Dos motores de bicicletas eléctricas desechadas se convierten en el «corazón» de un coche solar hecho en el garaje, alcanzan 48 km/h con tracción integral y hacen que el vehículo recorra 100 km usando solo energía del sol, sin fábrica, sin inversor y con piezas reutilizadas que encajan en el presupuesto de un proyecto casero
Según Popular Science, el youtuber sueco Simon Sörensen, del canal RCLifeOn, construyó un coche solar casero de dos plazas usando piezas de transmisión de dos bicicletas eléctricas comunes, un chasis de tubos de acero de 25 mm soldado por él mismo y tres paneles solares flexibles instalados en el techo. El vehículo usa cuatro motores de cubo de 1.000 W, uno en cada rueda, permitiendo tracción delantera, trasera o integral, según la configuración de los controladores. La velocidad máxima alcanza los 48 km/h, con una autonomía de 50 km en condiciones normales y la posibilidad de superar los 100 km en un día de sol fuerte.
En una prueba documentada en el vídeo del canal, Sörensen recorrió 29 km usando solo la energía generada por los paneles solares, sin consumir la batería. El vehículo aún tiene puertas, maletero, frenos hidráulicos, iluminación y suficiente torque para subir pendientes pronunciadas.
Coche solar casero usa motores de bicicleta eléctrica y prescinde de cambio, cadena y engranajes
La elección de motores de cubo de bicicleta eléctrica fue la decisión técnica más eficiente para construir un vehículo desde cero sin herramientas industriales. Un motor de cubo se instala dentro de la propia rueda, eliminando cadenas, correas, cajas de cambio, ejes de transmisión y otros componentes mecánicos intermedios.
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Al desmontar dos bicicletas eléctricas con motores en las ruedas delantera y trasera, Sörensen obtuvo cuatro motores listos, uno para cada esquina del vehículo. Cada motor fue conectado a su propio controlador de 1.000 W, creando un sistema simple, modular y funcional.
El resultado es un coche solar con tracción configurable en las cuatro ruedas, hecho con piezas que se pueden encontrar en tiendas de bicicletas eléctricas. Menos componentes significan menor complejidad, menos mantenimiento y menor riesgo de fallo mecánico.
Chasis de acero de 25 mm fue soldado por un principiante durante la construcción del vehículo solar
La estructura que soporta los motores, los pasajeros, la batería y los paneles solares es un chasis de tubos de acero de 25 mm de diámetro. El detalle más sorprendente es que Sörensen nunca había soldado antes de empezar el proyecto.
Aprendió durante la propia construcción, cortando el acero con una amoladora angular, montando los soportes de los motores y uniendo las secciones del chasis pieza por pieza. La dirección utiliza geometría Ackermann, un sistema creado en el siglo XIX para garantizar que las ruedas internas y externas giren en ángulos diferentes.

La solución evita el deslizamiento excesivo de los neumáticos en las maniobras y demuestra que el proyecto no es improvisado sin lógica técnica. El chasis pasó por pruebas prácticas con descenso pronunciado, ascenso pronunciado y frenado de emergencia, todos documentados en el canal.
Paneles solares flexibles generan 300 W y reducen peso en el coche solar
El sistema solar del vehículo está formado por tres paneles solares flexibles instalados en el techo inclinado, generando juntos unos 300 W en condiciones de sol directo. La elección de paneles flexibles fue esencial para mantener el peso bajo.

Los paneles rígidos equivalentes serían de cuatro a seis veces más pesados, lo que perjudicaría la eficiencia del proyecto. Cada panel flexible pesa alrededor de 10 libras con el soporte, manteniendo el vehículo lo suficientemente ligero como para ser movido por los motores de bicicleta eléctrica.
La gestión de energía entre los paneles y la batería de 48 V se realiza mediante un controlador de carga solar Victron, utilizado en sistemas fotovoltaicos residenciales y embarcaciones. El techo inclinado, inspirado en el Tesla Cybertruck, permite acomodar mejor los paneles y captar más luz durante el desplazamiento.
Prueba de 29 km sin usar batería demostró la viabilidad del coche solar ligero
La prueba más importante ocurrió cuando Sörensen apagó la batería y condujo exclusivamente con la energía generada por los paneles solares en el techo. El resultado fue un recorrido de 29 km sin consumir nada del almacenamiento de la batería.

Este dato es relevante porque muestra que los 300 W de los paneles consiguen mantener el vehículo en movimiento continuo en condiciones favorables de sol. En muchos proyectos solares, los paneles solo recargan la batería de forma complementaria; en este caso, sustentaron la propulsión en tiempo real.
La autonomía total con batería llena es de 50 km en condiciones normales y puede llegar a 100 km en un día de sol fuerte. La batería funciona como reserva para la noche, la sombra o el cielo nublado, mientras que los paneles actúan como fuente primaria en días favorables.
La movilidad solar casera muestra potencial para vehículos ultraligeros de baja velocidad
La cobertura de Popular Science, TechSpot y Yahoo Autos no se dio solo por la curiosidad de un proyecto DIY inusual. El vehículo de Sörensen muestra, en la práctica, una solución discutida durante años por ingenieros de movilidad solar: reducir peso, costo y complejidad hasta que la energía de los paneles sea suficiente.
TechSpot destacó que el enfoque mantiene bajos el costo y la complejidad mientras aprovecha mejor la energía limitada que los paneles solares pueden proporcionar. Este es el punto central: los coches grandes y pesados exigen demasiada energía para paneles pequeños, pero los vehículos ultraligeros cambian la ecuación.
Popular Science enmarcó el proyecto como prueba de que existe una categoría entre la bicicleta eléctrica y el coche convencional. Los vehículos solares ligeros, de baja velocidad y corto alcance pueden ser viables hoy, con componentes ya disponibles, sin depender de una fábrica o de ingeniería aeroespacial.
El coche solar de garaje no sustituye a los vehículos comunes, pero demuestra una alternativa real de bajo costo
El coche solar de Simon Sörensen no fue creado para sustituir a los coches convencionales de calle. No tiene la escala, la seguridad regulatoria ni el rendimiento exigido por los vehículos comerciales modernos.
Aun así, el proyecto demuestra algo importante: la movilidad solar práctica puede funcionar en vehículos pequeños, ligeros y bien dimensionados. El uso de piezas de bicicletas eléctricas reduce el costo, facilita el mantenimiento y permite que la tracción eléctrica se monte con componentes accesibles.
Lo que construyó no es solo un go-kart glorificado. Es un vehículo funcional de dos plazas, con cuatro motores, autonomía real y capacidad de recorrer decenas de kilómetros con energía solar directa.
La pregunta que queda es cuántos otros proyectos de garaje pueden surgir cuando piezas simples, paneles ligeros y creatividad comienzan a encontrarse.

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