El Ejército de los Estados Unidos quiere transformar la forma en que sus soldados ven el campo de batalla. Después de años de frustraciones con tecnologías antiguas y poco eficaces, la institución ahora apuesta alto por un nuevo sistema que promete unir visión nocturna, realidad aumentada e inteligencia artificial en un único casco.
El Ejército de los Estados Unidos firmó un contrato de US$ 159 millones con Anduril Industries para crear un prototipo de sistema de realidad mixta montado en el casco. La idea es proporcionar a los soldados capacidades descritas como “similares a las de superhéroes”, combinando visión nocturna, realidad aumentada e inteligencia artificial.
El proyecto forma parte del programa Soldier Borne Mission Command (SBMC), que sucede al Sistema Integrado de Aumento Visual (IVAS). Según los militares, la nueva plataforma debe acelerar las decisiones y mejorar la percepción del campo de batalla.
Esta iniciativa surge tras los problemas del IVAS, desarrollado con Microsoft desde 2018, que enfrentó retrasos y fallos técnicos. Los soldados reportaron náuseas y dolores de cabeza, lo que llevó al Congreso a recortar el financiamiento en 2022.
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Lecciones del pasado para un nuevo sistema
Anduril afirma que su sistema utiliza las lecciones del IVAS. Combina óptica avanzada con mapas en tiempo real y superposiciones de sensores. De esta manera, los soldados no necesitan alternar entre radios, aplicaciones y mapas de papel.
La empresa dice que los combatientes verán toda la información en una única imagen, proyectada en visores en el casco. Esta integración, según el Ejército, puede reducir errores y aumentar la agilidad en el campo de batalla.
Documentos del Ejército apuntan que las operaciones militares exigen decisiones rápidas para superar a los enemigos. Por lo tanto, la institución considera vital modernizar la forma en que los soldados reciben y procesan datos.
Componentes modulares y software abierto
El sistema está siendo desarrollado con el apoyo de empresas como Meta, OSI, Qualcomm y Gentex. El visor montado en el casco integrará imágenes diurnas, nocturnas y térmicas con inteligencia en tiempo real, además de permitir la elección de módulos según cada misión.
En el centro del software está la Soldier Borne Mission Command-Architecture (SBMC-A), construida en la plataforma Lattice de Anduril. Conecta los visores a dispositivos de computación y sensores de última generación, creando un ecosistema integrado.
Anduril también trabaja con socios como Palantir, L3Harris, Persistent Systems, Sierra Nevada Corporation y Maxar Intelligence. Este grupo busca garantizar que el sistema funcione de manera confiable en entornos de combate reales.
Pruebas de campo y actualizaciones rápidas
El SBMC-A ya ha sido probado con los headsets IVAS 1.2. En experimentos recientes, los soldados controlaron drones a más de tres kilómetros de distancia utilizando solo los visores montados en la cabeza, sin necesidad de operadores dedicados.
Según Anduril, la arquitectura también agiliza las actualizaciones de software. Cambios que antes llevaban dos días ahora pueden hacerse en solo 15 minutos, permitiendo incorporar rápidamente la retroalimentación de los soldados y reduciendo costos.
Esta capacidad de adaptación constante es considerada crucial por los militares para mantener ventaja en escenarios de cambio rápido.
Moldeando la lucha del futuro
El Ejército describe el SBMC como su mayor esfuerzo para equipar a cada soldado con mejor percepción y toma de decisiones. El programa reúne más de 260.000 horas de retroalimentación recopilada durante el uso del IVAS.
Las autoridades afirman que el objetivo es resolver la fragmentación de información. Hoy, los líderes necesitan combinar manualmente mapas, radios y aplicaciones para coordinar a sus equipos, lo que consume tiempo precioso.
Con el SBMC, el Ejército espera unir sensores, inteligencia y herramientas de mando en una única plataforma. Cada soldado tendría acceso a datos en tiempo real, pudiendo actuar más rápidamente.
Si tiene éxito, el prototipo de Anduril puede representar el avance que el Ejército ha estado buscando desde el fracaso del IVAS. La institución apuesta a que esta será la base de una nueva generación de sistemas para sus combatientes.

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