Con R$ 20.000 de descuento, el SUV mediano se vuelve más atractivo, pero aún enfrenta cuestiones importantes sobre su conjunto mecánico y posicionamiento de mercado.
El Kia Sportage 2025 híbrido leve llega con un diseño innegablemente audaz y un interior tecnológico. Tras una reducción de R$ 20.000 en su precio, surge la pregunta: ¿esta caída convierte al SUV en una compra ventajosa o sus puntos de atención, como el polémico cambio, aún pesan en la decisión?
Un SUV que se destaca en la multitud
Si la belleza fuera el único criterio, el Kia Sportage sería un fuerte candidato a mejor SUV mediano. Su diseño es diferente de todo lo que se ve en las calles. La parte delantera, con su conjunto óptico en forma de búmeran, divide opiniones, pero es innegable que el coche se destaca. Una pena que, a pesar del aspecto moderno, las intermitentes usen bombillas convencionales, no siendo 100% LED.
En la parte trasera, el aspecto continúa siendo agradable. El maletero es uno de los puntos fuertes, con apertura eléctrica y generosos 562 litros de capacidad, medidos hasta la tapa. El espacio está bien forrado y cuenta con un enchufe de 12V. Un detalle interesante es que no hay gato, solo un kit de reparación, lo que amplía el compartimento.
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Motor 1.6 turbo y sistema híbrido leve
Bajo el capó, el Kia Sportage alberga el motor 1.6 turbo con inyección directa, movido solo a gasolina, que entrega 180 caballos y 27 kg de torque ya a 1.500 rpm. Este motor trabaja en conjunto con un sistema híbrido leve (MHEV) de 48V.
Es importante entender que este sistema no tracciona las ruedas directamente, como en un híbrido convencional. Su función es auxiliar al motor de combustión, permitiendo el “modo de navegación”, donde el motor puede apagarse por breves momentos para economizar combustible. Los números de consumo quedan en 9,5 km/l en la ciudad y 13,5 km/l en la carretera.
Desempeño y el polémico cambio de doble embrague
Con 1.574 kg, el SUV tiene buena agilidad, acelerando de 0 a 100 km/h en alrededor de 9 segundos. Sin embargo, el punto más crítico del conjunto es el cambio automatizado de doble embrague de siete velocidades en seco.
Aunque Kia afirma haber realizado mejoras, este tipo de transmisión tiene un historial de problemas en el mercado, lo que genera desconfianza. Cuando funciona perfectamente, los cambios son extremadamente rápidos, pero el riesgo de mantenimiento futuro es un factor que pesa en contra.
Interior sofisticado y repleto de tecnología

Por dentro, el Kia Sportage impresiona. El acabado combina materiales suaves al tacto y cuero. El espacio es excelente, especialmente en el asiento trasero.
La tecnología embarcada es un diferencial. La central multimedia es rápida, tiene Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, y una interfaz innovadora que alterna los comandos de multimedia y aire acondicionado. El panel de instrumentos es digital y muestra la imagen del punto ciego en la pantalla al accionar la señal. La lista de equipamientos incluye control de crucero adaptativo, asistente de permanencia en el carril, techo solar panorámico, y asientos delanteros con calefacción y ventilación.
¿R$20.000 menos es suficiente?
El precio de lanzamiento del Kia Sportage era de R$ 287.000, considerado alto para un híbrido leve. Con la dificultad en las ventas, la marca aplicó un descuento de R$ 20.000, reduciendo el valor a R$ 267.000.
A pesar de la caída, el precio sigue siendo elevado. Es una cantidad que lo coloca en competencia directa con SUVs de otras categorías, incluidos modelos híbridos plug-in. La reducción hace la oferta más interesante, pero no resuelve la cuestión del costo-beneficio. El coche es bonito y está equipado, pero el cambio y el precio aún son barreras significativas para muchos consumidores.

