Informe de EE. UU. acusa a China de ampliar presencia estratégica en América Latina con puertos, satélites, cables e infraestructura espacial.
La disputa entre Estados Unidos y China ha avanzado a una capa más silenciosa de la geopolítica: puertos latinoamericanos, cables submarinos, estaciones terrestres, radiotelescopios e infraestructura científica instalados en áreas estratégicas del continente. El 26 de febrero de 2026, el Comité Selecto sobre el Partido Comunista Chino afirmó que China mantiene al menos 11 instalaciones espaciales vinculadas al país en América Latina, distribuidas por Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil, con posible uso dual para rastreo orbital, telecomunicaciones y recopilación de inteligencia. La acusación amplió la alerta en Washington porque sitúa estructuras oficialmente civiles en el centro de la disputa por satélites, datos, cables submarinos e infraestructura crítica cerca del territorio estadounidense.
Según el informe, estas instalaciones incluyen estaciones terrestres, radiotelescopios y puntos de seguimiento láser de satélites, creando una red que, según la evaluación del comité, podría fortalecer la capacidad estratégica china en el hemisferio occidental.
Informe de EE. UU. afirma que China construyó una red estratégica silenciosa en América Latina
El documento divulgado por el comité estadounidense afirma que China amplió significativamente su presencia tecnológica y espacial en América Latina en los últimos años.
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Según el informe, Pekín habría desarrollado o apoyado al menos 11 instalaciones espaciales y científicas en la región, incluyendo estaciones terrestres, radiotelescopios, centros de seguimiento por láser e infraestructura ligada a satélites.
Los autores del documento argumentan que parte de estas estructuras podría ofrecer capacidades estratégicas más allá de las funciones científicas oficialmente declaradas.
Estación espacial china en Argentina se convirtió en uno de los principales focos de preocupación de EE. UU.
Uno de los casos más citados involucra la estación china instalada en Neuquén, en la Patagonia argentina. La instalación posee una antena de aproximadamente 35 metros orientada oficialmente a misiones espaciales y comunicación con sondas interplanetarias.
La infraestructura es operada por la agencia espacial china vinculada al programa de exploración del espacio profundo.
Autoridades estadounidenses afirman que estructuras de este tipo pueden poseer uso dual, concepto utilizado para definir tecnologías capaces de operar simultáneamente en funciones civiles y estratégicas.
China niega acusaciones y afirma que los proyectos tienen finalidad exclusivamente científica
El gobierno chino rechaza las acusaciones estadounidenses y afirma que los proyectos tienen carácter civil y científico legítimo.
Pekín argumenta que las instalaciones forman parte de la expansión internacional de la cooperación espacial, astronómica y tecnológica con países latinoamericanos.
China también acusa a Washington de intentar politizar iniciativas científicas y dificultar asociaciones internacionales que involucren tecnología avanzada.
Desierto de Atacama se convirtió en uno de los puntos más sensibles de la disputa tecnológica global
El norte de Chile se transformó en una de las áreas más estratégicas del planeta para la astronomía y la observación espacial debido al cielo extremadamente limpio y a la baja humedad atmosférica.
En los últimos años, proyectos chinos que involucran telescopios y observatorios comenzaron a ser analizados con creciente atención por parte de Estados Unidos.
En 2026, un observatorio chino planeado para el Atacama terminó siendo revisado por el gobierno chileno tras el aumento de la presión diplomática y los cuestionamientos sobre el alcance tecnológico de la infraestructura.
Cables submarinos se convirtieron en pieza central de la disputa entre Washington y Pekín
La tensión no involucra solo telescopios y satélites. Los cables submarinos de internet también pasaron a ocupar una posición estratégica en la competencia tecnológica global.
Estas estructuras transportan gran parte del tráfico mundial de datos financieros, militares y comerciales. Controlar o influir en las rutas digitales ha pasado a ser considerado una cuestión de seguridad nacional.
Por ello, los proyectos de conectividad que involucran a China, América Latina y el Océano Pacífico han comenzado a recibir mucha más atención por parte de los gobiernos occidentales.
Chile quiere convertirse en un hub digital entre América del Sur y Asia a través del Pacífico
Uno de los proyectos más estratégicos en curso involucra el nuevo cable submarino transpacífico entre Chile y Australia.
Según Reuters, el sistema tendrá aproximadamente 14.800 km y pretende conectar directamente América del Sur con Asia a través del Pacífico, fortaleciendo a Chile como plataforma digital regional.
Aunque el proyecto no es chino, muestra cómo la infraestructura digital sudamericana ha entrado definitivamente en el centro de las disputas geopolíticas contemporáneas.
Los puertos latinoamericanos también han pasado a ser analizados como infraestructura estratégica
Además del espacio y las telecomunicaciones, los puertos operados o financiados por empresas chinas en América Latina han comenzado a generar una creciente preocupación en Washington.
Las autoridades estadounidenses temen que las estructuras oficialmente comerciales puedan ampliar la influencia geopolítica china sobre rutas marítimas estratégicas, exportaciones minerales y cadenas logísticas regionales.

La discusión ganó intensidad principalmente después de la expansión de las inversiones chinas en infraestructura portuaria global.
Los satélites y las telecomunicaciones se han convertido en áreas críticas de la nueva disputa mundial
La carrera tecnológica actual va mucho más allá de cohetes y exploración espacial. Los sistemas de navegación, telecomunicaciones, internet vía satélite y observación orbital han adquirido una importancia económica y militar gigantesca.
Quien controla la infraestructura espacial posee ventajas estratégicas en comunicación, inteligencia, monitoreo climático y seguridad.
Esto explica por qué las instalaciones aparentemente científicas han pasado a ser observadas con tanto cuidado por las grandes potencias.
La disputa actual mezcla ciencia, diplomacia, infraestructura e influencia global
El aspecto más complejo de la situación es precisamente la dificultad de separar completamente los proyectos científicos de las potenciales aplicaciones estratégicas.
Los telescopios, antenas, satélites y estaciones terrestres tienen funciones civiles legítimas, pero algunas tecnologías también pueden ofrecer capacidades militares o de inteligencia dependiendo del uso operacional.
Esto transforma prácticamente cualquier gran infraestructura tecnológica en un objeto potencial de disputa geopolítica.
La guerra fría tecnológica avanza silenciosamente sobre observatorios, desiertos y cables submarinos
A diferencia de las disputas militares tradicionales, la nueva competición global ocurre de forma mucho menos visible. En lugar de tanques o misiles, el foco ahora involucra datos, telecomunicaciones, órbita terrestre e infraestructura científica.
Los observatorios astronómicos, centros espaciales y cables submarinos han pasado a ocupar un papel similar al de las bases militares estratégicas del pasado. El cielo de América Latina, los desiertos andinos y el fondo del Océano Pacífico han entrado directamente en esta nueva lógica de competición tecnológica global.
El caso deja claro cómo la ciencia, la tecnología y la geopolítica están cada vez más interconectadas. Estructuras antes vistas solo como proyectos académicos ahora son analizadas también bajo una óptica estratégica y de seguridad internacional.
Mientras Pekín amplía su presencia tecnológica global, Washington intenta evitar que áreas consideradas críticas escapen de su influencia regional histórica.
Al final, telescopios, cables submarinos, antenas espaciales y estaciones científicas revelan que la nueva carrera geopolítica del siglo XXI quizás esté ocurriendo mucho más a través de la infraestructura invisible de la información y el espacio que por confrontaciones militares tradicionales.

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