Pequeño meteorito lunar encontrado en el noroeste de África preserva marcas de impactos sucesivos, incluyendo una colisión ocurrida hace cerca de 3,5 mil millones de años, período en que la vida primitiva surgía en la Tierra y grandes eventos aún alcanzaban diferentes cuerpos del sistema solar.
Un fragmento de la Luna encontrado en el noroeste de África puede registrar un impacto gigantesco ocurrido hace cerca de 3,5 mil millones de años, cuando la vida primitiva comenzaba a surgir en la Tierra y el sistema solar interno aún sufría colisiones devastadoras.
Fragmento de la Luna guarda marcas de tres impactos
El meteorito lunar Noroeste de África 12593 preserva señales de tres episodios distintos. El más antiguo habría sido lo suficientemente fuerte como para derretir parte de la superficie lunar, formando una capa de roca fundida que, por poco tiempo, se comportó como lava.
El descubrimiento es raro porque la Tierra casi ha borrado registros antiguos. Erosión, enterramiento y tectónica de placas han reciclado gran parte de la corteza terrestre. La Luna, sin océanos, clima y placas tectónicas, ha conservado cicatrices geológicas.
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El estudio en la revista Geology relaciona ese impacto lunar con evidencias de colisiones antiguas también registradas en la Tierra y en Vesta, uno de los mayores cuerpos del cinturón de asteroides. La coincidencia ayuda a reconstruir vecindario cósmico.
Calor extremo dejó firma mineral
La datación radiométrica indicó que el impacto más antiguo en el fragmento de la Luna ocurrió hace cerca de 3,5 mil millones de años. El método sigue elementos radiactivos para estimar la edad preservada.
La principal pista vino de vestigios asociados a la zirconia cúbica, mineral que se forma solo en temperaturas elevadas. En NWA 12593, los investigadores identificaron marcas dejadas después de que este mineral se descompuso y recristalizó, revelando calentamiento intenso y breve.
Este registro indica que la colisión liberó energía suficiente para alterar el material lunar. Después, un segundo impacto rompió la capa antigua de material fundido y ayudó a formar una brecha, roca compuesta por fragmentos unidos por el impacto.
El tercer evento ocurrió después. Esa colisión lanzó el pedazo de roca fuera de la Luna, colocando el meteorito en una trayectoria que cruzó la Tierra y permitió su descubrimiento en el desierto africano.
Impactos ayudan a entender la Tierra joven
El aspecto más intrigante del NWA 12593 es la coincidencia con registros de grandes impactos en la Tierra y en Vesta. Para los científicos, encontrar señales compatibles en tres mundos, especialmente de una época tan antigua, es inusual.
En ese período, los planetas ya estaban formados, pero aún había suficientes escombros para provocar colisiones frecuentes. Esos impactos podrían remodelar costas, agitar mares locales, alterar la atmósfera y afectar ecosistemas primitivos.
También podrían crear ambientes donde procesos químicos prosperaran. Por eso, la fecha preservada en el meteorito ofrece otro punto de referencia para investigar cómo eventos catastróficos influenciaron el escenario en el que la vida se establecía.
Los meteoritos lunares complementan muestras traídas por las misiones Apollo, Luna y Chang’e, provenientes de regiones limitadas. Otro meteorito, el NWA 16286, datado de 2,35 mil millones de años, refuerza que las rocas lunares pueden llenar vacíos sobre impactos, vulcanismo y evolución.
¿Qué llama más tu atención en este descubrimiento: la conexión entre impactos en la Luna, la Tierra y Vesta, o el hecho de que una pequeña roca encontrada en el desierto lleve pistas de una época tan antigua? Comenta tu opinión y di qué punto merece más explicación.

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