En el Pacífico Sur, la energía solar flotante se convirtió en una solución para una isla con poco espacio en tierra, reducción de diésel importado y generación limpia sobre la laguna de Tafua.
Tuvalu llevó 184 paneles solares sobre el agua porque la falta de tierra limita la expansión de la energía limpia en el país insular del Pacífico Sur.
La estructura fue instalada en la laguna de Tafua, en Funafuti, y fue concluida en 2023. La información fue divulgada por PNUD Pacífico, programa de las Naciones Unidas para el desarrollo en el Pacífico.
El sistema puede generar cerca de 174 MWh por año. Esta energía ayuda a reducir parte del diésel importado usado en la capital, sin ocupar un terreno que ya es escaso.
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La falta de tierra llevó a Tuvalu a usar el agua como espacio para energía solar
Tuvalu es un país formado por islas pequeñas. En áreas así, cada pedazo de tierra necesita ser bien usado para vivienda, circulación, servicios y otras necesidades básicas.
Por eso, la instalación de los paneles sobre la laguna de Tafua llama la atención. El agua pasó a servir como base para generar electricidad, sin disputar espacio con la vida urbana en Funafuti.

La idea es simple para cualquier lector entender. Si no hay terreno suficiente para ampliar la energía solar en tierra firme, una laguna urbana puede convertirse en parte de la solución.
Los 184 paneles solares flotantes ayudan a reducir diésel importado en Funafuti
El sistema reúne 184 paneles solares flotantes. Están apoyados en estructuras que flotan y captan la luz del sol para producir electricidad.
PNUD Pacífico, programa de las Naciones Unidas para el desarrollo en el Pacífico, detalló los números centrales del proyecto. La generación esperada es de cerca de 174 MWh por año, con una reducción estimada de 47,1 mil litros de diésel por año.
Para Tuvalu, esto tiene un efecto práctico. Menos diésel importado significa menor dependencia de combustible traído de fuera para mantener parte de la generación eléctrica de la capital.
Energía solar flotante transforma una laguna urbana en área de generación eléctrica
La energía solar flotante es el uso de paneles solares instalados sobre estructuras que flotan en el agua. En la práctica, el panel sigue haciendo el mismo trabajo: transforma la luz del sol en electricidad.
La diferencia está en el espacio elegido. En lugar de ocupar techos o terrenos, los paneles aprovechan un área de agua que ya existe dentro del paisaje urbano.

En el caso de Funafuti, la laguna de Tafua pasó a tener una función energética. Dejó de ser solo un espacio de agua y se integró en la infraestructura de generación limpia de la isla.
El sistema no sustituye toda la energía de la capital, pero reduce una parte del consumo
La producción prevista de 174 MWh por año cubre cerca de 2% de la demanda anual de energía de Funafuti. El número muestra que el sistema no resuelve por sí solo el abastecimiento de la capital.
Aun así, la reducción es importante. En islas pequeñas, cualquier reducción en el uso de diésel puede aliviar la dependencia de combustible importado.
Este cuidado también evita exageraciones. La instalación es una solución complementaria, no un reemplazo completo de la matriz eléctrica de Tuvalu.
Tuvalu muestra cómo las islas pequeñas necesitan adaptar la energía limpia al territorio
El caso de Tuvalu llama la atención porque une tres factores difíciles de ignorar: poco espacio en tierra, dependencia de diésel importado y necesidad de ampliar fuentes limpias.
La elección por paneles flotantes muestra que la energía solar puede adaptarse a territorios pequeños. En algunos lugares, la solución no está en construir grandes plantas, sino en usar mejor el espacio disponible.
La laguna de Tafua se convirtió en un ejemplo de una alternativa práctica para países insulares. El proyecto se completó en 2023 y funciona como referencia visual para entender los desafíos de energía en pequeños atolones.
La solución de Tuvalu llama la atención por la contradicción entre mar, tierra y energía
Tuvalu es vulnerable a la elevación del mar, pero utilizó justamente un área de agua para instalar paneles solares. Esta contradicción hace que el caso sea fuerte y fácil de visualizar.
La falta de terreno disponible llevó al país a mirar la laguna como un espacio útil. Con esto, el agua pasó a ayudar en la producción de energía limpia.
El resultado no es una promesa de independencia energética total. El punto principal es otro: 184 paneles solares comenzaron a reducir parte del diésel importado sin ocupar tierra firme.
Tuvalu transformó una laguna urbana en fuente de electricidad porque necesitaba generar energía limpia en un territorio limitado. La instalación muestra cómo países pequeños pueden buscar respuestas simples para problemas de espacio, combustible y abastecimiento.
La solución también ayuda al lector a mirar la energía solar de otra forma. No toda planta necesita estar en un campo abierto; en algunos lugares, la solución puede estar sobre el agua.
Si una laguna urbana puede convertirse en fuente de electricidad en Tuvalu, ¿qué otros espacios olvidados podrían ayudar a ciudades e islas a producir energía limpia?
