Estudio indica que una versión antigua del Río Colorado podría haber terminado en la cuenca de Bidahochi, donde sedimentos, circones y fósiles ayudan a geólogos a investigar una ruta perdida antes de la formación del Gran Cañón actual.
Geólogos indican que una versión antigua del Río Colorado podría haber terminado en un reservorio en la cuenca de Bidahochi, al este-sureste del Gran Cañón, antes de alcanzar las barrancas que ayudaría a esculpir.
La hipótesis, publicada en la revista Science, busca llenar casi cinco millones de años. El Colorado ya descendía de las Montañas Rocosas hace al menos 11 millones de años.
Evidencias indicaban que el río rompió por el sistema de cañones hace cerca de 5,6 millones de años. Antes de eso, el destino de sus aguas permanecía sin explicación, cuando el rastro geológico se enfriaba en el norte de Arizona.
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Geólogos rastrean sedimentos hasta Bidahochi
John Douglass, geólogo del Paradise Valley Community College, firma el estudio como coautor. Trabajó con investigadores del Servicio Geológico de los Estados Unidos y universidades del oeste americano.
El equipo probó los hallazgos con fósiles y registros geológicos, concentrando la investigación en la Formación Bidahochi. Douglass afirmó que más de una docena de hipótesis intentaron explicar la formación del cañón y el camino del Río Colorado.
El grupo cree que el Río Colorado inundó la cuenca de Bidahochi, hoy en tierras de la Nación Navajo, antes de desbordarse del Altiplano de Colorado. El flujo seguiría hacia desfiladeros que formarían el Gran Cañón actual.
Cristales funcionaron como rastreadores
El proyecto avanzó cuando Douglass se encontró con John He, geólogo de la Universidad de California en Los Ángeles, y Emma Heitmann, doctoranda en la Universidad de Washington.
Ellos estudiaban restos del Lago Bidahochi. El cuerpo de agua nunca fue totalmente explicado, y no hay consenso sobre tamaño, ríos que lo alimentaban o causas de su desaparición.
El análisis se apoyó en circones, cristales microscópicos y resistentes encontrados en sedimentos de Bidahochi. Como cambian poco desde su formación en el magma, pueden indicar el origen de los sedimentos.
John He comparó los circones a bóvedas temporales. Por la edad y firma geoquímica de estos cristales, los investigadores evaluaron de dónde venía el material llevado por el antiguo Río Colorado.
La técnica usada fue la geocronología del circón detrítico. Mide proporciones de isótopos de uranio y plomo en muestras, permitiendo estimar edad y orígenes de los depósitos.
Los resultados compararon circones Bidahochi con 6,6 millones de años a muestras depositadas aguas arriba y aguas abajo del Río Colorado. Para el equipo, esto refuerza la conexión entre el río y la cuenca.
Fósiles de peces refuerzan la hipótesis
El estudio también recurrió a evidencias paleontológicas. Fósiles de peces de la Formación Bidahochi superior tenían características similares a especies modernas adaptadas a los rápidos de ríos rápidos del Colorado.
Tres especímenes exhibían aletas alargadas y pedúnculos caudales delgados, características observadas en especies de los géneros Catostomus y Gila. Estos indicios sustentan la presencia de ambientes ligados al antiguo Río Colorado.
Aun así, la hipótesis puede no convencer a todos los geólogos. La teoría de una “megainundación” en Bidahochi se ha debatido durante décadas, y parte de la comunidad científica ha mantenido resistencia.
John He afirmó que el ecosistema probablemente cambió con la llegada del Río Colorado a la cuenca. Para él, el escenario puede entenderse como el nacimiento del Río Colorado actual.
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