Proyecto artesanal de R$ 15 mil transformó un Uno Mille Fire 2004 en un coche lleno de piezas de Jeep, Toyota, Peugeot y Fiat
El Fiat Uno Mille Fire 2004 se volvió destacado en las redes sociales después de recibir una transformación inusual para un coche popular. El modelo ganó piezas de Jeep Renegade, Compass, Toyota Corolla Cross, Fiat Cronos, Argo, Stilo, Strada, Elba y Peugeot 3008.
El proyecto pertenece a Guilherme Henrique Alves, residente de Belo Horizonte, en Minas Gerais. Conocido en Instagram como @euguidouno, comparte los cambios del coche con miles de seguidores interesados en la preparación artesanal.
Transformación comenzó sin grandes planes
Guilherme compró el Uno de un antiguo jefe y, al principio, no planeaba un cambio tan grande. La primera modificación fue una central multimedia de 10,1 pulgadas, que abrió camino para nuevas adaptaciones.
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El propietario instaló, después, el volante de Jeep, similar al usado en modelos como Renegade y Compass. A partir de ahí, el hatch comenzó a ganar una identidad muy diferente de la original.
Piezas de SUV cambiaron el aspecto del Uno

El Uno recibió asientos del Toyota Corolla Cross, luces traseras del Jeep Renegade y consola central inspirada en los modelos de Jeep. El interior también ganó retrovisor fotocromático y pasó a tener apariencia de coche más moderno.
La cabina casi no recuerda a la de un vehículo fabricado en 2004. El objetivo del dueño siempre fue mantener todo con apariencia original, sin improvisaciones visuales aparentes.
Tecnologías llaman la atención en el proyecto
El modelo ganó freno de estacionamiento electrónico, aire acondicionado digital del Fiat Cronos y head-up display. Este sistema proyecta información del velocímetro en el parabrisas y suele aparecer en coches más modernos.
El panel digital también fue integrado al GPS de la central multimedia. El conjunto aún muestra imágenes de una cámara frontal, recurso que refuerza el carácter tecnológico del proyecto.
Detalles vinieron de varios coches

El parachoques fue adaptado del Uno Sporting, mientras que las ruedas vinieron del Fiat Stilo. La parrilla frontal se inspiró en el Fiat Argo, creando una mezcla visual curiosa.
Las ventanas traseras basculantes vinieron de una Elba 1999. Los forros de las puertas fueron retirados del Fiat Strada, mientras que la palanca de cambios vino del Peugeot 3008.
La transmisión sigue siendo manual, a pesar de la apariencia diferente. Según Guilherme, la pieza fue adaptada para combinar con la consola central de Jeep.
Motor original aún será modificado
El Uno mantiene el motor 1.0 Fire original, el mismo instalado de fábrica. Este propulsor entrega hasta 55 cv de potencia y cerca de 8,4 kgfm de torque, según datos técnicos del modelo.
El proyecto, sin embargo, aún no ha terminado. Guilherme pretende instalar una turbina ya comprada y también estudia nuevas tecnologías para el coche.
Recursos de conducción semiautónoma están en el radar, incluyendo alerta de frenado y punto ciego. La idea refuerza la propuesta de transformar el hatch en un laboratorio automotriz artesanal.
Proyecto artesanal se convirtió en parte de la familia
Todas las adaptaciones fueron hechas por el propio dueño. Guilherme afirma que aprendió electrónica por curiosidad y siempre estudia antes de ejecutar cada cambio.
Buena parte de las piezas fue comprada en desguaces o por internet. Incluso sin calcular todos los gastos, él estima haber invertido cerca de R$ 15 mil en el Uno.
El coche ganó valor sentimental y no debe salir del garaje de la familia. Según Guilherme, el hijo de cinco años está apasionado por el proyecto.
Al fin y al cabo, ¿cuántos coches populares pueden mezclar Uno, Jeep, Toyota, Peugeot, Fiat y tanta tecnología en un único proyecto artesanal?

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