Una investigación aún en fase preliminar planteó una hipótesis que está llamando la atención de la comunidad científica internacional al sugerir que un cuerpo celeste programado para ser visitado por la misión Hayabusa2 tal vez no sea un asteroide común, sino un posible artefacto creado por humanos y perdido durante la carrera espacial soviética.
La información fue divulgada por el portal preprint, con base en un estudio científico preliminar que analiza el objeto conocido como 1998 KY26, actualmente considerado el próximo destino de la misión extendida de la sonda japonesa Hayabusa2, de la agencia espacial japonesa JAXA.
La hipótesis puede parecer salida de una película de ciencia ficción, pero está siendo debatida seriamente por investigadores. El motivo es simple: algunas características observadas en el objeto no corresponden exactamente a lo que los científicos esperaban encontrar en un asteroide natural.
Aunque los propios autores del estudio refuercen que no existe ninguna conclusión definitiva, la posibilidad de que el cuerpo celeste tenga origen artificial ya despertó interés internacional y promete obtener respuestas más concretas en los próximos años.
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Hayabusa2 sigue en misión histórica tras éxito en el asteroide Ryugu
La sonda Hayabusa2 ya entró en la historia de la exploración espacial tras recolectar muestras del asteroide Ryugu y enviarlas con éxito a la Tierra.
En 2020, poco antes de la llegada de este material al planeta, la agencia espacial japonesa anunció la extensión de la misión y definió un nuevo objetivo para la nave: el objeto catalogado como 1998 KY26.
Según la JAXA, se trata de una misión a largo plazo, con duración superior a diez años. Además, los científicos llegaron a evaluar diferentes estrategias para el encuentro futuro, incluyendo la liberación de marcadores de objetivo e incluso posibles intentos de aterrizaje.
El encuentro entre la Hayabusa2 y el 1998 KY26 está previsto para suceder en julio de 2031.
Hasta hace poco, la comunidad científica trataba el objeto solo como otro pequeño asteroide cercano a la Tierra. Sin embargo, nuevas observaciones comenzaron a levantar dudas.
Observaciones revelaron características inesperadas del objeto
En 2024, un equipo internacional utilizó el Very Large Telescope (VLT), perteneciente al Observatorio Europeo del Sur, para realizar un análisis más detallado del cuerpo celeste.
Inicialmente, los investigadores buscaban solo confirmar datos anteriores relacionados con el tamaño y la masa del objeto. Sin embargo, los resultados sorprendieron.
De acuerdo con el científico planetario Toni Santana-Ros, vinculado a la Universidad de Alicante y a la Universidad de Barcelona, el objeto presentó características muy diferentes de las estimaciones anteriores.
Los datos indicaron que el 1998 KY26 es entre tres y cuatro veces más pequeño de lo que se imaginaba inicialmente.
Además, gira aproximadamente dos veces más rápido de lo que los modelos anteriores sugerían.
Las observaciones también revelaron que el objeto tiene cerca de 11 metros de diámetro, mientras que la propia sonda Hayabusa2 mide aproximadamente 6 metros.
Otro factor que llamó la atención fue su brillo inusual.
Los científicos identificaron una reflectividad significativamente mayor de lo esperado para un asteroide de este tipo. Posteriormente, esta característica se convirtió en uno de los principales argumentos utilizados por los investigadores que defienden la hipótesis de origen artificial.
Teoría sugiere conexión con la sonda soviética Phobos 1
La parte más intrigante de la investigación surgió cuando los autores comenzaron a comparar la órbita actual del 1998 KY26 con posibles trayectorias de la antigua sonda soviética Phobos 1.
Lanzada por la entonces Unión Soviética el 7 de julio de 1988, la misión tenía como objetivo estudiar Fobos, una de las lunas de Marte.
Sin embargo, la misión sufrió un problema grave pocos meses después.
El 2 de septiembre de 1988, los controladores perdieron completamente el contacto con la nave.
Según registros históricos citados por los investigadores, la falla ocurrió tras el envío de una secuencia incorrecta de comandos al vehículo espacial.
El nuevo estudio sugiere que, si determinadas maniobras hubieran ocurrido, sería posible alinear las órbitas de la Phobos 1 y del actual 1998 KY26.
Los cálculos indican que solo dos maniobras de propulsión, totalizando una variación de velocidad de 1,9 kilómetros por segundo, serían suficientes para producir una trayectoria compatible.
Según los autores, este rendimiento estaría dentro de las capacidades técnicas de la sonda soviética.
Lo que sustenta la hipótesis de origen artificial
Además de las similitudes orbitales, los investigadores señalan otros factores que hacen la teoría interesante.
Entre ellos está justamente la elevada reflectividad observada en el objeto.
Otro punto relevante es el hecho de que el cuerpo permanezca estructuralmente íntegro a pesar de su rápida rotación.
En muchos asteroides compuestos por fragmentos sueltos, una velocidad tan elevada podría provocar inestabilidad estructural.
Por otro lado, el 1998 KY26 parece mantener su forma.
Los científicos también creen que el objeto es bastante alargado, característica inferida a partir de las variaciones de brillo registradas por los telescopios.
Aun así, los propios autores del estudio destacan que existen explicaciones alternativas.
Una composición naturalmente más resistente o factores físicos aún desconocidos también podrían justificar todas las observaciones realizadas hasta el momento.
Por lo tanto, la hipótesis permanece abierta.
Respuesta definitiva puede llegar en 2031
A pesar de la repercusión generada por la investigación, los científicos refuerzan que el estudio aún no ha pasado por el proceso de revisión por pares, etapa fundamental de la validación científica.
Por eso, la teoría debe ser vista como una posibilidad en investigación y no como una conclusión establecida.
Sin embargo, el escenario puede cambiar radicalmente en julio de 2031.
Cuando la Hayabusa2 finalmente alcance el 1998 KY26, los instrumentos de la misión deberán recoger información detallada sobre forma, composición, estructura y propiedades físicas del objeto.
Estos datos podrán confirmar si estamos ante un asteroide natural extremadamente inusual o algo aún más sorprendente: un posible artefacto tecnológico perdido en el espacio hace más de cuatro décadas.
Hasta entonces, el 1998 KY26 continuará alimentando una de las discusiones más curiosas de la astronomía moderna.
¿Cree usted que el 1998 KY26 sea solo un asteroide inusual o considera posible que la Hayabusa2 encuentre un objeto creado por el ser humano perdido en el espacio hace décadas?

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