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Mientras los desiertos avanzan, China instala 1 GW de energía solar y eólica en el desierto de Tengger y genera 1.800 millones de kWh/año para 1,5 millones de hogares, con paneles que crean un microclima que estimula la vegetación.

Escrito por Bruno Teles
12/05/2026 a las 19:53
Actualizado 12/05/2026 a las 19:54
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En el desierto de Tengger, China instaló una planta híbrida solar y eólica de 1 gigavatio, capaz de generar 1.800 millones de kilovatios-hora al año. Además de producir electricidad, los paneles crean un microclima bajo las estructuras que estimula el crecimiento de vegetación en la región árida.

Mientras vastas áreas del planeta conviven con el avance de la desertificación, China apuesta por una estrategia diferente: usar los propios desiertos como base territorial para la generación de energía limpia a escala industrial. En el desierto de Tengger, en la región autónoma de Ningxia Hui, el país conectó a la red eléctrica la primera granja de energía solar y eólica construida en una zona desértica del territorio chino.

La planta tiene una capacidad instalada de 1 gigavatio y se espera que genere 1.800 millones de kilovatios-hora al año, volumen suficiente para abastecer a unos 1,5 millones de hogares. Además de la generación energética, los paneles solares crean un microclima bajo sus estructuras que estimula el crecimiento de vegetación en el suelo árido, transformando el proyecto en una intervención que mezcla energía, regeneración ambiental y ocupación productiva de áreas hostiles.

¿Qué es el proyecto solar y eólico en el desierto de Tengger?

China instala 1 GW de energía solar y eólica en el desierto de Tengger, genera 1.800 millones de kWh al año para 1,5 millones de hogares y crea un microclima en la región.

La iniciativa marca el primer proyecto de China destinado a la generación de energía solar y eólica en áreas desérticas. El emprendimiento entró en operación tras una robusta inversión en infraestructura de generación y transmisión de energía limpia.

El complejo combina paneles solares fotovoltaicos con turbinas eólicas en el mismo terreno. Esta configuración híbrida aprovecha dos recursos naturales abundantes en las regiones áridas del interior chino: la fuerte incidencia solar y los vientos constantes que cruzan el desierto.

Ubicada en Ningxia Hui, en el centro-norte de China, la planta tiene una capacidad instalada de 1 millón de kilovatios, lo que equivale a un gigavatio. Este número sitúa el proyecto entre las mayores instalaciones renovables en ambiente desértico ya entregadas en el mundo.

¿Por qué China eligió el desierto para generar energía?

China instala 1 GW de energía solar y eólica en el desierto de Tengger, genera 1.800 millones de kWh al año para 1,5 millones de hogares y crea un microclima en la región.

La elección de áreas áridas para albergar la infraestructura energética responde a una lógica de aprovechamiento territorial. Los desiertos tienen baja densidad poblacional, vegetación escasa y una enorme disponibilidad de espacio plano, tres características que reducen los conflictos por el uso de la tierra.

El potencial técnico también es elevado. La radiación solar en estas regiones es más intensa y constante que en zonas urbanas o agrícolas, lo que aumenta la eficiencia de los paneles y el retorno de la inversión por metro cuadrado instalado.

El país invirtió cerca de 85 mil millones de yuanes, equivalente a 12.280 millones de dólares en la conversión del período del anuncio, en proyectos de energía limpia en el desierto de Gobi y en otras regiones áridas de China Central. El Tengger es solo la primera pieza de este tablero mayor.

El efecto microclima creado por los paneles solares

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Uno de los aspectos más inesperados del proyecto es el impacto ambiental positivo en el propio desierto. Los paneles solares funcionan como una cobertura parcial del suelo, creando sombra y alterando las condiciones de temperatura, humedad y exposición al viento en el área cubierta.

Este microclima bajo las estructuras favorece el crecimiento de vegetación rastrera en terrenos antes considerados estériles. La reducción de la incidencia directa del sol disminuye la evaporación de la poca humedad presente en el suelo, creando ventanas favorables para que las plantas adaptadas a regiones áridas se establezcan.

El proceso no transforma el desierto en bosque, pero representa una forma de combate indirecto a la desertificación. En lugar de que el viento barra libremente la superficie y arrastre la capa superficial del suelo, la cobertura creada por los paneles ayuda a estabilizar el terreno.

Plan nacional de 100 GW en regiones áridas

El proyecto de Tengger es solo la primera pieza de un plan mucho más amplio. China ha establecido como meta instalar 100 gigavatios de capacidad de generación solar y eólica en regiones áridas, con el objetivo de reemplazar parte de la matriz basada en carbón.

Las centrales previstas están distribuidas por 19 provincias chinas, abarcando las áreas con mayor potencial de radiación solar y viento constante. Regiones como Ningxia, Xinjiang y Mongolia Interior están en el centro de esta estrategia.

El movimiento se conecta a un esfuerzo mayor de reducción de las emisiones de carbono. China es, simultáneamente, el mayor emisor mundial y el mayor inversor global en capacidad renovable, en un delicado equilibrio entre la creciente demanda energética y los compromisos climáticos.

Línea de ultra alta tensión lleva energía hasta Hunan

La generación de energía en regiones desérticas solo tiene sentido si hay cómo transportarla hasta los grandes centros consumidores. El proyecto de Tengger también inaugura el primer canal de transmisión de energía de ultra alta tensión construido por el país para este fin específico.

La línea lleva la electricidad generada en las regiones áridas del norte y centro chino hasta la provincia de Hunan, en el corazón económico del país. Sin esta infraestructura de transmisión, la energía limpia producida en el desierto quedaría aislada y sin mercado consumidor.

Este tipo de tecnología permite transportar grandes bloques de energía a largas distancias con pérdidas reducidas. China es hoy una de las líderes mundiales en redes de ultra alta tensión, precisamente debido a la distancia entre sus polos de generación y los centros de consumo.

Crecimiento de las renovables en la matriz china

El contexto del proyecto refleja una expansión acelerada de las fuentes renovables en el país. El año anterior a la entrada en operación de la central de Tengger, la capacidad renovable de China creció un 86,5%, según datos divulgados por la prensa local.

La capacidad eólica instalada alcanzó los 10,4 millones de kilovatios adicionales, mientras que la capacidad solar sumó 33,6 millones de kilovatios en el mismo período. Expertos consultados por la prensa china señalan que regiones como Ningxia, Xinjiang y Mongolia Interior tendrán un papel central en el cumplimiento de las metas chinas de sostenibilidad energética.

El movimiento se complementa con la expansión de la generación nuclear, área en la que el país también ha invertido fuertemente en la construcción de nuevas plantas. La combinación entre renovables y nuclear es la apuesta china para reducir la dependencia de los combustibles fósiles sin comprometer el ritmo de crecimiento de la demanda.

Lo que este modelo puede significar para otros países

El proyecto chino llama la atención de gobiernos que enfrentan dos problemas en paralelo: el avance de la desertificación y la necesidad de descarbonización de la matriz energética. La combinación de ambos desafíos en una única solución técnica es lo que hace que el modelo sea interesante para otras naciones.

Países del norte de África, de Oriente Medio, de Australia e incluso regiones específicas de las Américas tienen grandes áreas áridas con alto potencial solar. Brasil, aunque no tiene desiertos clásicos, cuenta con extensas regiones de semiárido en el Nordeste con características climáticas que se aproximan a esta lógica.

La escalabilidad del modelo, sin embargo, depende de factores que van más allá de la geografía. La disponibilidad de capital, la infraestructura de transmisión de larga distancia, la integración con la red eléctrica nacional y marcos regulatorios sólidos son requisitos previos para reproducir lo que China está haciendo en Tengger.

La experiencia de China con la generación de energía en áreas desérticas muestra que regiones antes vistas como inhabitables pueden transformarse en activos estratégicos para la transición energética. El microclima creado por los paneles aún trae un bono inesperado, contribuyendo a reducir el avance de la desertificación.

Y tú, ¿qué piensas sobre esta solución? ¿Crees que Brasil debería invertir en proyectos similares en áreas del semiárido nordestino? ¿Es viable este modelo fuera de regímenes con una fuerte planificación estatal? Deja tu comentario, cuenta tu opinión y etiqueta a alguien que se interese por la energía limpia.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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