Lanzado por Paebbl, con sede en los Países Bajos, el Rebond 300 es un material cementicio suplementario desarrollado para sustituir parcialmente el cemento Portland en recetas tradicionales de concreto, sin requerir nuevos equipos. La tecnología utiliza mineralización acelerada para transformar CO2 en polvo mineral y almacenar carbono en estructuras por escalas geológicas.
El material de construcción Rebond 300, lanzado por Paebbl, con sede en los Países Bajos, llega al mercado con una propuesta inusual: funcionar como insumo para concreto e instrumento verificado de eliminación de carbono.
La novedad se presenta como el primer material de construcción carbono-negativo del mundo. Su papel, sin embargo, no es sustituir el cemento por completo. El Rebond 300 es un material cementicio suplementario, conocido por la sigla SCM.
Fue desarrollado para entrar en recetas tradicionales y sustituir hasta un 30% del cemento Portland, sin requerir nuevos equipos.
-
Brasil busca fabricar semicondutores localmente tras importar US$ 50 mil millones en chips
-
Huawei y Samsung compiten por miles de millones en patentes para el 6G, una red 100 veces más rápida prevista para 2030 con cirugías remotas y drones autónomos, mientras el 5G aún no llega a todas las ciudades de Brasil.
-
Brasil lanza su primer cohete comercial desde la base de Alcântara y se une al mercado espacial
-
La vacuna contra el dengue del Instituto Butantan es la primera del mundo de dosis única y previene el 100% de las hospitalizaciones.
Cómo el Rebond 300 transforma CO2 en piedra
La tecnología se basa en la mineralización acelerada. El proceso imita a la naturaleza, que transforma CO2 en piedra a lo largo de miles de años, mediante la reacción con minerales.
Paebbl afirma que su tecnología acelera esta transformación en un ambiente industrial controlado. El resultado es un polvo mineral fino, gris claro, capaz de ser mezclado con el concreto convencional.
Cuando se incorpora a las estructuras, el material almacena carbono por escalas geológicas. La empresa afirma que fabricó el Rebond 300 para eliminar carbono de la atmósfera y atraparlo en el entorno construido.
Material de construcción promete reducir carbono incorporado
El Rebond 300 fue verificado con una Declaración Ambiental de Producto, llamada EPD, con una huella de -149 kg de CO2 por tonelada. En tonelada americana, el índice informado es de -328 lb de CO2.
Paebbl afirma que el desempeño representa un avance de diez veces en relación con la primera generación. En tasas estándar, el material puede reducir hasta un 40% el carbono incorporado de una estructura de concreto.
La estrategia de adopción apunta a la rutina del sector. El producto fue creado para entrar directamente en flujos ya existentes de prefabricados y concreto premezclado.
Acabado claro amplía usos arquitectónicos
Alternativas sostenibles al cemento, como cenizas volantes o escoria, suelen oscurecer el concreto. Esto limita aplicaciones visibles.
El Rebond 300 tiene un acabado casi blanco y textura fina. Por eso, puede ser usado en fachadas, infraestructura urbana aparente y elementos arquitectónicos.
La entrada en el mercado enfrenta un sector conservador. La construcción depende de normas rígidas y estándares consolidados, porque la seguridad estructural es central en cualquier obra.
Para reducir esta resistencia, Paebbl viene formando estudios reales. La empresa ya ha firmado asociaciones con Holcim y Heijmans para probar el material.
Una de las pruebas se realizó en Alemania, donde se concretó una losa industrial de 420 metros cuadrados para un centro logístico de venta al por menor global. La aplicación alcanzó especificaciones de resistencia sin retraso.
Si logra escalar su producción, el Rebond 300 puede transformar edificios, cimientos y estructuras en reservorios permanentes de carbono.
La discusión involucra el cemento, que libera emisiones inevitables en el proceso químico de fabricación. En este contexto, materiales que convierten CO2 en bloque físico y estructural ganan relevancia.
¿Cree que este tipo de material de construcción puede ganar espacio en las obras comunes o aún parece distante de la realidad del sector? Deje su opinión en los comentarios y cuente si la prioridad debería ser costo, seguridad, estética o impacto ambiental.
