El mayor cuerpo de agua cerrado del planeta, el Mar Caspio, retrocede desde los años 1990, y la aceleración asusta. Proyecciones ligadas a los cambios climáticos hablan de hasta 21 metros menos hasta 2100, con la evaporación secando la cuenca, la pesca inviable y ciudades portuarias de Kazajistán viendo el agua desaparecer.
Existe un mar tan grande que limita con cinco países, entre ellos Kazajistán, y alberga islas, plataformas petroleras y una flota pesquera entera, y aun así se está secando ante los ojos de quienes viven en sus márgenes. Es el Mar Caspio, técnicamente el lago más grande del mundo, y las alertas más recientes, reforzadas por un estudio publicado en 2025, muestran que el retroceso de las aguas ya no es una amenaza distante, sino un proceso ya en curso y cada vez más rápido.
La cuenta asusta. Dependiendo del escenario de calentamiento, las proyecciones ligadas a los cambios climáticos indican que el nivel puede caer entre pocos metros y hasta 21 metros para el fin de este siglo. Para una región que depende del mar para pescar, navegar y exportar energía, esto significa puertos encallados, ecosistemas en colapso y ciudades costeras viendo la línea de agua alejarse kilómetros. Lo más inquietante es que, según los científicos, no hay un botón fácil para detener este proceso.
Un mar que se encoge desde hace décadas

El encogimiento del Mar Caspio no comenzó ayer. El nivel de las aguas ha estado cayendo desde mediados de los años 1990, pero el ritmo se aceleró de manera preocupante a partir de 2005, cuando el mar ya había perdido cerca de un metro y medio de profundidad media. Lo que era una oscilación lenta se convirtió en una tendencia clara de caída, y la velocidad de la desecación subió a algo en torno de seis a siete centímetros por año.
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Este detalle lo cambia todo. Un lago que baja pocos centímetros por década es una cosa, pero el lago más grande del mundo perdiendo varios centímetros cada año es otra historia completamente diferente. La parte norte del Caspio, más superficial y ubicada en gran parte en Kazajistán, es la más vulnerable, y modelos científicos apuntan que esta porción puede desaparecer por completo a lo largo del siglo. En escala humana, es como ver un mar entero retroceder dentro de una única vida.
Por qué está secando, la cuenta de la evaporación

La explicación central es más simple de lo que parece, y al mismo tiempo más difícil de resolver. El Mar Caspio es un cuerpo de agua cerrado, sin conexión natural con el océano, por lo que su nivel depende de un equilibrio delicado entre el agua que entra, proveniente sobre todo del río Volga y de las lluvias, y el agua que sale, principalmente por la evaporación. Cuando este balance se vuelve negativo, el mar se encoge.
Es exactamente eso lo que los cambios climáticos están provocando. Con el aumento de las temperaturas, la evaporación en la cuenca crece más rápido que la reposición por lluvia y ríos, y el resultado es un saldo cada vez más desfavorable. No es una fuga que se pueda tapar ni una sequía pasajera que la próxima estación resuelva. Mientras el planeta siga calentándose, la evaporación tiende a ganar, y el mayor lago del mundo continúa perdiendo volumen de manera terca y continua.
Hasta 21 metros menos, lo que los modelos proyectan
Los números varían según el escenario, y es importante entender este rango. En proyecciones más optimistas, de emisiones controladas, la caída del nivel se mantiene en el orden de pocos metros. Ya en los escenarios de calentamiento más severo, en los que los cambios climáticos impulsan la evaporación, los modelos apuntan una reducción media cerca de 14 metros, pudiendo llegar hasta 21 metros para 2100. Incluso en el medio del camino, hablamos de un Mar Caspio que perdería cerca de un cuarto de su área actual.
Para visualizar el daño, basta con mirar los umbrales más bajos. Una caída de solo cinco a diez metros, bien dentro de lo que los estudios consideran probable, ya sería suficiente para desorganizar ecosistemas enteros y volver obsoletos miles de millones de dólares en infraestructura construida en la costa. No por casualidad, las proyecciones más sombrías muestran el norte de Kazajistán prácticamente seco, transformando lo que hoy es fondo de mar en llanura árida. El retroceso deja de ser estadística y se convierte en paisaje.
Puertos convirtiéndose en desierto y la energía en riesgo
Es en la costa donde el problema toma forma. En la ciudad portuaria de Aktau, en Kazajistán, el agua retrocedió rápidamente, y los barcos enfrentan una creciente dificultad para atracar donde antes había profundidad de sobra. Cuando un puerto pierde calado, la pesca disminuye, el transporte se encarece y las comunidades que viven del mar se quedan sin suelo, o mejor dicho, sin agua. Se estima que alrededor de 15 millones de personas viven a lo largo de las orillas del Caspio, y buena parte siente el retroceso en el día a día.
El impacto va más allá de la pesca, y aquí entra un punto que interesa de cerca al sector de energía. El Mar Caspio es una de las regiones más importantes de petróleo y gas del mundo, con campos gigantes y plataformas que dependen de puertos, ductos y rutas de navegación funcionando. Un nivel de agua en descenso amenaza el acceso a terminales, complica la logística de exportación y puede obligar a obras caras de dragado y adaptación. Sume a eso el riesgo para la fauna, como las focas del Caspio y los esturiones del caviar, y queda claro que la desaparición gradual del lago más grande del mundo es, al mismo tiempo, una crisis ambiental, social y económica provocada por los cambios climáticos.
Un desastre silencioso en curso
Al final, el caso del Mar Caspio es uno de esos desastres silenciosos que no vienen con el estruendo de una catástrofe, sino con el retroceso lento e implacable de una línea de agua. Un mar del tamaño de un país, el lago más grande del mundo, encogiendo año tras año debido a la evaporación impulsada por los cambios climáticos, con puertos de Kazajistán corriendo el riesgo de convertirse en desierto. La ciencia ya ha mostrado el camino del descenso, y frenar esto exige mucho más que voluntad local.
¿Y tú, imaginabas que el lago más grande del mundo pudiera simplemente secarse así, en silencio, mientras el planeta discute el nivel de los océanos? Cuéntanos aquí en los comentarios qué es lo que más te impresiona de esta historia del Mar Caspio y si crees que aún hay tiempo de reaccionar.


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