecuencia, las plataformas de hielo, que funcionan como barreras flotantes, comienzan a enfrentar una mayor presión térmica, comprometiendo su capacidad de contener el avance de glaciares ubicados en el interior del continente.
Cuando pierden espesor o estabilidad, estas estructuras permiten que el hielo continental fluya más rápidamente hacia el océano, contribuyendo progresivamente al aumento del nivel del mar a escala global.
Para llegar a estas conclusiones, el estudio reunió registros de barcos y mediciones de boyas autónomas de la red Argo, sistema internacional que monitorea la temperatura y salinidad en diferentes profundidades alrededor del planeta.
Con base en este conjunto de información, los investigadores reconstruyeron cambios en la distribución de calor en el Océano Austral a lo largo de unas cuatro décadas, identificando alteraciones consistentes en la dinámica de las corrientes profundas.
El análisis revela que el océano alrededor de la Antártida experimenta una reorganización capaz de acercar el calor a áreas antes protegidas, en un proceso que ocurre debajo de la superficie y es independiente directamente del calentamiento del aire.
Avance del calor bajo el hielo antártico
Durante décadas, capas frías cercanas al continente actuaron como un aislamiento térmico natural, reduciendo el contacto entre el hielo y masas oceánicas más cálidas y preservando la estabilidad de diversas plataformas antárticas.
Sin embargo, los datos más recientes indican que este patrón comienza a debilitarse en partes del Océano Austral, permitiendo que aguas más cálidas avancen hacia regiones anteriormente protegidas por este escudo térmico.
Con la expansión del Agua Profunda Circumpolar a latitudes más cercanas al continente, aumenta la probabilidad de que el calor alcance cavidades bajo las plataformas, intensificando el derretimiento desde la base.
“En el pasado, las capas de hielo estaban protegidas por un baño de agua fría, impidiendo su derretimiento. Ahora, parece que la circulación del océano ha cambiado, y es casi como si alguien hubiera abierto el grifo de agua caliente”, afirmó Sarah Purkey, del Scripps Institution of Oceanography.
La comparación resume la principal alerta del estudio, ya que el problema no radica solo en la presencia de agua caliente, sino en su aproximación a áreas sensibles donde puede actuar directamente sobre el hielo sumergido.
Más del 90% del calor excedente asociado al calentamiento global es absorbido por los océanos, y el Océano Austral desempeña un papel central en este almacenamiento al capturar energía térmica y redistribuirla a través de las corrientes marinas.
Impactos de la circulación oceánica en el clima global
Aunque el foco inicial está en la Antártida, los cambios observados tienen el potencial de afectar el sistema climático en su conjunto, ya que el Océano Austral ejerce un papel estratégico en la circulación global de calor y carbono.
Corrientes profundas formadas en esta región transportan nutrientes, oxígeno y energía térmica a otras partes del planeta, influyendo en procesos climáticos que se extienden por miles de kilómetros más allá del continente helado.
Según Ali Mashayek, de la Universidad de Cambridge, las alteraciones en la distribución de calor en esta área tienen amplias implicaciones, reforzando que el fenómeno no se restringe al derretimiento localizado de las plataformas de hielo.
Otro punto de atención implica el posible cambio en la formación de aguas frías y densas en las regiones polares, proceso fundamental para mantener la circulación oceánica a gran escala conocida como “cinta transportadora global”.
En caso de que este mecanismo sea alterado, la redistribución de calor por el planeta puede sufrir impactos, aunque no hay indicación de colapso inmediato según los datos analizados hasta el momento.
Riesgo para plataformas de hielo y nivel del mar
El impacto más directo recae sobre las plataformas de hielo, estructuras flotantes conectadas al continente que actúan como contención natural para grandes masas de hielo terrestre acumuladas a lo largo de miles de años.
Aunque estén sobre el océano, estas formaciones ejercen un papel esencial al desacelerar el flujo de los glaciares, evitando que avancen rápidamente hacia el mar en respuesta a cambios ambientales.
Cuando se adelgazan o se fragmentan, dejan de ejercer esta función con eficiencia, permitiendo una aceleración en el drenaje del hielo continental y contribuyendo al aumento gradual del nivel global de los océanos.
La Antártida concentra volumen suficiente de hielo para provocar una elevación significativa del nivel del mar en escenarios extremos y prolongados, lo que explica la atención dedicada a cambios aparentemente discretos en la estabilidad de estas estructuras.
Además, el avance del calor ocurre de forma poco visible, ya que se desarrolla en profundidad y depende de factores como la densidad, la salinidad y la circulación oceánica, dificultando el monitoreo continuo.
Cambios profundos aún tienen incertidumbres
A pesar de las señales observadas, el estudio no apunta a un colapso generalizado de las plataformas ni establece un plazo para cambios irreversibles, limitándose a demostrar la aproximación consistente de calor en áreas vulnerables del sistema antártico.
Esta distinción evita interpretaciones exageradas y refuerza un mecanismo físico ya previsto en modelos climáticos, en el cual el debilitamiento de aguas frías permite la entrada de masas más cálidas en regiones cercanas al hielo.
Aun así, persisten las incertidumbres sobre los factores que impulsan esta transformación, incluyendo posibles influencias de vientos, derretimiento de hielo, cambios en la formación de aguas densas y la acumulación de calor en los océanos.
Incluso con estas lagunas, los datos amplían la comprensión sobre cómo el calentamiento global actúa en regiones profundas y menos visibles, indicando que parte de los cambios más relevantes ocurre lejos de la superficie y fuera del alcance inmediato de la observación directa.

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