Proyecto que exime a los camiones con eje suspendido de peaje puede convertirse en ley en 2026, aliviando los fletes pero generando un déficit multimillonario en las concesiones.
Brasil está a punto de vivir un cambio histórico en su red vial. Una propuesta en trámite en el Congreso Nacional puede acabar de una vez con la cobranza de peaje sobre ejes suspendidos de camiones. Si la ley es aprobada, en 2026 los conductores y transportistas pueden ahorrar millones de reales en las carreteras, reduciendo el costo del flete y brindando alivio a una categoría que sufre con el alto precio del combustible y el desgaste profesional. Pero, por el otro lado de la pista, las concesionarias alertan sobre un impacto multimillonario en los contratos de concesión, que podrá generar judicializaciones, aumento de tarifas en otros ejes e incluso inviabilizar nuevas inversiones en carreteras.
La norma actual y la revuelta de los camioneros
Hoy, incluso cuando el camión circula con el eje suspendido — es decir, sin carga suficiente para usarlo — la cobranza del peaje se realiza como si el vehículo tuviera todos los ejes en el suelo.
El argumento de las concesionarias es que el contrato de concesión prevé la cobranza por el número de ejes del vehículo, independientemente de su utilización en un momento determinado.
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Para los camioneros, la práctica es injusta. Alegan que, si el eje no está en uso, no genera desgaste en el asfalto ni consumo de la carretera, y por lo tanto no debería ser cobrado. Movimientos de la categoría ya han realizado protestas en las plazas de peaje, levantando el lema de que “pagan por un servicio que no utilizan”.
El proyecto de ley que puede cambiar el juego
En 2025, ganó fuerza en el Congreso el Proyecto de Ley 18/2025, que propone acabar con la cobranza sobre ejes suspendidos. La medida, según sus defensores, corrige una distorsión histórica y garantiza más justicia en la cobranza del peaje.
El texto prevé que el pago sea calculado solo sobre los ejes efectivamente en uso. En un remolque de 6 ejes, por ejemplo, si dos están suspendidos, el peaje se cobraría solo sobre 4. Esto puede representar reducción inmediata de hasta el 30% en el valor pagado en algunas rutas, dependiendo del tipo de camión y la configuración de la carga.
Ahorro multimillonario en el bolsillo de los transportistas
El impacto directo para los camioneros es gigantesco. Estimaciones de la Confederación Nacional del Transporte (CNT) apuntan que la medida puede generar un ahorro superior a R$ 2 mil millones por año para el sector de transporte por carretera.
Este valor proviene de la suma de miles de viajes en todo el país, especialmente en corredores logísticos como la BR-163 (Mato Grosso-Paraná), la BR-101 (del Nordeste al Sur) y la BR-050 (uniendo Goiás a Minas Gerais).
Esta reducción tiende a reflejarse también en el flete. Si el costo operativo de los transportistas disminuye, parte de este ahorro puede ser trasladado al valor del transporte de granos, carnes, minerales e insumos industriales. Esto refuerza la competitividad del agronegocio brasileño en el mercado internacional, donde el flete es un componente crucial del precio final.
La alerta roja de las concesionarias
Del otro lado de la ecuación están las concesionarias que administran las carreteras. La Asociación Brasileña de Concesionarias de Carreteras (ABCR) afirma que el fin de la cobranza sobre ejes suspendidos puede abrir un déficit multimillonario en los contratos ya firmados.
Según la entidad, los contratos fueron elaborados con base en la cobranza por eje del vehículo, y cualquier alteración en esta norma desequilibra el modelo económico. La pérdida de recaudación podría comprometer obras de mantenimiento, duplicaciones e inversiones en tecnología, como sistemas de monitoreo y seguridad vial.
También existe el riesgo jurídico: las concesionarias pueden recurrir a la Justicia o al Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) para pedir reequilibrio contractual, lo que podría resultar en aumento de tarifas para otros conductores o extensión del plazo de las concesiones.
La disputa jurídica que se avecina
Si la ley es aprobada, los expertos prevén una ola de judicializaciones. Abogados que actúan en el sector de infraestructura advierten que las concesionarias solicitarán reequilibrio económico-financiero, un derecho previsto en el contrato siempre que hay una alteración significativa en las condiciones de explotación.
Esto significa que el alivio inmediato para los camioneros puede venir acompañado de aumentos para coches de paseo y motocicletas, diluyendo la carga entre otros usuarios de la red vial. Se puede producir una especie de “efecto dominó”, con tarifas más caras en segmentos que hoy se benefician de precios más bajos.
Un dilema multimillonario para el gobierno
El gobierno federal también entra en esta disputa. Por un lado, hay presión política y social para aliviar los costos de los camioneros — categoría considerada estratégica, especialmente tras el impacto de la huelga de 2018. Por el otro, existe el riesgo de crear un déficit financiero en las concesiones, afectando la credibilidad de las subastas de carreteras y alejando a los inversores privados.
Los expertos en infraestructura advierten que, sin seguridad jurídica, Brasil puede tener dificultades para atraer capital extranjero para sus próximos proyectos de concesión. Y sin inversión privada, la expansión y modernización de las carreteras se vuelve aún más difícil, bloqueando la competitividad nacional.
El futuro del peaje en Brasil
Si el proyecto se convierte en ley en 2026, Brasil puede adoptar un modelo similar al de países como Estados Unidos y Alemania, donde la cobranza del peaje es proporcional al peso efectivamente transportado. Este modelo se considera más justo, ya que penaliza a quienes generan mayor desgaste y beneficia a quienes circulan con menor impacto sobre la carretera.
Pero para que la medida funcione, será necesario invertir en tecnología de pesaje en movimiento (weigh-in-motion), sistemas automáticos de monitoreo y adaptación de los contratos. Esto exigirá coordinación entre el gobierno, agencias reguladoras, concesionarias y el sector de transporte.
El fin de la cobranza de peaje sobre ejes suspendidos puede representar una victoria histórica para los camioneros, reduciendo costos y trayendo más justicia al sistema.
Pero, al mismo tiempo, puede convertirse en una trampa multimillonaria para el país, si genera judicializaciones, aumentos para otros conductores y pérdida de credibilidad en futuros contratos.
Brasil se encuentra en una encrucijada: aliviar el bolsillo de quienes mueven la economía sobre ruedas o preservar la lógica de los contratos de concesión. La decisión que tome el Congreso en 2026 puede redefinir no solo el futuro del peaje, sino también el modelo de financiamiento de las carreteras brasileñas.

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