Las inversiones en investigación geológica e inteligencia artificial avanzan en la Amazonía y en la Margen Ecuatorial, ampliando el conocimiento científico, integrando datos inéditos y creando una base técnica para decisiones estratégicas sobre recursos naturales y producción de energía en Brasil.
Petrobras confirmó la inversión de R$ 2,8 millones en un proyecto científico orientado a la revisión de la Carta Estratigráfica de la Cuenca de Marajó, en Pará, llevado a cabo por el Servicio Geológico de Brasil en colaboración con universidades, incluyendo la UFPA.
Con una duración estimada de 18 meses, la iniciativa busca ampliar el conocimiento geológico de la región al integrar datos existentes y llenar lagunas relevantes sobre sistemas sedimentarios, recursos minerales y potencial energético, consolidando una base técnica más robusta para estudios futuros.
Paralelamente, la estatal avanza en la Margen Ecuatorial, donde prevé invertir US$ 2,5 mil millones hasta 2030, además de planear la perforación de 15 nuevos pozos en los próximos años, tratando la región como una nueva frontera estratégica para la reposición de reservas.
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Los estudios geológicos en Marajó ganan nuevo impulso
En el caso de Marajó, Petrobras y el SGB enmarcan el proyecto como una iniciativa de investigación, desarrollo e innovación, sin finalidad comercial inmediata, orientada a la actualización y estandarización de información geológica considerada esencial para el avance del conocimiento científico.
En este contexto, la revisión de las cartas estratigráficas asume un papel central al organizar la nomenclatura de las unidades geológicas y su posición temporal, permitiendo una mayor precisión en investigaciones académicas, planificación territorial y estudios técnicos relacionados con el uso de recursos naturales.
Con aproximadamente 53 mil kilómetros cuadrados, la Cuenca de Marajó está situada en la confluencia de los ríos Amazonas y Tocantins, entre las cuencas del Amazonas y del Parnaíba, presentando áreas aún poco comprendidas en su evolución tectónica y sedimentaria.
De esta forma, el estudio pretende consolidar datos dispersos y profundizar el análisis de tramos menos explorados, especialmente en la sección de rift, considerada estratégica para comprender la formación y el desarrollo geológico de la región.
Inteligencia artificial y tecnología en el mapeo geológico
Para ampliar la precisión de los análisis, el proyecto incorpora herramientas de inteligencia artificial en el mapeo de sismofácies, combinadas con métodos avanzados de geocronología y termocronología, ampliando la capacidad de interpretación de los datos geológicos disponibles.
Al mismo tiempo, la investigación será conducida por un equipo multidisciplinario compuesto por 21 especialistas, siendo 15 del propio SGB y seis vinculados a universidades brasileñas, reuniendo diferentes experticias en un modelo colaborativo de investigación científica.
Este arreglo integra lectura de superficie, datos de subsuperficie e interpretación geofísica refinada, creando un enfoque más completo y consistente para el análisis de la estructura geológica de la cuenca.
Además, la participación de la UFPA se destaca por la acumulación de conocimiento regional, mientras que la colaboración con instituciones como UFAM, USP, UnB, UFRJ y UFRGS amplía el alcance técnico y científico del proyecto.
Revisión de cuencas sedimentarias entra en la agenda nacional
La actualización prevista para Marajó integra una agenda más amplia de revisión del conocimiento geológico de las cuencas sedimentarias brasileñas, retomando iniciativas anteriores de Petrobras que tuvieron como marco publicaciones relevantes, como el Boletín de Geociencias de 2007.
A diferencia de los levantamientos iniciales, el nuevo esfuerzo parte de un acervo consolidado a lo largo de décadas de exploración y producción científica, permitiendo una revisión más profunda e integrada de la información disponible.
En el ámbito estratégico, Petrobras mantiene la exploración como eje central de su planificación a largo plazo, con el Plan de Negocios 2026-2030 prevé US$ 109 mil millones en inversiones totales.
Dentro de este monto, US$ 7,1 mil millones serán destinados a actividades exploratorias, con enfoque en cuencas del Sur y Sudeste, en la Margen Ecuatorial y en activos internacionales, reforzando la importancia de la reposición de reservas.
Repercusión política y expectativas económicas
La iniciativa provocó diferentes reacciones entre parlamentarios de Pará, reflejando visiones distintas sobre el impacto potencial del proyecto en el desarrollo regional y en la economía del estado.
Según el senador Beto Faro, la inversión puede reposicionar Marajó en el escenario energético nacional, aunque resalta que la existencia de recursos naturales no garantiza avances sociales sin gobernanza, planificación y capacidad institucional.
Por otro lado, el diputado Joaquim Passarinho evalúa que la inversión llega con retraso ante el potencial ya identificado en la región, defendiendo que el desarrollo económico y la preservación ambiental deben avanzar de forma simultánea.
Ya el senador Zequinha Marinho destaca la necesidad de un proyecto estructurado para el archipiélago, apuntando que la iniciativa puede atraer inversiones, generar oportunidades y fortalecer cadenas productivas locales.
A pesar de las diferencias de enfoque, hay convergencia respecto a la necesidad de planificación institucional y gestión eficiente para transformar eventuales descubrimientos en beneficios concretos para la población.
Margen Ecuatorial y avance del pozo Morpho
Mientras los estudios se concentran en tierra, Petrobras mantiene la Margen Ecuatorial como una frente estratégica en el ambiente offshore, avanzando con proyectos considerados prioritarios para el futuro de la producción energética brasileña.
En este escenario, la compañía retomó la perforación del pozo Morpho, en el bloque FZA-M-59, tras la interrupción causada por el derrame de un fluido biodegradable registrado a principios de año.
Posteriormente, las operaciones fueron reanudadas y comenzaron a seguir un nuevo cronograma, con previsión de conclusión a mediados de junio de 2026, tras ajustes en la planificación inicial.
Así, Petrobras actúa simultáneamente en dos frentes complementarios, combinando la ampliación del conocimiento científico en áreas poco exploradas con el avance de proyectos de exploración considerados estratégicos.
A corto plazo, el proyecto en Marajó mantiene un carácter técnico y académico, mientras que, en una perspectiva más amplia, los datos generados deben subsidiar decisiones relacionadas con recursos minerales, gestión hídrica y planificación pública.

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