BNDES Garantizó Pagos a Constructoras, Pero Caracas Dejó R$ 8 Mil Millones en Abierto por Obras como Metro y Puente
El impago de Venezuela al BNDES, que ya suma R$ 8 mil millones en obras de metro, puente y planta siderúrgica, trajo a la luz una duda recurrente: ¿qué pasa con las empresas brasileñas que ejecutaron estos proyectos millonarios y no recibieron el pago del país extranjero? La respuesta está en la propia estructura del financiamiento: las constructoras nacionales no quedan en pérdida, porque los contratos cuentan con garantías del gobierno brasileño.
Cómo Funciona el Financiamiento
El BNDES no envía dinero directamente al exterior. En vez de eso, libera los recursos en reales para empresas brasileñas de ingeniería a medida que las obras avanzan. De esta forma, la compañía recibe normalmente por los servicios prestados en Caracas, Los Teques o en cualquier otro lugar.
La responsabilidad de reembolsar el financiamiento es del gobierno extranjero contratante, que debe pagar a Brasil en moneda extranjera. Cuando esto no sucede, entra en escena el Seguro de Crédito a la Exportación (SCE), respaldado por el Fondo Garantidor de Exportaciones (FGE).
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Este mecanismo garantiza que la constructora brasileña no sufra pérdidas. Si Venezuela deja de pagar, el Tesoro cubre la diferencia vía FGE, y la deuda pasa a contabilizarse directamente contra el país moroso.

El Caso de Venezuela
Entre 1998 y 2017, el BNDES financió cerca de R$ 3,9 mil millones para el Metro de Caracas y Los Teques, R$ 1,6 mil millones para el puente sobre el Río Orinoco y otros proyectos como planta siderúrgica y astillero. Todas las constructoras brasileñas involucradas recibieron sus pagos normalmente, con base en los desembolsos realizados por el banco en reales.
El problema surgió en la etapa siguiente: Venezuela no reembolsó a Brasil. Hoy, los datos oficiales muestran una morosidad total de R$ 8 mil millones. Esto significa que, aunque las empresas brasileñas salieron ilesas, el impago recayó sobre el Estado brasileño, que necesita esperar una renegociación o pago futuro para recuperar los valores.
¿Quién Paga la Cuenta?
En la práctica, quien paga la cuenta es el contribuyente brasileño. El FGE, abastecido con recursos públicos, indemniza a las empresas exportadoras y mantiene un saldo superavitario — actualmente por encima de R$ 4,5 mil millones, según el BNDES. Sin embargo, este superávit no elimina el hecho de que la deuda permanece en abierto y que, hasta el momento, ningún centavo ha regresado de los cofres venezolanos.
Mientras las empresas nacionales garantizan facturación y empleos con estas obras internacionales, Brasil asume el riesgo de la morosidad. En el caso de Venezuela, este riesgo se concretó y se transformó en uno de los mayores impagos de la historia del banco.
La Deuda en Abierto
Oficialmente, la deuda de R$ 8 mil millones de Venezuela con el BNDES continúa registrada y siendo cobrada. Hasta que sea pagada, permanece como un pasivo que pesa en las cuentas brasileñas y en las relaciones diplomáticas entre los dos países.
Para las empresas nacionales, sin embargo, el impacto fue nulo: ellas recibieron integralmente sus pagos en reales, dentro del cronograma de ejecución de las obras. El gran perdedor, por ahora, es Brasil.
