Stellantis y Factorial Energy llevan a las calles una tecnología que promete cambiar el futuro de los vehículos eléctricos, con foco en rendimiento, seguridad, recarga rápida y eficiencia energética.
Una nueva etapa de la carrera por baterías de estado sólido comenzó con el Dodge Charger Daytona.
Stellantis y Factorial Energy iniciaron pruebas con celdas avanzadas en el modelo eléctrico, llevando a las calles una tecnología que, hasta hace poco, aún parecía lejana de la producción automotriz a gran escala.
La iniciativa marca la primera aplicación de este tipo de batería en un vehículo de producción para pruebas en vías públicas en América del Norte.
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El objetivo principal es validar rendimiento, seguridad, durabilidad y confiabilidad en condiciones reales de uso.
La demostración también acerca la tecnología a una posible aplicación comercial futura, aunque la llegada al mercado aún depende de nuevas etapas de validación.
Prueba en carretera lleva la batería de estado sólido fuera del laboratorio
El avance ocurre tras una secuencia de etapas técnicas entre Stellantis y Factorial Energy.
En octubre de 2024, Stellantis anunció que usaría el Dodge Charger Daytona como base para una flota de demostración con batería de estado sólido.
En abril de 2025, las empresas divulgaron la validación de las celdas FEST en laboratorio.
La fase actual involucra calibración y pruebas en carretera, con foco en comprobar si los resultados técnicos pueden repetirse en un coche real.
Este proceso es esencial porque una batería puede presentar un gran rendimiento en un ambiente controlado, pero enfrentar desafíos en el uso diario.
La nueva etapa evaluará comportamiento térmico, respuesta en aceleración, autonomía, recarga y seguridad del conjunto.

Tecnología FEST usa electrolito semi-sólido
El centro de la innovación está en la tecnología FEST, sigla para Factorial Electrolyte System Technology.
A diferencia de las baterías tradicionales de ion-litio, que utilizan electrolitos líquidos o en gel, la solución de Factorial trabaja con un electrolito semi-sólido.
Según la empresa, el sistema combina una matriz sólida con electrolito líquido o gelatinoso.
Esta composición busca ofrecer mayor estabilidad térmica, menor inflamabilidad y conducción iónica más eficiente.
La tecnología también pretende entregar más energía en menor peso, punto decisivo para vehículos eléctricos de alto rendimiento.
Datos técnicos indican avance importante para coches eléctricos
Los resultados divulgados antes de la fase de carretera llaman la atención por la combinación entre densidad energética, recarga rápida y resistencia térmica.
La célula FEST validada presentó 375 Wh/kg de densidad energética, número superior al de muchas baterías usadas actualmente en coches eléctricos.
La tecnología también demostró recarga de 15% a 90% en solo 18 minutos, en temperatura ambiente.
Otro punto relevante es la operación en temperaturas extremas, con funcionamiento entre -30 ºC y 45 ºC.
Principales datos divulgados por Factorial Energy
- 375 Wh/kg de densidad energética
- Recarga del 15% al 90% en 18 minutos
- Funcionamiento entre -30 ºC y 45 ºC
- Uso de electrolito semisólido
- Aplicación en el Dodge Charger Daytona
Estos números aún necesitan ser confirmados en condiciones reales de conducción.
La ingeniería del Charger Daytona necesitó ser adaptada
La transición de las celdas de laboratorio al vehículo requirió soluciones complejas de ingeniería.
Por eso, Stellantis desarrolló una arquitectura mecánica inédita y patentada para acomodar las celdas en el paquete de batería del Charger Daytona.
Los ingenieros de ambas empresas también ajustaron sistemas de control, calibración y diseño del conjunto.
El objetivo es garantizar que la batería entregue alto rendimiento sin comprometer seguridad, durabilidad y confiabilidad.
Ned Curic, director de Ingeniería y Tecnología de Stellantis, afirmó que no basta optimizar solo una métrica.
Según el ejecutivo, el sistema necesita entregar beneficios concretos en un vehículo real, con mayor autonomía, recarga más rápida y posible reducción de costos.
La carrera global por la batería de estado sólido gana fuerza
Stellantis no está sola en esta disputa tecnológica.
Fabricantes como BMW, Mercedes-Benz, Honda y MG también buscan viabilizar baterías de estado sólido en sus futuros vehículos eléctricos.
El programa con el Dodge Charger Daytona, sin embargo, coloca a Stellantis en una posición destacada en América del Norte.
Actualmente, este tipo de tecnología aún aparece de forma limitada en vehículos de producción.
Modelos más pequeños, como motocicletas de la marca estonia Verge, ya han avanzado en este campo, pero los coches eléctricos a gran escala siguen en desarrollo.
Reducción de peso puede transformar el rendimiento de los EVs
Factorial Energy también destaca el potencial de la batería de estado sólido para reducir el peso de los vehículos.
En una proyección anterior, la empresa sugirió que una batería de este tipo podría alimentar un Tesla con solo 256 kg.
En comparación, una batería convencional podría llegar a 624,5 kg, según el ejemplo citado por la compañía.
Esta diferencia tendría un impacto directo en la eficiencia, la autonomía e incluso en la necesidad de refuerzos estructurales.
Un conjunto más ligero puede mejorar el rendimiento, el consumo energético y el comportamiento dinámico del vehículo.
Tecnología aún depende de validación en uso real
Siyu Huang, CEO de Factorial Energy, calificó la asociación con Stellantis como una validación importante de la tecnología FEST.
Según la ejecutiva, el proyecto muestra el tipo de colaboración profunda requerida para llevar baterías de estado sólido al estándar automotriz.
La adopción en masa aún no debe ocurrir inmediatamente.
La fase actual es de calibración, pruebas y validación, con enfoque en seguridad y confiabilidad.
El Dodge Charger Daytona se convierte, por lo tanto, en una vitrina técnica para medir hasta dónde la batería de estado sólido puede avanzar en los próximos años.
¿Qué puede representar esta prueba para los coches eléctricos?
El inicio de las pruebas en carretera indica que la batería de estado sólido está dejando el campo de las promesas técnicas.
Ahora, la tecnología pasa por una etapa más cercana al consumidor, aunque aún no hay plazo para llegar a las tiendas.
Si los resultados se confirman, el avance puede abrir camino para coches eléctricos con mayor autonomía, recarga más rápida y menor peso.
Stellantis y Factorial aún necesitan probar que la tecnología puede ser producida con seguridad, escala y costo competitivo.
El desafío no está solo en crear una batería más eficiente, sino en hacerla viable para el mercado automotriz global.
¿Crees que la batería de estado sólido será el próximo gran salto de los coches eléctricos o aún falta mucho para que esta tecnología llegue al consumidor? ¡Deja tu opinión!

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