Cambios laborales avanzan en direcciones diferentes en Brasil y Argentina, con efectos sobre jornada, descanso, banco de horas y negociación entre empresas, trabajadores, sindicatos y gobiernos.
Argentina volvió a aplicar artículos de la reforma laboral del gobierno de Javier Milei después de que la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo revocara, el 23 de abril de 2026, la medida cautelar que había suspendido parte de la Ley de Modernización Laboral.
La norma fue sancionada el 27 de febrero y publicada en el Boletín Oficial el 6 de marzo.
Entre los cambios se encuentran reglas sobre compensación de horas, banco de horas, descanso semanal, indemnizaciones, huelga y negociación laboral.
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En Brasil, el debate ocurre en otra dirección.
La Comisión de Constitución y Justicia y de Ciudadanía de la Cámara de Diputados aprobó, el 22 de abril de 2026, la admisibilidad de dos propuestas de enmienda a la Constitución que reducen la jornada semanal y, en la práctica, abren camino al fin del turno 6×1, modelo en el que el trabajador trabaja seis días y descansa uno.
Los textos aún deben pasar por una comisión especial y por el pleno de la Cámara.
Brasil y Argentina discuten jornadas por caminos diferentes
La comparación entre ambos países ganó espacio porque Brasil y Argentina tratan, en el mismo período, cambios en las reglas sobre tiempo de trabajo.
En el Congreso brasileño, las propuestas en análisis buscan reducir la jornada semanal y ampliar el descanso.
En Argentina, la ley aprobada por el Congreso altera la forma de organización de la jornada y permite compensaciones por medio de banco de horas y otros instrumentos previstos en el texto legal.
Una de las propuestas brasileñas es la PEC 221/2019, del diputado Reginaldo Lopes (PT-MG).
El texto prevé la reducción gradual de la jornada semanal de las actuales 44 horas a 36 horas, en un período de diez años.
La otra es la PEC 8/2025, de la diputada Erika Hilton (Psol-SP), que propone un turno de cuatro días de trabajo por semana, también con un límite de 36 horas.
La decisión de la CCJ no cambia la Constitución ni altera inmediatamente la rutina de los trabajadores.
En esta etapa, los diputados analizaron solo si las propuestas pueden seguir desde el punto de vista constitucional.
La discusión sobre el contenido de las PECs corresponderá a una comisión especial, antes de una eventual votación en el pleno de la Cámara, donde una enmienda constitucional necesita tres quintos de los votos de los diputados, en dos turnos.
Cómo quedó la regla argentina sobre jornada laboral
En Argentina, la Ley 27.802, llamada oficialmente Ley de Modernización Laboral, modificó tramos de la legislación laboral y de normas relacionadas con el funcionamiento de la Justicia del Trabajo.
El texto aprobado por el Congreso trata sobre contrato de trabajo, registro de empleados, cálculo de indemnizaciones, vacaciones, jornada, descanso semanal, huelga y reglas para acciones judiciales.
En el punto de la jornada, la ley permite que empleador y trabajador pacten, por escrito, un régimen voluntario de compensación de horas extraordinarias.
El texto cita la posibilidad de uso de horas extras, banco de horas y días libres compensatorios, siempre que el sistema registre las horas trabajadas y las horas disponibles para descanso.
La norma también autoriza que contratos individuales, convenios colectivos u otros acuerdos colectivos establezcan métodos de cálculo de la jornada máxima por promedio.
Para ello, deben respetarse el descanso mínimo de 12 horas entre una jornada y otra y el descanso semanal de 35 horas.
El banco de horas podrá compensar una jornada mayor en un día determinado con una jornada menor en otro, sin sobrepasar el límite semanal aplicable.
Este tramo es lo que llevó a que la reforma fuera asociada a la posibilidad de jornadas de hasta 12 horas por día.
El texto legal, sin embargo, no establece que todos los trabajadores pasen automáticamente a cumplir 12 horas diarias.
El cambio crea mecanismos de compensación y cálculo por promedio, dentro de los límites definidos por la legislación, por regímenes específicos o por negociación colectiva.

Huelga, indemnizaciones y banco de horas entran en la reforma de Milei
La reforma argentina también modificó las reglas sobre huelgas.
En actividades clasificadas como esenciales, la prestación mínima durante las paralizaciones debe ser de al menos 75% del funcionamiento normal.
En las actividades consideradas de importancia trascendental, el porcentaje mínimo previsto es del 50%.
La lista incluye sectores como salud, energía, telecomunicaciones, transporte, educación, servicios financieros, alimentación y actividades ligadas al comercio exterior.
Otro fragmento de la ley permite que las sentencias judiciales condenatorias contra personas físicas o jurídicas sean pagadas en cuotas.
Para grandes empresas, el límite es de hasta seis cuotas mensuales consecutivas.
En el caso de micro, pequeñas y medianas empresas, el pago a plazos puede llegar a 12 cuotas mensuales consecutivas, según el texto publicado en el Boletín Oficial argentino.
La aprobación de la reforma ocurrió tras una huelga general convocada por la Confederación General del Trabajo, la CGT, principal central sindical de Argentina.
La entidad cuestionó la ley en la Justicia y alegó violación de principios constitucionales laborales.
El gobierno de Milei, por su parte, sostiene que la reforma busca modernizar las relaciones laborales, ampliar la formalización y estimular las contrataciones.
Reforma laboral argentina sigue en disputa judicial
El 30 de marzo de 2026, la Justicia del Trabajo argentina suspendió parte de la reforma a pedido de la CGT.
La decisión cautelar afectó 82 artículos de la Ley 27.802, según informes de la prensa argentina.
Entre los temas afectados estaban jornada, banco de horas, indemnizaciones, huelga y reglas procesales.
La situación cambió el 23 de abril, cuando la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo aceptó un recurso del Estado argentino y dejó sin efecto la suspensión cautelar mientras el proceso continúa en análisis.
Con ello, los artículos cuestionados volvieron a producir efectos, pero la discusión sobre la constitucionalidad de la reforma aún no ha sido cerrada.
La CGT indicó que continuaría recurriendo contra la ley y mantuvo una movilización programada para el 30 de abril, víspera del Día Internacional del Trabajo.
Según la central sindical, el acto en Buenos Aires tiene como temas la política laboral del gobierno de Milei, la caída del poder adquisitivo y el endeudamiento de las familias.
Fin de la escala 6×1 aún depende de votación en el Congreso
En Brasil, el fin de la escala 6×1 permanece en fase de tramitación legislativa.
La aprobación de la admisibilidad en la CCJ fue un paso inicial, pero aún no define el modelo que podrá ser adoptado en el país.
La próxima etapa será la creación de una comisión especial para analizar el mérito de las propuestas.
Después de eso, si el texto avanza, la votación pasará al plenario de la Cámara.
Además de las PECs, el gobierno federal envió al Congreso el Proyecto de Ley 1838/2026, que reduce la jornada semanal de la CLT a 40 horas y prevé dos descansos semanales remunerados de 24 horas consecutivas.
La propuesta también establece que el cambio no podrá resultar en reducción nominal o proporcional de los salarios ni en alteración de los salarios mínimos vigentes.
El proyecto del Ejecutivo fue enviado el 14 de abril de 2026 y tramita en la Cámara de Diputados.
Por ser un proyecto de ley, la propuesta tiene un rito diferente al de una PEC.
Para convertirse en ley, necesita ser aprobada por la Cámara y por el Senado.
Por otro lado, el cambio constitucional exige un quórum más alto y dos rondas de votación en cada Cámara del Congreso.
La Constitución brasileña establece actualmente que la jornada laboral normal no debe ser superior a ocho horas diarias y 44 horas semanales.
Las propuestas discutidas en el Congreso apuntan a la reducción de ese límite o a la reorganización de la semana laboral, pero ninguna de ellas produce efecto inmediato mientras no sea aprobada por el Legislativo.
El contraste entre los dos países radica en el tipo de cambio en debate.
En Brasil, las iniciativas en trámite reducen la jornada semanal y amplían los días de descanso.
En Argentina, la reforma ya aprobada flexibiliza instrumentos de compensación de horas y reorganización de la jornada, con disputa judicial aún en curso.
La definición de los próximos pasos dependerá, en cada país, de votaciones en el Congreso, decisiones judiciales y negociaciones entre gobierno, parlamentarios, empresas y sindicatos.

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