Construida en tiempo récord durante la Primera Guerra Mundial, el paso alpino en Véneto reúne cinco túneles en espiral, pista única con semáforo y soluciones militares de 1918 que continúan despertando interés técnico y turístico más de un siglo después.
Una carretera estrecha, con tráfico alternado por semáforos y cinco túneles en espiral excavados en la roca, se convirtió en un símbolo de la ingeniería militar de 1918 en el norte de Italia.
La conexión es el Passo San Boldo, en la región del Véneto, abierto en tiempo récord durante la Primera Guerra Mundial.
Situada entre las áreas de Trichiana, hoy parte del municipio de Borgo Valbelluna, y Tovena, en la región de Cison di Valmarino, la ruta recorre cerca de 17 kilómetros y alcanza aproximadamente 706 metros de altitud.
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Aún más de un siglo después, el paso sigue siendo conocido por el trazado compacto y por el conjunto de galerías en secuencia.
Construcción militar en 1918 y el origen de la “carretera de los 100 días”
La construcción acelerada respondió a una necesidad logística en el frente del Piave, cuando el comando austro-húngaro buscó un corredor viable para desplazar tropas, suministros y piezas de artillería.
Documentos y relatos locales sitúan el inicio de las obras a principios de 1918, con trabajo continuo para vencer el relieve en pocos meses.
De ahí surgió el apodo que atravesó el tiempo, “carretera de los 100 días”, asociado al cronograma apretado que marcó la apertura del camino.
Aunque el área ya había sido deseada durante siglos como travesía entre valles, el contexto militar aceleró decisiones técnicas y la movilización de mano de obra a gran escala.
Túneles en espiral y pista única con semáforo
El tramo más célebre concentra cinco túneles con curvas internas, en forma de lazo, pensados para “ganar altura” en un espacio corto sin exigir rampas largas.
En la práctica, el conductor entra en una galería, rodea la montaña por dentro y reaparece arriba, ya alineado para la próxima vuelta.
Como la plataforma es estrecha y no admite dos sentidos al mismo tiempo en partes críticas, el tráfico funciona en sistema alternado, con semáforos en las entradas para liberar un flujo a la vez.
Además, hay reglas operativas como un límite de velocidad de 30 km/h y restricción de altura en torno a 3,2 metros, tras registros de autobuses quedándose atascados.
Experiencia de conducir en el Passo San Boldo hoy
En la experiencia actual, la sensación alterna breves tramos de luz abierta con el paso por las galerías, donde la curva aparece sin mucho horizonte y exige conducción contenida.

Fuera de los túneles, el trazado ofrece miradores naturales del valle y refuerza el contraste entre la roca excavada y el paisaje de Véneto alrededor.
La conducción segura depende de seguir la señalización, respetar el semáforo y mantener una velocidad baja, porque la visibilidad cambia rápidamente al entrar y salir de las galerías.
Las paradas para fotos tienden a ser recomendadas solo en recuos fuera de la pista principal, ya que la vía, en varios puntos, no permite detenerse sin interferir en el flujo.
Comparación con otros pasos alpinos famosos
Aunque se recuerda frecuentemente junto a íconos como el Stelvio y el Gavia, el San Boldo se diferencia menos por la altitud y más por la solución geométrica dentro de la montaña.
Mientras el Stelvio se convirtió en sinónimo de largas secuencias de curvas a cielo abierto en gran altura, el San Boldo concentra su dificultad en el espacio reducido y en la alternancia de manos.
El Gavia, por su parte, suele asociarse a tramos expuestos y a un ambiente más aislado, dependiendo de la ruta elegida y las condiciones de circulación.
Ya en el San Boldo, la “firma” técnica es la sucesión de túneles con lazos y el control por semáforos, que moldean la cadencia del desplazamiento y la percepción del trayecto.

Turismo en Véneto e integración al recorrido regional
Quien cruza el paso encuentra una región que permite combinar carretera escénica y pequeñas localidades, con desplazamientos cortos entre valles y centros históricos cercanos.
En el lado de Trichiana, el territorio integra el municipio de Borgo Valbelluna, creado en 2019, lo que reorganizó referencias administrativas sin alterar el papel de la carretera como conexión regional.
En la práctica, la travesía suele ser encajada en itinerarios que mezclan ciclismo, motociclismo y paseos en coche, aprovechando la singularidad de las galerías y el paisaje.
Aún así, al tratarse de una carretera provincial con limitaciones físicas, la planificación del horario y el respeto a las reglas de circulación continúan siendo parte central de quien decide pasar por allí.
Con la misma roca que sirvió de refugio y obstáculo en 1918, la carretera preserva un diseño que nació de una emergencia militar y se convirtió en una atracción para visitantes y curiosos por infraestructura.
En un tiempo en que los túneles son abiertos por máquinas gigantes y sensores, ¿qué explica que una obra rápida de la guerra aún provoque tanta curiosidad técnica y turística?


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Sou fascinado por estradas e pontes construídas nos séculos XIX e XX