Señal química rara encontrada en estrellas gemelas puede revelar episodios antiguos de ingestión planetaria y ampliar el debate sobre la estabilidad de sistemas solares, la formación de planetas rocosos y las condiciones necesarias para mundos capaces de preservar vida por largos períodos.
Astrónomos liderados por Anne Rathsam, del IAG/USP, identificaron una señal química capaz de ayudar en la búsqueda de estrellas que han engullido material rocoso de planetas.
Publicado en 2026 en la revista Astronomy & Astrophysics, el estudio analizó el par binario HD 129171 y HD 129209, formado por dos estrellas consideradas “gemelas”.
Como nacieron de la misma nube de gas y polvo, deberían presentar composiciones químicas muy parecidas, pero la comparación reveló diferencias importantes.
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Esta variación refuerza la hipótesis de que una de las estrellas incorporó material planetario a lo largo de su historia, dejando marcas detectables en su composición.
El principal indicio observado por los investigadores está en el berilio, elemento difícil de medir y considerado una firma más duradera de la ingestión de planetas rocosos.
Además de él, el equipo también evaluó litio, hierro y otros elementos químicos, en busca de patrones capaces de diferenciar un origen natural de una contaminación por material externo.
Berilio ayuda a rastrear planetas engullidos
En la comparación entre las dos estrellas, HD 129171 aparece más rica en materiales refractarios que HD 129209.
Estos elementos suelen formar sólidos y están entre los principales componentes de planetas rocosos, como la Tierra, además de integrar los núcleos de planetas gigantes.
El patrón químico acompaña la temperatura de condensación de los elementos, lo que hace que la diferencia entre las estrellas sea más expresiva justamente en los materiales asociados a rocas.
En términos prácticos, cuanto más refractario es el elemento analizado, mayor tiende a ser la distancia química entre las dos estrellas, comportamiento compatible con la adición de material rocoso.
Entre los elementos evaluados, litio y berilio llamaron la atención porque no son producidos en el interior de estas estrellas.
Cuando surgen en exceso, pueden indicar que material externo fue incorporado después de la formación estelar.
La diferencia entre los dos está en la resistencia al calor interno.
Mientras que el litio se destruye a temperaturas más bajas, el berilio permanece por más tiempo y puede preservar la firma química del evento.
Según el estudio, la diferencia de berilio entre las dos estrellas puede servir como diagnóstico de episodios de ingestión de material rocoso.
La investigación también señala que el patrón observado es compatible con la absorción de cerca de 11,2 masas terrestres de material rocoso.
Telescopio en Chile midió la composición de las estrellas
Para llegar al resultado, los investigadores analizaron espectros obtenidos con el instrumento UVES, conectado al Very Large Telescope, del Observatorio Europeo del Sur, en Chile.
Formado por telescopios de 8,2 metros, el VLT permite observar objetos distantes con alta precisión y separar la luz de las estrellas en diferentes frecuencias.
A partir de esta descomposición, los científicos pueden identificar marcas dejadas por elementos químicos y comparar, con gran nivel de detalle, la composición de estrellas muy similares.
En el par HD 129171 y HD 129209, las abundancias de elementos volátiles permanecen parecidas, como se espera en estrellas formadas en el mismo ambiente.
La diferencia aparece con más fuerza en los elementos refractarios, precisamente aquellos más asociados a material rocoso y a la formación de planetas sólidos.
Firmado por Anne Rathsam, Jorge Meléndez, Rodolfo Smiljanic, Fan Liu y Lorenzo Spina, el trabajo reúne investigadores vinculados a instituciones de Brasil, Alemania, Italia, Polonia, China y Australia.
Estrellas gemelas y la búsqueda de vida fuera de la Tierra
El descubrimiento ayuda a aclarar una duda antigua sobre estrellas binarias químicamente diferentes.
Una posible explicación era que la nube original de formación no fuera tan homogénea como se imaginaba.
Otra posibilidad involucraba la ingestión de planetas o de cuerpos rocosos por una de las estrellas después de su formación.
Con la detección de berilio, la segunda hipótesis gana fuerza en el caso del par HD 129171/HD 129209.
Aun así, el estudio no permite afirmar si el material provino de un planeta grande o de varios cuerpos más pequeños, ya que todo se mezcla en las capas externas de la estrella.
Tampoco hay una fecha exacta para el evento de ingestión.
La presencia de litio y berilio indica que la firma química aún no ha sido completamente borrada por los procesos internos de la estrella, pero la estimación temporal depende de modelos teóricos con incertidumbres.
La relevancia de la investigación va más allá de la química estelar.
Si muchos sistemas planetarios son inestables hasta el punto de perder planetas para sus estrellas, sistemas organizados como el Solar pueden ser menos comunes de lo que parecen.
Esta hipótesis aún depende de nuevas mediciones en otros pares binarios.
En el Sistema Solar, los ocho planetas mantienen órbitas casi circulares y estables, característica importante para preservar ambientes planetarios por largos períodos.
La comparación importa porque planetas con órbitas estables ofrecen condiciones más favorables a procesos lentos, como la evolución de la vida compleja.
Al transformar el berilio en una pista observacional, el estudio abre camino para investigar eventos que, hasta ahora, eran difíciles de comprobar.
Con mediciones similares, los astrónomos pueden evaluar si otras estrellas químicamente anómalas también llevan señales de antiguos planetas rocosos.

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