En video publicado el 26 de diciembre de 2025 en el canal This Old Jalopy, Danny muestra la conversión eléctrica de un Mercury Comet 1962 usando piezas de un Nissan Leaf chocado, Resolve EV, montaje trasero del motor y baterías que llegaron a 381 voltios, por debajo de los costos comunes en talleres especializados.
La conversión eléctrica de un Mercury Comet 1962 se convirtió en ejemplo de cómo un proyecto casero puede reducir costos al reutilizar componentes de un coche eléctrico chocado. En el video publicado por el canal This Old Jalopy el 26 de diciembre de 2025, Danny muestra cómo sacó el clásico del garaje usando piezas de un Nissan Leaf.
El objetivo declarado era hacer la adaptación por menos de US$ 6 mil, sin contar el valor del coche antiguo. Según el propio creador, una conversión eléctrica suele rondar los US$ 40 mil, más mano de obra, cuando se realiza por los caminos tradicionales.
El Mercury Comet 1962 estaba parado antes del proyecto

El punto de partida fue un Mercury Comet 1962 con motor antiguo que no funcionaba. Danny explica en el video que intentó resolver los problemas del conjunto original, pero los intentos no dieron resultado y el coche continuó sin rodar.
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A partir de ahí, la propuesta cambió: remover los componentes ligados a la combustión y transformar el clásico en eléctrico. La elección no fue hacer una restauración convencional, sino usar ingeniería casera para devolver movimiento al coche con otro tipo de conjunto mecánico.
Nissan Leaf chocado se convirtió en donante de la conversión eléctrica

Una de las decisiones más importantes fue usar un Nissan Leaf golpeado como coche donante. La estrategia permitió reutilizar motor, inversor, cargador, batería, sistema de gestión y otros componentes eléctricos que ya habían sido diseñados para trabajar juntos.
Danny también usó una unidad de control Resolve EV, pieza que ayudó a hacer que los sistemas del Leaf se comunicaran. En la práctica, esto redujo la necesidad de comprar soluciones sueltas y caras. Fue esta combinación entre coche donante y control electrónico lo que mantuvo la conversión eléctrica dentro del presupuesto planeado.
Montaje trasero redujo peso y piezas extras
En lugar de conectar el motor eléctrico a la transmisión manual antigua, como ocurre en muchas conversiones, Danny decidió montar el motor en la parte trasera. La decisión permitió prescindir de transmisión, diferencial, eje cardán y otros componentes pesados.
Según el video, esta elección también evitó la compra de una placa adaptadora y de un acoplamiento, elementos que podrían superar los US$ 1 mil. Además del ahorro, el proyecto buscaba reducir pérdidas mecánicas y hacer el Mercury Comet más ligero y eficiente.
Eje De Dion se convirtió en solución para adaptar el clásico

La adaptación trasera requirió la construcción de un eje De Dion. Danny fabricó una estructura en tubo para rodear el motor y permitir que el conjunto encajara en el espacio disponible, manteniendo el coche con tracción trasera.
El proceso involucró soldadura, ajustes de soporte, reposicionamiento de partes y correcciones de interferencia. En determinado momento, el tubo del eje tocaba el soporte superior del motor, y el creador necesitó rediseñar el montaje para ganar espacio antes de instalar todo de forma definitiva.
Alta tensión trajo errores, pruebas y correcciones
La conversión eléctrica no funcionó a la primera. Durante la fase de alta tensión, Danny enfrentó códigos de falla, problemas de comunicación, mediciones inesperadas y cambio de componentes. En una de las pruebas, verificó tensiones diferentes en los puntos del sistema y necesitó investigar el camino entre batería, contactores e inversor.
El proyecto también exigió la sustitución de piezas y la corrección de conexiones en los cables de fase. Después de ajustar la secuencia de los cables, las ruedas finalmente giraron en el sentido esperado. Esta parte del video muestra que el bajo costo vino acompañado de conocimiento técnico, prueba, error y atención constante a la seguridad.
Baterías llegaron a 381 voltios antes de la primera salida
En la recta final, Danny desmontó módulos de batería, verificó tensiones, sustituyó unidades dañadas y montó la estructura del paquete eléctrico. En una de las pruebas finales, el sistema marcó 381 voltios, señal de que el conjunto de alta tensión estaba listo para encender el coche.
Con la batería auxiliar conectada, el sistema energizado y el panel indicando carga, el Mercury Comet finalmente salió del garaje. El coche aún no estaba completo: el propio creador cita ausencia de faros, intermitentes, claxon, limpiaparabrisas y capó en ese momento.
Menos de US$ 6 mil, pero no exactamente simple
El proyecto llama la atención por el costo, pero no debe confundirse con una adaptación fácil. La conversión eléctrica exigió soldadura, fabricación de piezas, lectura de códigos, mediciones de alta tensión, ajustes mecánicos y comprensión del sistema del Nissan Leaf.
Aun así, el caso muestra una alternativa diferente de las conversiones caras hechas en clásicos de lujo. Al usar un eléctrico golpeado como donante, Danny mostró que parte del costo puede reducirse cuando el proyecto aprovecha componentes originales de fábrica y mucha mano de obra propia.
Clásicos eléctricos aún dividen opiniones
El Mercury Comet 1962 de Danny no se convirtió en eléctrico para borrar su historia, sino para volver a moverse después de años parado. La conversión eléctrica preservó la carrocería clásica, mientras reemplazó el conjunto que ya no funcionaba por una solución reutilizada de un Nissan Leaf.
El proyecto plantea una discusión que crece entre los entusiastas: ¿vale más mantener un clásico exactamente como salió de fábrica o adaptar coches parados para que vuelvan a rodar con otra tecnología? ¿Harías una conversión eléctrica en un coche antiguo o crees que eso quita parte de la identidad del modelo? Deja tu opinión en los comentarios.

