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Especie nativa brasileña es capaz de lanzar sus semillas hasta a 100 metros de distancia en una explosión audible a varios metros, mecanismo que le valió al árbol el apodo popular de «árbol dinamita», según botánicos de Embrapa Amazônia Oriental.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 07/05/2026 a las 10:47
Actualizado el 07/05/2026 a las 10:49
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La especie nativa Hura crepitans, conocida como assacuzeiro o árbol-dinamita, produce frutos leñosos que se rompen con fuerza explosiva y lanzan semillas a hasta 70 m/s (252 km/h) en un radio de hasta 100 metros del árbol madre en la Selva Amazónica, según estudios de Embrapa Amazônia Oriental.

En medio de la diversidad de la Selva Amazónica existe una especie nativa que combina características que parecen sacadas de ciencia ficción: tronco completamente cubierto por espinas puntiagudas de 1 a 2 centímetros, savia tóxica capaz de provocar ceguera en contacto con los ojos y frutos leñosos en forma de pequeña calabaza que explotan con violencia cuando maduran. La Hura crepitans, especie nativa de la familia Euphorbiaceae conocida popularmente en Brasil como assacuzeiro, açacu, areeiro o árbol-dinamita, desarrolló uno de los mecanismos de dispersión de semillas más espectaculares del reino vegetal: la dehiscencia explosiva, fenómeno en el que la cápsula del fruto acumula tensión mecánica durante el secado hasta romperse con un estallido similar a un disparo, lanzando semillas planas en forma de disco a velocidades que mediciones científicas registraron en hasta 70 metros por segundo, el equivalente a 252 kilómetros por hora. Embrapa Amazônia Oriental, con sede en Belém do Pará, publicó en 2017 un estudio sobre la germinación de semillas de esta especie nativa como parte de una investigación más amplia sobre la propagación de especies amazónicas.

La especie nativa no es exclusiva de Brasil: la Hura crepitans se encuentra en toda la región tropical de las Américas, desde México hasta Bolivia, y fue introducida en Tanzania, donde se considera invasora. En Brasil, el árbol-dinamita habita la Selva Amazónica y áreas de la Mata Atlántica, preferentemente en llanuras aluviales inundables, orillas de ríos y terrenos pantanosos, ambientes húmedos que nada tienen que ver con el Cerrado (bioma de sabana con un período seco prolongado que a veces se asocia erróneamente con la especie nativa en publicaciones de divulgación). El árbol puede alcanzar hasta 60 metros de altura con un tronco de hasta 1 metro de diámetro, dimensiones que la convierten en una presencia imponente en el dosel de los bosques de ribera amazónicos, donde el sonido de sus explosiones durante la temporada de fructificación puede escucharse a decenas de metros de distancia.

Cómo funciona la explosión de la especie nativa conocida como árbol-dinamita

El mecanismo que le valió a la Hura crepitans el apodo de árbol-dinamita es un ejemplo de ingeniería evolutiva que la especie nativa desarrolló a lo largo de millones de años para dispersar semillas. Los frutos del árbol son cápsulas leñosas de 5 a 8 centímetros de diámetro, similares a pequeñas calabazas divididas en gajos, y cada gajo contiene una semilla plana en forma de disco que será lanzada cuando el fruto se seque lo suficiente para que la tensión acumulada en las paredes de la cápsula supere la resistencia de la estructura. Cuando se alcanza este punto, el fruto se rompe con violencia y las semillas son lanzadas radialmente en todas direcciones, mecanismo que la botánica llama dehiscencia explosiva y que en la práctica funciona como una pequeña bomba de fragmentación vegetal.

La velocidad y la distancia que alcanzan las semillas son lo que hace que esta especie nativa sea excepcional incluso entre las plantas que utilizan dispersión explosiva. Mediciones científicas registraron velocidades de salida de hasta 70 metros por segundo (252 km/h) y un alcance de hasta 100 metros desde el árbol madre, cifras que convierten al assacuzeiro en una de las especies con dispersión balística más poderosa del mundo vegetal. La función evolutiva de este mecanismo es garantizar que las semillas germinen lejos de la sombra y la competencia de la planta madre: cuanto mayor sea la distancia, mayor será la posibilidad de encontrar suelo iluminado y nutrientes sin competir con el árbol que la generó, estrategia que permitió a la especie nativa colonizar con éxito las llanuras aluviales amazónicas a lo largo de su historia evolutiva.

Por qué la especie nativa es considerada uno de los árboles más peligrosos del mundo

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La explosión de los frutos es solo uno de los tres peligros que presenta la Hura crepitans y que la convierten en una especie nativa respetada por las comunidades ribereñas y los investigadores que trabajan en el campo. El tronco del árbol está completamente cubierto por espinas puntiagudas de 1 a 2 centímetros que impiden la escalada por humanos y animales, característica que le valió a la especie el nombre en inglés caribeño «monkey no-climb» (el mono no sube), y la savia contiene compuestos tóxicos que causan irritación severa en la piel y pueden provocar ceguera en contacto con los ojos. Los pueblos indígenas amazónicos han utilizado históricamente la savia de la especie nativa para envenenar flechas y como veneno de pesca, aprovechando propiedades que paralizan a los peces y los hacen flotar a la superficie, y la corteza del árbol tiene propiedades insecticidas documentadas en la literatura científica.

A pesar de los peligros, la especie nativa tiene aplicaciones económicas que las comunidades locales han explotado durante generaciones. La madera de Hura crepitans es ligera y fácil de trabajar, utilizada en construcción civil para revestimientos y obras internas, en la fabricación de contrachapados, en cajonería (embalajes de madera) y en la producción de pulpa celulósica para la industria del papel, además de haber sido históricamente usada en la fabricación de cerillas. En inglés, el árbol también es llamado «sandbox tree» (árbol de caja de arena) porque, antes de la invención del secante, los frutos secos y vacíos se usaban como recipientes de arena fina para secar la tinta de las plumas estilográficas en las oficinas coloniales europeas, un uso que le dio a la especie nativa un papel curioso en la historia de la escritura.

¿Qué estudia la ciencia brasileña sobre la especie nativa amazónica?

La investigación científica brasileña sobre la Hura crepitans es conducida principalmente por Embrapa Amazônia Oriental y por instituciones como el Museo Nacional de la UFRJ y el Inpa (Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía). Embrapa Amazônia Oriental publicó en 2017 un estudio sobre la germinación de semillas del assacuzeiro como parte de un programa de investigación sobre la propagación de especies nativas amazónicas, un trabajo que documenta las condiciones ideales de temperatura, humedad y sustrato para que las semillas de Hura crepitans germinen con éxito en vivero, conocimiento esencial para programas de reforestación y recuperación de áreas degradadas en la Amazonía. El Museo Nacional de la UFRJ mantiene registros detallados de la especie nativa en su Huerto Botánico, con una descripción morfológica completa que sirve como referencia para la identificación en campo.

Investigadores internacionales estudian aplicaciones farmacológicas de los compuestos presentes en la especie nativa que podrían tener un uso controlado. Estudios publicados por equipos de la Universidad de Basilicata en Italia y de la Universidad de Los Andes en Venezuela evaluaron propiedades antioxidantes de extractos de Hura crepitans, e investigaciones brasileñas estudiaron el potencial garrapaticida (contra garrapatas bovinas Boophilus microplus) y antihelmíntico (contra gusanos nematodos) de compuestos aislados del árbol, aplicaciones que exigen el aislamiento de las moléculas tóxicas antes de cualquier uso práctico. La especie nativa representa, por lo tanto, un caso en el que el peligro y el potencial farmacológico coexisten en un mismo árbol, una paradoja que justifica el interés científico continuo y la necesidad de conservación de los ecosistemas amazónicos donde ocurre naturalmente.

Qué saber antes de encontrar la especie nativa en la Amazonía

Para quienes recorren senderos, navegan por ríos o trabajan en el campo en la Selva Amazónica, la especie nativa merece atención especial durante la temporada de fructificación. La recomendación de los botánicos es directa: mantener distancia de los árboles con frutos visibles en la copa, porque la explosión es impredecible y las semillas lanzadas a 252 km/h pueden causar heridas serias a quien esté cerca, y el estruendo de la dehiscencia, aunque audible a decenas de metros, ocurre demasiado rápido para permitir una reacción. Los frutos pueden ser reconocidos por su forma de pequeña calabaza dividida en gajos y por la textura leñosa que se vuelve progresivamente más seca y quebradiza a medida que se acerca al punto de ruptura.

La conservación de los hábitats donde ocurre la especie nativa es una condición para que futuros estudios sobre sus compuestos farmacológicos y su mecanismo de dispersión sigan siendo posibles. La Hura crepitans depende de las llanuras de inundación y los bosques de ribera, que se encuentran entre los ecosistemas más amenazados por la expansión agropecuaria y la deforestación en la Amazonía, y cada hectárea de bosque ribereño destruido puede contener ejemplares de la especie nativa cuyas propiedades la ciencia aún no ha catalogado completamente. El árbol dinamita es, en este sentido, un símbolo de lo que la Selva Amazónica guarda en términos de mecanismos biológicos extremos: fascinante cuando se estudia a una distancia segura, peligroso cuando se ignora e insustituible cuando se pierde.

¿Y tú, ya conocías el árbol dinamita de la Amazonía? ¿Sabías que lanza semillas a más de 250 km/h? Deja tu reacción en los comentarios.

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Bruno Teles

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