La antigua fábrica Summa, en Hamina, se convirtió en centro de datos de Google al reutilizar una estructura industrial ya existente, usar agua del Golfo de Finlandia en el enfriamiento de los servidores y mostrar cómo espacios creados para una economía basada en papel pueden ganar un nuevo papel en la era de la nube, los datos y la inteligencia artificial
El Google transformó una fábrica de papel cerrada en Finlandia en centro de datos y aprovechó túneles antiguos conectados al uso de agua del Golfo de Finlandia para enfriar servidores.
La información fue divulgada por Google Data Centers, página institucional de Google sobre centros de datos. La empresa registra que compró la fábrica de papel Summa y el terreno vecino en 2009, antes de abrir su primer centro de datos en Hamina en 2011.
El cambio llama la atención porque una estructura hecha para otra industria pasó a servir a un sector que sostiene internet, la nube y la inteligencia artificial. En lugar de una planta industrial parada, el lugar se convirtió en parte de la nueva economía de los datos.
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La fábrica de papel que perdió función industrial se convirtió en base para servidores
La fábrica Summa estaba en Hamina, ciudad en el sur de Finlandia, cerca del Golfo de Finlandia. El lugar fue elegido porque ya tenía una construcción industrial que podría ser reutilizada.
Un centro de datos es un centro de datos. En palabras simples, es un edificio lleno de computadoras grandes y potentes, llamadas servidores, que almacenan y procesan información utilizada por servicios digitales.

Estos servidores trabajan sin parar. Por eso, generan mucho calor y necesitan enfriamiento constante para funcionar con seguridad.
La antigua fábrica dejó de ser solo un espacio ligado a la producción de papel. Pasó a formar parte de una estructura utilizada por servicios digitales que dependen de máquinas, energía, agua y control de temperatura.
Túneles antiguos ayudaron a llevar agua del Golfo de Finlandia para el sistema de enfriamiento
El punto más curioso del proyecto está en los túneles antiguos. Ya formaban parte de la estructura industrial de la fábrica y se aprovecharon en una nueva función.
WIRED, revista sobre tecnología, negocios, ciencia y cultura, detalló que la antigua fábrica tenía un túnel subterráneo usado para extraer agua del Golfo de Finlandia. Esta agua fría pasó a formar parte del sistema usado para enfriar servidores.
El reportaje registró que el túnel tenía 450 metros y atravesaba roca de granito. Este detalle muestra que el proyecto no fue solo un intercambio de máquinas, sino una adaptación de una estructura industrial compleja.
En la práctica, el agua fría ayuda a retirar parte del calor generado por los equipos. La idea es simple: los servidores se calientan, y el sistema necesita llevar ese calor lejos para mantener todo funcionando.
Por qué los centros de datos necesitan tanto enfriamiento
Los servidores son máquinas hechas para procesar una enorme cantidad de datos. Ellos sostienen búsquedas, videos, archivos, mapas, servicios de nube y herramientas digitales usadas todos los días.
Cuando muchas máquinas trabajan juntas, el calor aumenta. Si ese calor no se controla, el ambiente se vuelve inadecuado para los equipos.
Por eso, el enfriamiento es una parte central de cualquier centro de datos. No es un detalle técnico escondido, sino una condición para que el servicio continúe funcionando.
En el caso de Hamina, el uso de agua del Golfo de Finlandia ganó importancia porque ayuda a explicar por qué regiones frías pueden ser atractivas para grandes empresas de tecnología.
El frío se convirtió en ventaja para la nueva industria de los datos
En lugares fríos, controlar la temperatura de los equipos puede ser más fácil. Esto no significa que el funcionamiento de un centro de datos sea simple, barato o sin impactos, pero ayuda a entender el interés por regiones como Finlandia.
Google registra que Hamina fue elegida por tres factores principales: mano de obra local calificada, una fábrica de papel existente que podría ser reutilizada y una combinación adecuada de infraestructura de energía.
Este conjunto muestra que la decisión no dependió solo del clima. El lugar necesitaba tener estructura, trabajadores y condiciones para recibir una operación de gran porte.

Para quien mira desde Brasil, el caso también muestra cómo antiguas áreas industriales pueden adquirir nuevos usos. Pero eso no significa que cualquier fábrica cerrada pueda convertirse en centro de datos. Cada proyecto depende de energía, conexión, licenciamiento, seguridad y costo de adaptación.
El proyecto nació antes del boom de la inteligencia artificial, pero volvió al centro de la conversación
La compra de la fábrica ocurrió en 2009 y el primer centro de datos en Hamina se inauguró en 2011. Esto sucedió mucho antes de que la actual carrera por inteligencia artificial dominara las discusiones sobre tecnología.
Aun así, el caso ganó nuevo interés porque la IA requiere gran poder de computación. En lenguaje simple, esto significa más máquinas trabajando para entrenar, responder y operar sistemas digitales.
La página oficial de Hamina también registra que Google anunció, en 2024, la construcción de un séptimo centro de datos en la ciudad. En el mismo año, la empresa anunció €1 mil millones en inversión en Finlandia orientada a metas de sostenibilidad e IA.
Otro dato citado es la inversión acumulada de €3.5B en la región. Estos números ayudan a mostrar que la antigua fábrica Summa se convirtió en parte de una estructura mayor, vinculada al crecimiento de los centros de datos.
El reaprovechamiento de la fábrica muestra que la nube también ocupa espacio físico
Internet parece invisible para quien usa un celular, pero depende de edificios, cables, agua, energía, máquinas y trabajadores. La nube no está en el aire. Funciona dentro de estructuras reales.
El caso de Hamina muestra este lado material de la tecnología. Una fábrica de papel cerrada se convirtió en un centro de datos porque tenía parte de la estructura necesaria para recibir otra actividad.
La página oficial también registra 98% de uso de energía libre de carbono por Google en Finlandia en 2023. La misma página cita una iniciativa de recuperación de calor con estimación de atender 80% de la demanda.
Estos datos refuerzan cómo los centros de datos pasaron a formar parte de debates sobre energía, ciudad, industria y medio ambiente. No son solo edificios técnicos. Influyen en territorio, inversión y planificación.
La transformación de la antigua fábrica Summa muestra cómo una instalación creada para la industria del papel pasó a servir a una economía impulsada por datos. El mismo espacio adquirió otra función, sin borrar totalmente la lógica industrial que ya existía allí.
El caso también ayuda a entender por qué los centros de datos dejaron de ser un tema restringido a la tecnología. Ahora involucran enfriamiento, energía, reutilización de estructuras, impacto local y la expansión de la inteligencia artificial.
Si una fábrica cerrada puede ganar una nueva función en la economía digital, ¿qué antiguas estructuras industriales de Brasil podrían ser reutilizadas sin perder su historia y sin crear falsas promesas?

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