Estructura sumergida en el puerto de Torrevieja muestra cómo España capta agua del Mediterráneo para abastecer una planta de desalinización a gran escala, con toma marítima, bombeo, ósmosis inversa y distribución orientada al consumo urbano y a la irrigación en el sureste del país.
España opera en Torrevieja, en la provincia de Alicante, una estructura marítima de hormigón armado con más de 3.700 toneladas, utilizada para captar agua del Mediterráneo y abastecer la mayor planta de desalinización de Europa, según registros del gobierno español.
Instalada junto al puerto de la ciudad, la pieza funciona como una toma de agua a escala industrial, permitiendo que el mar entre en el sistema antes de seguir hacia la planta terrestre, donde pasa por tratamiento para abastecimiento humano e irrigación.
Mayor planta de desalinización de Europa
Llamado en España cajón de toma, el bloque tiene más de 50,7 metros de largo, 10,6 metros de ancho y altura superior a 13 metros en el punto más alto, según la documentación técnica de la obra.
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El conjunto fue diseñado con 12 ventanas submarinas para permitir la entrada continua del agua salada, solución asociada a la necesidad de mantener el suministro regular para una planta de gran capacidad operativa.
La planta de Torrevieja tiene capacidad de producción de 80 hectómetros cúbicos por año, volumen equivalente a cerca de 240 mil metros cúbicos de agua desalada por día, según datos divulgados por organismos públicos españoles.
La operación es conducida por Acuamed, empresa pública vinculada al Ministerio para la Transición Ecológica de España, responsable de obras hidráulicas de interés general en diferentes regiones del país.
Para alcanzar ese volumen final, el sistema necesita captar una cantidad mayor de agua bruta, ya que el proceso de ósmosis inversa no convierte todo el flujo captado en agua desalada.
El proyecto técnico prevé la entrada de aproximadamente 533 mil metros cúbicos de agua de mar por día, con un factor de conversión del 45% en el proceso de desalinización, de acuerdo con información pública de la infraestructura.
Esta diferencia ocurre porque la ósmosis inversa separa parte del agua aprovechable y devuelve otro flujo al ambiente como salmuera, con concentración salina más elevada que el agua inicialmente captada.
Por este motivo, la infraestructura de Torrevieja incluye tanto el sistema de captación como una red específica para el descarte controlado de la salmuera producida tras la retirada de las sales.
Cómo el agua del Mediterráneo llega a la planta
Desde el puerto de Torrevieja, el agua captada sigue por una tubería de PRFV, material plástico reforzado con fibra de vidrio, con 2.120 metros de longitud y 2.400 milímetros de diámetro.
Esta conducción conecta el conjunto marítimo con la unidad instalada en tierra, garantizando el transporte del agua bruta hasta las etapas iniciales de tratamiento antes del paso por las membranas de ósmosis inversa.
Antes de esta fase, el flujo pasa por pretratamientos físico-químicos y físicos, empleados para reducir partículas y preparar el agua para el proceso de alta presión utilizado en la separación de las sales.
La etapa de ósmosis inversa concentra la operación de desalinización, mientras que los sistemas posteriores ajustan la calidad del agua tratada conforme a los parámetros exigidos para los usos previstos.
La documentación técnica también registra la adopción de cámaras hiperbáricas para recuperación de energía, recurso utilizado en instalaciones de alta presión para reducir parte del consumo energético asociado al bombeo.
Bloque de concreto fue remolcado por el mar
El bloque de concreto no fue construido directamente en el punto donde opera, pues la estructura fue fabricada en los astilleros de Navantia, en Cartagena, antes de seguir por el mar hasta Torrevieja.
Después de ser colocado para flotar, la pieza fue remolcada en una travesía de cerca de 43 millas náuticas, operación que requirió planificación marítima y control técnico durante el desplazamiento.
Durante el transporte, parte de la estructura permaneció por encima de la superficie, mientras que sistemas de flotación y cierre hermético de aperturas fueron empleados para mantener la estabilidad del conjunto.
El diseño interno del cajón también integra el proyecto de movimiento e instalación, ya que el bloque fue compartimentado en 22 celdas, con muros internos usados como refuerzos estructurales.
Esta configuración fue adoptada para aumentar la rigidez de la pieza y reducir riesgos durante el remolque, la aproximación al puerto y el posicionamiento definitivo junto a las conexiones de la planta.
Ventanas submarinas y bombeo a gran escala
En el punto de captación, las 12 ventanas permiten la entrada del agua en el interior de la estructura, donde se encuentran los equipos responsables de impulsar el flujo hacia la unidad terrestre.
La estación de bombeo cuenta con seis grupos motobomba sumergibles y una unidad de reserva, configuración prevista para mantener la operación de captación dentro de los parámetros definidos por el proyecto.
Integrado al dique de poniente del puerto de Torrevieja, el conjunto queda protegido por escollera y fue posicionado para operar en área portuaria con interferencia controlada sobre la circulación local.
Después de la producción del agua desalinizada, la salmuera generada en el proceso sigue por otro sistema hasta un área de vertido en el dique de Levante, también en el puerto de Torrevieja.
Difusores instalados en el emisario ayudan a diluir el flujo en el medio marino, etapa prevista en proyectos de desalinización para reducir impactos asociados al retorno del agua con mayor concentración de sales.
Agua desalada para abastecimiento y agricultura
La producción de la planta atiende tanto al abastecimiento urbano como al regadío ligado al sistema Tajo-Segura, una de las principales infraestructuras hídricas usadas en el sureste español para transferencia y distribución de agua.
Entre los puntos de entrega están el Canal del Campo de Cartagena, el embalse de La Pedrera e instalaciones asociadas a la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, según registros del proyecto.
La relevancia de la planta está relacionada con el escenario hídrico de la región, que reúne agricultura intensiva, expansión urbana, actividad turística y presión frecuente sobre ríos, embalses y acuíferos.
En ese contexto, España incorporó el agua del mar como fuente complementaria a gran escala, mediante sistemas que combinan infraestructura marítima, bombeo, membranas y redes de distribución.
La desalinización no sustituye la gestión de los recursos convencionales, pero añade una fuente alternativa para áreas sujetas a la escasez y a la variación en la disponibilidad de agua a lo largo del año.
En Torrevieja, esta estrategia depende de una cadena formada por captación marítima, tuberías de gran diámetro, bombeo sumergible, tratamiento avanzado y entrega regional del agua producida.
Ampliación de la desalinizadora de Torrevieja
La capacidad de la planta debe llegar a 120 hectómetros cúbicos por año con la ampliación autorizada por el gobierno español, que prevé elevar la producción de la unidad en un 50%.
Con esta expansión, Torrevieja mantiene posición destacada entre los proyectos europeos de desalinización por ósmosis inversa, según la clasificación divulgada por autoridades españolas responsables del emprendimiento.
Parte de la infraestructura civil ya había sido dimensionada para soportar esta expansión futura, lo que incluye elementos asociados a la captación, al transporte del agua y al funcionamiento de la planta.
En esta configuración, el cajón de toma integra una base permanente para ampliar la oferta de agua desalada, sin limitarse a la capacidad inicial prevista para la operación de la planta.
Para quien observa el puerto o la ciudad, gran parte de este sistema permanece fuera del campo de visión, porque la captación, las bombas y las conexiones principales operan junto al ambiente marítimo.
Aun así, la conexión con el Mediterráneo es la etapa que permite el funcionamiento del sistema: sin el bloque de concreto, las ventanas submarinas, las bombas y la conducción hasta la planta, el agua salada no llegaría al proceso de desalinización.

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