Aumento del semen bovino para ganado de carne marca la recuperación de la genética bovina y refuerza la recuperación del mercado pecuario.
La genética bovina, el semen bovino y la inseminación artificial volvieron al centro de las decisiones del mercado pecuario brasileño en 2025.
Después de dos años de retracción, el sector presentó una recuperación consistente, impulsada principalmente por la valorización del ternero, además de la reorganización productiva de las granjas y la consolidación de la tecnología como herramienta de gestión en el ganado de carne.
En este contexto, los datos más recientes muestran que la recuperación no es puntual, sino estructural.
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Este movimiento ganó confirmación en los números de la Asociación Brasileña de Inseminación Artificial.
De acuerdo con la entidad, entre enero y octubre, el país comercializó 15,6 millones de dosis de semen bovino.
Al mismo tiempo, la proyección indica que el volumen anual llegó a cerca de 19 millones de dosis, superando el resultado del año anterior.
Este avance ocurre precisamente en un momento de cambio del ciclo pecuario.
Con la valorización del ternero, los productores volvieron a invertir en genética bovina y eficiencia reproductiva, lo que refuerza la percepción de una recuperación sostenible del mercado.
El semen bovino impulsa la recuperación en el ganado de carne
El ganado de carne lideró la recuperación.
A lo largo de 2025, las ventas de semen bovino para este segmento crecieron cerca del 10%.
Además, razas taurinas como Angus y Brangus registraron una expansión superior al 20%.
Este rendimiento refleja un cambio claro en el perfil de demanda de la pecuaria.
Más que buscar ganancia genética, los productores comenzaron a priorizar la previsibilidad productiva y el control de costos.
Así, la inseminación artificial dejó de ser una decisión puntual y pasó a integrar la estrategia de gestión de las propiedades.
Aunque los números consolidados aún se darán a conocer oficialmente en febrero, en la práctica, el crecimiento ya se presenta de forma generalizada en diferentes regiones del país.
La inseminación artificial se convierte en rutina en las granjas
Según Fernando Velloso, socio-propietario de CRIO Central Genética Bovina, en Cachoeira do Sul (RS), y director de Asbia, la recuperación acompaña el fin de la fase más intensa de baja del ciclo pecuario.
“Ese período en el que la inseminación tuvo una reducción y luego se estabilizó coincidió con la caída del precio del ganado y del ternero.
Entonces ahora, con la recuperación de la fase de crecimiento, el aumento de la inseminación volvió a ocurrir”, explica.
Además, la inseminación artificial pasó por un proceso de popularización.
Si antes los productores veían la técnica solo como herramienta de mejora genética, hoy la utilizan de forma recurrente en la gestión reproductiva.
IATF reduce costos y aumenta la eficiencia reproductiva
Uno de los factores principales de esta transformación fue la difusión de la inseminación artificial en tiempo fijo (IATF).
Con esta técnica, los productores logran sincronizar el celo de las vacas, reducir la observación individual y optimizar la gestión.
“Con la popularización de los protocolos de IATF, el productor consigue un costo de preñez menor con la inseminación artificial que con la monta natural”, resume Velloso.
En la práctica, la adopción continua de la técnica eleva la eficiencia reproductiva entre 5% y 10%.
Además, los costos totales de la operación pueden disminuir entre un 20% y un 25%, lo que refuerza el papel estratégico de la genética bovina en la sostenibilidad económica de la pecuaria.
Los precios del ternero refuerzan el estímulo a la cría
El escenario de precios también sostiene el optimismo del mercado.
En Rio Grande do Sul, el ganado gordo ronda los R$ 11,50 el kilo vivo. Mientras tanto, el ternero alcanza valores entre R$ 14 y R$ 15 por kilo.
Esta prima, cercana al 20%, tiende a mantenerse a corto plazo.
Además, la expectativa de reducción en el sacrificio de hembras, tras niveles elevados en 2025, fortalece el estímulo a la cría y a la adopción de tecnologías reproductivas.
“Imaginamos que, en los próximos tres años, el ternero mantenga buenos precios. Cuando esto sucede, el estímulo a la cría aumenta”, analiza Velloso.
La estructura productiva explica el crecimiento de las centrales
Así, la recuperación de la genética bovina también se refleja en el rendimiento de las centrales de recolección y procesamiento.
En Seleon Biotecnología, en Itatinga (SP), el crecimiento llegó al 17% en 2025, según el CEO Bruno Grubisich.
Para él, el avance va más allá del ciclo de precios.
En la evaluación del ejecutivo, una reestructuración productiva iniciada tras la pandemia impulsó la demanda.
“Los precios de la carne subieron fuertemente, y eso llevó a los ganaderos a buscar genética y tecnologías para mejorar la producción”, explica.
En este escenario, la empresa registró un aumento del 105% en la comercialización de semen de la raza Angus.
Ya en ganado de leche, la raza Holandés mostró un crecimiento del 55%.
La importación de toros redefine la oferta de semen bovino
En los últimos años, la importación de toros para recolección de semen en Brasil consolidó una nueva tendencia.
Actualmente, Seleon mantiene más de 100 toros americanos, que representan más del 20% de su plantel.
“Cada vez más, el ganadero busca genética de punta. Con esto, se creó un corredor de genética americana en Brasil”, observa Grubisich.
Entonces este modelo permite la producción continua de semen bovino en territorio nacional.
Así, el sector reduce cuellos de botella logísticos y amplía la oferta al mercado. En promedio, cada toro produce entre 400 y 500 dosis por recolección, realizada dos veces por semana.
Así, a lo largo del año, este volumen puede resultar en decenas de miles de dosis disponibles para los ganaderos.

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