La ciudad norteamericana inició un proyecto piloto que mezcla caucho de neumáticos reciclados con asfalto común. La promesa es de calles más duraderas y silenciosas, pero el resultado real aún será medido a lo largo de la prueba, que compara los tramos nuevos con pavimento convencional.
La ciudad de Ann Arbor, en el estado norteamericano de Michigan, comenzó a transformar cerca de 2.000 neumáticos viejos en pavimento, en lugar de enviarlos a vertederos o a la quema. Las obras de los primeros tramos de asfalto de caucho de la ciudad comenzaron el 30 de mayo de 2026, ejecutadas por la empresa Cadillac Asphalt, y forman parte de un proyecto piloto que busca evaluar si el material ofrece calles más duraderas y silenciosas que el asfalto convencional.
La iniciativa mezcla caucho molido de neumáticos desechados con el asfalto tradicional, en dos vías de la ciudad que sirven como pista de prueba. Los tramos elegidos fueron West Oakbrook, entre las calles Main y Sumark, y Northbrook Place, entre Eisenhower y West Oakbrook, con un segmento de control en asfalto común para efecto de comparación. La meta es medir, con datos recolectados en las obras y en las plantas, si la inversión en neumáticos reciclados se justifica para el clima riguroso de la región.
Cómo los neumáticos se convierten en pavimento

Este caucho, conocido técnicamente como caucho de neumático molido, se incorpora al ligante o al agregado del asfalto, en procesos que la ingeniería divide entre vía húmeda y vía seca.
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El resultado es un pavimento que, según la literatura técnica del sector, tiende a reducir grietas y deformaciones y a disminuir el ruido del tráfico.
En el proyecto de Ann Arbor, el volumen de material da la dimensión del reaprovechamiento involucrado.
De acuerdo con información de la ciudad, se aplicarán cerca de 9.300 toneladas de mezclas asfálticas hasta el fin de la prueba, de las cuales aproximadamente 3.730 toneladas corresponden a la mezcla específica con caucho, el equivalente a cerca de 2.000 neumáticos de automóviles de paseo reciclados.
Es un número significativo para una fase inicial, aunque pequeño frente al pasivo anual de la ciudad.
Un problema ambiental que la ciudad quiere resolver

Según la alcaldía de Ann Arbor, los residentes generan más de 70.000 neumáticos desechados por año, y casi la mitad de ellos termina quemada en hornos de cemento o depositada en vertederos.
Reutilizar parte de este material en la pavimentación saca los neumáticos de este ciclo de desecho y les da una función de larga duración.
La financiación de la prueba refuerza este carácter ambiental, ya que provino de una subvención pública destinada al reciclaje.
Los recursos provinieron del Departamento de Medio Ambiente, Grandes Lagos y Energía de Michigan, conocido por la sigla EGLE, a través de un programa estatal de desarrollo de mercado para neumáticos inservibles.
El liderazgo del proyecto es de la propia ciudad de Ann Arbor, en colaboración técnica con la Universidad Tecnológica de Michigan, que acompaña los resultados.
Promesas de calles mejores
Las ventajas divulgadas por los responsables se concentran en tres frentes, es decir, durabilidad, confort y medio ambiente.
Según el profesor Zhanping You, de la Universidad Tecnológica de Michigan, el caucho incorporado al asfalto puede extender la vida útil del pavimento en hasta un 30 por ciento, lo que representaría algunos años más de carretera antes de una nueva reforma.
En un estado marcado por baches y grietas frecuentes, esta proyección es uno de los principales atractivos del material.
Además de durar más, el asfalto con caucho promete calles más silenciosas y con mejor adherencia en piso mojado.
La reducción del ruido del tráfico beneficia tanto a los conductores como a los residentes de las vías, mientras que la mayor adherencia tiende a aumentar la seguridad en días de lluvia.
Vale la pena señalar que estas características se señalan como beneficios esperados y forman parte precisamente de lo que la prueba pretende confirmar en la práctica, con base en el desempeño real de las calles.
Los límites y las dudas que la prueba debe responder
A pesar del entusiasmo, es importante tratar el proyecto por lo que es, es decir, un piloto en evaluación, y no una solución consagrada para la región.
La propia elección de comparar los tramos de goma con un segmento de asfalto común muestra que los resultados aún necesitan ser medidos en el clima de Michigan, marcado por ciclos de humedad y congelamiento que castigan cualquier pavimento.
Sólo el seguimiento a lo largo del tiempo dirá si la durabilidad prometida se confirma en estas condiciones específicas.
Aún hay cuestiones de costo y de impacto que suelen acompañar este tipo de tecnología.
Históricamente, el asfalto de goma enfrentó la barrera del costo inicial y de la necesidad de equipos específicos, aunque especialistas de la Universidad Tecnológica de Michigan afirman que, a los precios actuales, el material de goma puede resultar igual o incluso más barato que el asfalto común.
Como en cualquier pavimento que incorpora goma, el monitoreo de emisiones durante la aplicación y del desgaste a lo largo del uso es parte de lo que cabe observar antes de ampliar la técnica.
Una tecnología antigua en una nueva dirección
Aunque sea novedad para Ann Arbor, el asfalto de goma está lejos de ser una experiencia inédita en los Estados Unidos.
La técnica fue utilizada de forma pionera por la ciudad de Phoenix, en Arizona, aún en la década de 1960, atraída por la alta durabilidad del material.
Desde entonces, estados como Arizona, California, Florida y Texas adoptan el pavimento de goma desde hace décadas, lo que ayuda a explicar por qué los conductores notan calles más silenciosas en esas regiones.
Para Ann Arbor y para el condado donde se encuentra, el de Washtenaw, el proyecto representa un paso más en esa dirección.
El año anterior, el condado ya había conducido un primer proyecto de este tipo en la región de Ellsworth, y la prueba actual es la primera llevada a cabo por la ciudad.
La expectativa de los involucrados es que, confirmados los beneficios, nuevas calles de Ann Arbor puedan recibir el mismo tratamiento en los próximos años.
El proyecto de Ann Arbor muestra cómo un residuo problemático, el neumático viejo, puede tener una segunda vida bajo los pies de los conductores.
La propuesta de unir ganancia ambiental, calles más silenciosas y mayor durabilidad es prometedora, pero su valor real depende de los datos que la prueba generará en el clima riguroso de Michigan.
Por ahora, lo que se tiene es un piloto bien fundamentado, que transforma 2.000 neumáticos en pavimento y apuesta por una tecnología ya probada en otros estados.
¿Y tú, te gustaría ver calles hechas con neumáticos reciclados en tu ciudad? Comenta si crees que el asfalto de caucho podría ayudar a resolver el problema de los baches en Brasil, si ya has oído hablar de esta tecnología y qué opinas de transformar neumáticos viejos en pavimento. La conversación queda abierta para quienes se interesan por la innovación, la sostenibilidad y la infraestructura urbana.

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