La observación de que los árboles producen descargas eléctricas en las puntas de sus hojas revela un impacto profundo en la química atmosférica de los bosques.
Científicos registraron, por primera vez en la naturaleza, árboles emitiendo descargas eléctricas visibles durante el paso de tormentas.
El fenómeno, conocido como «descargas de corona», ocurre en las extremidades puntiagudas de las hojas cuando los campos eléctricos atmosféricos se vuelven extremadamente intensos. El descubrimiento fue realizado por un equipo internacional de investigadores que utilizó cámaras de alta sensibilidad y sensores químicos en un bosque monitoreado para documentar el evento.
Estas descargas eléctricas generan un brillo tenue, a menudo imperceptible al ojo humano sin equipos especiales, pero con efectos químicos significativos. El proceso ocurre momentos antes o durante la caída de rayos, cuando la carga eléctrica acumulada en las nubes induce una respuesta en las puntas de las ramas.
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El estudio demuestra que los árboles no son solo objetivos pasivos de descargas atmosféricas, sino participantes activos de la electricidad ambiental.
Impacto en la pureza y en la química del aire
El análisis detallado reveló que las descargas eléctricas emitidas por los árboles producen grandes cantidades de radicales hidroxilo (OH) y hidroperóxido ($HO_{2}$). Estas moléculas son conocidas como los «detergentes de la atmósfera» por su capacidad de reaccionar y neutralizar gases contaminantes, como el metano y otros compuestos orgánicos.
La investigación indica que la electricidad emanada de las hojas puede ser una fuente de oxidación atmosférica mucho más importante de lo que se creía anteriormente.
Hasta entonces, los científicos sabían que el impacto de los rayos en el aire producía estos radicales, pero no habían documentado que los propios árboles podrían generarlos a través de descargas eléctricas menores. Este mecanismo funciona como una bomba química natural que limpia el aire alrededor de las copas durante condiciones climáticas severas.
La medición de las concentraciones de estos radicales mostró niveles sorprendentemente altos, sugiriendo un impacto directo en la calidad del aire a escala regional.
Nuevas perspectivas para el monitoreo ambiental
La observación del brillo eléctrico en los árboles cambia la forma en que los meteorólogos y ecologistas entienden la interacción entre los bosques y el clima. El fenómeno de las descargas eléctricas foliares ahora se ve como un componente esencial para los modelos de química atmosférica global.
Los investigadores destacan que la geometría de las hojas, especialmente las más finas y puntiagudas, favorece la concentración del campo eléctrico y la ocurrencia del fenómeno luminoso.
El descubrimiento también plantea preguntas sobre cómo diferentes especies de árboles pueden influir en la atmósfera de maneras distintas durante una tormenta. Los sensores instalados en el bosque continúan recolectando datos para verificar la frecuencia de estas descargas eléctricas en diferentes estaciones del año y bajo variadas intensidades de viento.
El estudio refuerza que el papel biológico de los bosques se extiende más allá de la fotosíntesis, alcanzando procesos físicos y electromagnéticos complejos.
Haga clic aquí para acceder al estudio.

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