A pesar de que el Brent y el WTI retrocedieron en la sesión de este jueves, los analistas mantienen el mercado en alerta con el avance de los ataques entre Washington y Teherán y el riesgo al tráfico por el Golfo Pérsico
La guerra entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse este jueves (9), justamente el día en que Teherán enterró a su líder supremo asesinado, el ayatolá Ali Khamenei. A pesar de la escalada, sin embargo, el mercado internacional de petróleo reaccionó en la dirección opuesta a la esperada. Según informó G1, los precios del barril cerraron la sesión a la baja, incluso con el conflicto en el radar de los inversores.
Cómo reaccionó el mercado de petróleo a la nueva escalada
Después de abrir el día al alza, el barril de Brent cerró la sesión con una caída del 2,2%, cotizado a US$ 76,30. En la misma dirección, el WTI retrocedió un 2%, a US$ 72,08. En la práctica, el resultado muestra que, a pesar de la creciente tensión militar, el mercado aún evalúa otros factores —como la oferta global y las expectativas de demanda— a la hora de fijar el precio del petróleo.
Nuevos ataques, el entierro de Khamenei y la reacción internacional
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán volvieron a aumentar este jueves, después de que las fuerzas armadas iraníes lanzaran ataques contra infraestructuras militares estadounidenses en países del Golfo Pérsico. La ofensiva fue una respuesta a los bombardeos realizados por Estados Unidos contra provincias en la costa sur y en el este de Irán, lo que elevó la presión sobre el acuerdo de alto el fuego que estaba en vigor desde hacía tres semanas.
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El mismo día, Irán realizó el entierro de su líder supremo asesinado al inicio del conflicto. Ali Khamenei fue asesinado el primer día de la guerra, el 28 de febrero, y la ceremonia, en el santuario de Mashhad, cerró una semana de cortejos fúnebres y manifestaciones en el país. Paralelamente, se registraron explosiones en diferentes regiones iraníes, incluyendo Bushehr, donde se encuentra una de las plantas nucleares de Irán.
La escalada también provocó reacciones internacionales. Catar, que suele actuar como mediador entre Washington y Teherán, condenó los ataques a la navegación comercial y defendió la reanudación de las negociaciones diplomáticas. En la misma línea, los ministros de Relaciones Exteriores de Turquía y Omán resaltaron, en conversaciones con el canciller iraní, Abbas Araqchi, la necesidad de evitar una nueva escalada militar.
Por qué el Estrecho de Ormuz es la clave de la crisis
En medio del agravamiento del conflicto, la Marina de la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó que los ataques de los Estados Unidos y las intervenciones en el tráfico por el Estrecho de Ormuz han dificultado la reanudación gradual de la navegación en la región.
El Estrecho de Ormuz es un corredor marítimo de aproximadamente 50 kilómetros de ancho que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Océano Índico. Antes de la guerra, alrededor del 20% de todo el petróleo y gas comercializado en el mundo pasaba por el área, lo que explica por qué cualquier inestabilidad en la región tiene el potencial de afectar directamente los precios globales de energía.
Aunque Irán no es el propietario de la vía marítima, el país controla la costa norte del estrecho, además de diversas islas y posiciones militares, lo que le permite monitorear prácticamente todo el tráfico de embarcaciones de la región. En los últimos años, Irán ha transformado esta posición geográfica en un instrumento de presión política y militar: al inicio de la guerra, llegó a cerrar el estrecho para obtener ventaja en la mesa de negociaciones.
Actualmente, el gobierno iraní defiende que el mundo reconozca la soberanía del país sobre la ruta marítima, una pretensión que sigue sin aceptación internacional y que, sumada a los nuevos ataques, mantiene el mercado de petróleo y la diplomacia regional en alerta constante.
