El gobierno de los Estados Unidos evalúa borrador de acuerdo para cerrar hostilidades y neutralizar la capacidad nuclear iraní a través de incentivos financieros.
Una investigación de la Casa Blanca y las negociaciones diplomáticas de alto nivel indican que los Estados Unidos consideran liberar 20 mil millones de dólares en activos iraníes congelados como parte de un acuerdo histórico.
En contrapartida, el gobierno de Teherán deberá entregar la totalidad de su stock de uranio enriquecido, una medida vista como fundamental para cerrar el conflicto iniciado en febrero. El plan, detallado en un borrador de tres páginas, busca consolidar un alto el fuego duradero y garantizar que el programa nuclear iraní permanezca bajo estricta supervisión internacional.
Términos del acuerdo y el estancamiento sobre el enriquecimiento
La propuesta central implica la transferencia de alrededor de 2,000 kilos de uranio enriquecido, incluyendo 450 kilos con 60% de pureza, fuera del territorio iraní o su neutralización monitoreada.
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La investigación de la Casa Blanca sobre la viabilidad del pacto destaca que los Estados Unidos exigen una moratoria de 20 años para nuevas actividades de enriquecimiento, mientras que Irán propuso inicialmente un plazo de solo cinco años. Mediadores internacionales, con el apoyo de países como Pakistán, Egipto y Turquía, trabajan para reducir esta divergencia y establecer un cronograma aceptable para ambas potencias.
Las discusiones avanzaron significativamente esta semana, aunque autoridades estadounidenses destacan que importantes brechas aún deben ser superadas antes de la firma final. El gobierno iraní busca alivio financiero inmediato para su economía, mientras que la prioridad de Washington es la desactivación permanente de instalaciones nucleares subterráneas.
De acuerdo con el memorando de entendimiento, Irán mantendría solo reactores de investigación sobre el suelo destinados exclusivamente a la producción de isótopos médicos.
Destino del material nuclear y supervisión internacional
Uno de los puntos más sensibles de la investigación de la Casa Blanca y de las rondas de negociación en Islamabad se refiere al destino físico del uranio almacenado en las profundidades de instalaciones fortificadas.
Mientras Washington presiona por la eliminación total del material hacia el territorio americano, una propuesta de compromiso sugiere el envío de parte del uranio a un país tercero neutral. El resto del material sería sometido al proceso de «down-blending» (dilución) dentro del propio Irán, bajo la estricta supervisión de inspectores internacionales para garantizar que no pueda ser convertido en armamento.
La seguridad en el Estrecho de Ormuz también integra el alcance de las negociaciones, con informes de que Irán inició la eliminación de minas navales para asegurar el flujo comercial. A pesar del optimismo moderado de algunos sectores, la investigación de la Casa Blanca enfrenta cuestionamientos internos sobre la aplicación de los recursos multimillonarios que serían devueltos a Teherán.
El gobierno federal defiende que el acuerdo es la vía más rápida para neutralizar la amenaza nuclear sin la necesidad de una escalada militar prolongada.
Próximos pasos y la posición del Ejecutivo
El presidente Donald Trump afirmó que los negociadores deben reunirse nuevamente este fin de semana para intentar sellar el acuerdo antes del vencimiento del alto el fuego actual, previsto para el 22 de abril.
La investigación de la Casa Blanca señala que la cantidad de 20 mil millones de dólares es un valor intermedio, después de que Irán rechazara una oferta inicial de 6 mil millones de dólares destinada únicamente a ayuda humanitaria. El desenlace de estas conversaciones determinará no solo el futuro nuclear de la región, sino también la estabilidad de las rutas globales de suministro de energía.
Aunque el Ejecutivo ha negado públicamente que el dinero sea un pago directo, los analistas refuerzan que el desbloqueo de los fondos congelados es la pieza clave para la cooperación de Teherán. La transparencia sobre el uso de estos valores y la eficacia del monitoreo del uranio diluido permanecen como los pilares de sustentación del pacto.
La conclusión exitosa de la investigación de la Casa Blanca sobre los riesgos operacionales del acuerdo podría redefinir la geopolítica de Oriente Medio en los próximos años.
Con información Axios

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