Técnica de luz multiespectral revela vestigios invisibles en pergaminos medievales y permite recuperar contenido perdido de manuscrito bíblico antiguo, sin excavaciones o nuevos fragmentos físicos, ampliando el conocimiento sobre la transmisión textual del Nuevo Testamento a lo largo de los siglos.
Al identificar marcas casi imperceptibles dejadas por tinta en pergaminos reutilizados en la Edad Media, científicos lograron recuperar 42 páginas perdidas del Códice H, un manuscrito griego del siglo VI asociado a las cartas de San Pablo.
Sin depender del descubrimiento de nuevos fragmentos físicos, la reconstrucción fue llevada a cabo por un equipo internacional liderado por el profesor Garrick Allen, de la Universidad de Glasgow, que se centró en la lectura de residuos químicos preservados en páginas vecinas.
Reaprovechamiento de pergaminos en el siglo XIII
Producido en el siglo VI, el Códice H, también identificado como GA 015, reunía copias antiguas de las epístolas paulinas y ocupa una posición relevante en los estudios sobre la transmisión del Nuevo Testamento en los primeros siglos del cristianismo.
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Ya en el siglo XIII, dentro del Monasterio de la Gran Lavra, ubicado en el Monte Athos, en Grecia, el manuscrito fue desmontado, haciendo que sus hojas de pergamino pasaran a ser reutilizadas en encuadernaciones y estructuras de otros libros.
Ante la escasez de materiales de escritura en aquel período, el reaprovechamiento era una práctica recurrente, lo que contribuyó a la dispersión de los fragmentos restantes del códice, hoy preservados en bibliotecas de Italia, Grecia, Rusia, Ucrania y Francia.

Efecto fantasma de la tinta antigua
Durante el proceso de reutilización, un fenómeno físico resultó ser determinante para la recuperación actual, ya que sustancias presentes en la nueva tinta transfirieron marcas a hojas adyacentes, creando impresiones indirectas del contenido original.
Según explicó Garrick Allen, los compuestos químicos utilizados en la reescritura provocaron daños por transferencia, dejando rastros que atravesaron páginas y, en determinadas situaciones, alcanzaron múltiples capas del pergamino.
Casi invisibles a simple vista, estas marcas pasaron a funcionar como registros indirectos del texto perdido, siendo tratadas por los investigadores como “texto fantasma” preservado a lo largo de los siglos.
Imágenes multiespectrales en la lectura de manuscritos
Para revelar estos vestigios, los investigadores recurrieron al uso de imágenes multiespectrales, técnica capaz de captar diferentes longitudes de onda de luz y evidenciar detalles que no pueden ser observados en condiciones convencionales.
A partir de este enfoque, fue posible aislar manchas e identificar variaciones mínimas en la superficie del pergamino, permitiendo la reconstrucción digital de partes del contenido original sin la necesidad de manipulación directa de los fragmentos físicos.
Además, la autenticación del material contó con pruebas de radiocarbono realizadas por especialistas en París, cuyos resultados confirmaron el origen del pergamino en el siglo VI, compatible con la cronología atribuida al Códice H.

Lo que revelan las páginas recuperadas
Aunque las páginas reconstruidas contienen fragmentos ya conocidos de las cartas de Pablo, el material llama la atención principalmente por la forma en que estos textos eran organizados, revisados y acompañados por anotaciones en el período tardo-antiguo.
Entre los elementos identificados, destacan listas de capítulos de las epístolas paulinas organizadas de manera distinta a la adoptada en las Biblias modernas, siendo consideradas por los investigadores como algunos de los registros más antiguos de este tipo ya documentados.
También se observaron correcciones e intervenciones realizadas por escribas del siglo VI, ofreciendo pistas relevantes sobre los métodos de revisión, interpretación y preparación de los textos para lectura y transmisión en las comunidades cristianas de la época.
Otro aspecto relevante implica la presencia del Aparato de Eutalio, un antiguo sistema de apoyo a la lectura del Nuevo Testamento, cuya incorporación al Códice H lo convierte en el manuscrito más antiguo conocido en utilizar este recurso.
Importancia histórica del Códice H
Aunque el descubrimiento no altera el contenido esencial de las cartas paulinas, el material recuperado amplía significativamente la comprensión sobre la historia material de estos textos y sobre las prácticas de lectura y organización adoptadas en la Antigüedad.
Según Garrick Allen, la cantidad de páginas reconstruidas refuerza el impacto del descubrimiento, ya que nuevas evidencias sobre un manuscrito de esta relevancia contribuyen directamente al profundización de los estudios sobre las escrituras cristianas.
Con financiación del Templeton Religion Trust y del Consejo de Investigación en Artes y Humanidades del Reino Unido, el proyecto ya ha puesto a disposición del público una versión digital del contenido, mientras que una edición impresa sigue en preparación.

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