Proyecto apoyado por Google reutiliza smartphones Pixel descartados para crear infraestructura de bajo carbono orientada a la inteligencia artificial.
Google está apoyando un proyecto que puede cambiar la forma en que se construye la computación en la nube. En asociación con investigadores de la Universidad de California en San Diego, la empresa está reutilizando teléfonos antiguos para crear una infraestructura capaz de ejecutar aplicaciones de inteligencia artificial, pudiendo incluir servicios relacionados con Gemini.
El proyecto fue presentado por Google y la Universidad de California en San Diego en un documento divulgado el 12 de junio de 2026. La iniciativa aún está en fase de implementación y prevé la creación de una plataforma con 2.000 smartphones Pixel reutilizados.
El objetivo es reducir la necesidad de fabricar nuevos servidores, disminuir emisiones de carbono y ofrecer una alternativa de bajo costo para investigadores y estudiantes. Las primeras pruebas muestran que grupos de solo 25 a 50 dispositivos ya pueden ofrecer un rendimiento similar al de un servidor tradicional.
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Google apuesta por teléfonos antiguos para expandir la computación en la nube
La propuesta presentada por Google parte de una observación simple: millones de dispositivos son sustituidos todos los años aun cuando continúan plenamente funcionales.
Según los investigadores, el cambio de smartphones ocurre, en promedio, cada cuatro años. A pesar de ello, buena parte de estos dispositivos aún posee capacidad de procesamiento suficiente para ejecutar diversas tareas avanzadas.
En lugar de convertirse en basura electrónica, estos equipos pueden adquirir una nueva función dentro de plataformas de computación en la nube.
La iniciativa busca reducir dos problemas importantes al mismo tiempo:
- El descarte prematuro de equipos electrónicos;
- La necesidad de fabricar nuevos servidores para ampliar la infraestructura digital.
Por qué los smartphones modernos aún poseen alto valor computacional
Los avances de los procesadores móviles en los últimos años han transformado los smartphones en computadoras extremadamente poderosas.
De acuerdo con el estudio apoyado por Google, el rendimiento de núcleo único encontrado en dispositivos modernos puede ser equivalente o incluso superior al observado en procesadores utilizados en servidores corporativos modernos.
La diferencia está principalmente en la escala. Mientras que los servidores poseen decenas de núcleos de procesamiento y grandes cantidades de memoria, los celulares trabajan con recursos más limitados.
Aún así, cuando diversos aparatos actúan en conjunto, el resultado puede sorprender.
Este enfoque permite aprovechar el potencial de miles de dispositivos que normalmente serían descartados tras la compra de modelos más nuevos.
Cómo los data centers son construidos a partir de celulares reutilizados
Transformar smartphones en componentes de data centers exige diversas adaptaciones.
Los investigadores eliminan elementos considerados innecesarios para un entorno de computación continua, manteniendo solo los componentes esenciales para procesamiento y almacenamiento.
Entre los elementos retirados están:
- Pantalla;
- Cámara;
- Batería;
- Carcasa;
- Otros periféricos de uso cotidiano.
La placa madre permanece instalada, ya que concentra los principales recursos computacionales del aparato.
Según evaluaciones internas mencionadas por los investigadores, este componente representa aproximadamente el 50% de la huella de carbono incorporada a la fabricación de un smartphone. Por eso, su reutilización genera ganancias ambientales significativas.
Gemini e inteligencia artificial aumentan la necesidad de infraestructura
El crecimiento de la inteligencia artificial viene elevando rápidamente la demanda por capacidad computacional.
Modelos avanzados como el Gemini dependen de grandes volúmenes de procesamiento para entrenamiento, inferencia y pruebas de nuevas funcionalidades.
Este escenario ha llevado a empresas de tecnología a invertir miles de millones de dólares en la expansión de data centers alrededor del mundo.
Al mismo tiempo, crece la preocupación por los impactos ambientales asociados a la fabricación de estos equipos.
El proyecto apoyado por Google surge justamente como una alternativa para reducir parte de este problema, aprovechando hardware ya existente en lugar de producir nuevos servidores.
Además del ahorro de recursos, la iniciativa ayuda a prolongar la vida útil de equipos que aún poseen elevado potencial computacional.
De Android a Linux: la adaptación necesaria de los smartphones
Otro aspecto importante del proyecto involucra la modificación del sistema operativo.
Aunque Android está basado en Linux, fue desarrollado para uso móvil y no para actuar como infraestructura de computación en la nube.
Por eso, los investigadores sustituyen el entorno tradicional de los dispositivos por distribuciones Linux de propósito general.
El cambio permite:
- Mayor control sobre los recursos del sistema;
- Ejecución de aplicaciones más complejas;
- Mejor gestión de procesamiento y memoria;
- Compatibilidad con herramientas profesionales de computación en la nube.
Esta adaptación también elimina limitaciones presentes en dispositivos destinados al consumidor final.
Pruebas indican rendimiento cercano al de servidores convencionales
Los resultados preliminares presentados por el equipo llamaron la atención de la comunidad académica.
Según las pruebas utilizando el benchmark SPEC, grupos formados por 25 a 50 dispositivos Pixel Fold lanzados en 2023 logran alcanzar un rendimiento similar al de un servidor moderno.
Para coordinar el funcionamiento simultáneo de los dispositivos, los investigadores utilizan Kubernetes, una de las plataformas más populares para la gestión de aplicaciones contenedorizadas.
Los dispositivos están organizados en clústeres autogestionables, permitiendo distribuir tareas automáticamente.
Los experimentos iniciales mostraron que un conjunto con solo 20 teléfonos móviles fue capaz de atender una clase universitaria con más de 75 estudiantes, presentando tiempos de respuesta inferiores a los observados en ciertas configuraciones de nube tradicionales.
Proyecto de la Universidad de California prevé 2.000 smartphones en operación
La Universidad de California en San Diego pretende llevar la iniciativa a una escala mucho mayor.
El plan prevé la construcción de una plataforma compuesta por aproximadamente 2.000 smartphones Pixel reutilizados.
Según los investigadores, la infraestructura será utilizada para apoyar disciplinas de ciencia de la computación, programación de sistemas y computación paralela.
Se espera que la implementación pueda atender simultáneamente a cientos de investigadores y estudiantes.
Los responsables del proyecto afirman que la capacidad total deberá corresponder a aproximadamente 50 servidores convencionales, pero con costo reducido y menor impacto ambiental.
Además, la estructura funcionará como un entorno de pruebas para evaluar la confiabilidad del hardware originalmente desarrollado para uso doméstico en operaciones continuas.
El lanzamiento completo está previsto para el segundo semestre de 2026.
Lo que esta tecnología puede representar para el futuro de los centros de datos
La iniciativa apoyada por Google muestra que el futuro de la computación puede no depender solo de la fabricación de equipos cada vez más potentes.
En algunos casos, la solución puede estar en el reaprovechamiento inteligente de recursos ya existentes.
Al transformar teléfonos antiguos en plataformas para inteligencia artificial y computación en la nube, los investigadores crean una alternativa capaz de reducir costos, disminuir emisiones de carbono y ampliar el acceso a la infraestructura tecnológica.
Si los resultados continúan siendo positivos, proyectos similares podrían ser adoptados por universidades, centros de investigación y empresas interesadas en expandir su capacidad computacional de forma más sostenible.
En un momento en que el avance de la inteligencia artificial exige cada vez más procesamiento, la reutilización de smartphones puede abrir camino a una nueva generación de centros de datos más eficientes, económicos y ambientalmente responsables.

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