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La arena de la playa se convierte en un problema en Santos después de que las marejadas movieran hasta 3 mil toneladas entre los canales del litoral, requiriendo una fuerza de tarea con maquinaria pesada durante hasta dos semanas para evitar inundaciones y el colapso del drenaje de la ciudad.

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 01/06/2026 a las 17:54
Actualizado el 01/06/2026 a las 17:56
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Las marejadas desplazan miles de toneladas de arena entre canales de la costa de Santos y obligan al Ayuntamiento a mantener operaciones frecuentes con máquinas pesadas para preservar el drenaje urbano, reducir riesgos de inundaciones y reorganizar sedimentos llevados por la fuerza del mar.

En Santos, en la costa de São Paulo, las marejadas han comenzado a requerir operaciones frecuentes para retirar arena acumulada en los canales de la costa y mantener el funcionamiento del drenaje urbano en áreas propensas a inundaciones.

Según la Prefectura Regional de la Zona de la Costa e Intermedia, cada episodio de marea agitada puede desplazar entre 2 mil y 3 mil toneladas de sedimentos a lo largo de la franja de arena.

El impacto ocurre porque la fuerza del mar altera la distribución natural de la arena en la playa y empuja parte del material hacia dentro de los canales.

Con esto, sedimentos que salen de tramos cercanos a los canales 4, 5 y 6 terminan concentrándose principalmente en los canales 1, 2 y 3, donde dificultan el paso del agua.

Para responder al problema, el Ayuntamiento moviliza excavadoras hidráulicas, cargadoras, retroexcavadoras, camiones volquete y equipos de drenaje en frentes de trabajo en la playa.

La duración del servicio varía según la intensidad de la marejada y el volumen acumulado, pudiendo extenderse de una a dos semanas, con apoyo de la administración municipal y de Prodesan.

Arena desplazada por las marejadas amenaza canales de Santos

De acuerdo con el prefecto regional de la Zona de la Costa e Intermedia, Rodrigo Paixão, la operación no consiste solo en retirar arena de los canales más afectados por la acumulación.

Además de la remoción, el trabajo busca devolver el sedimento a los puntos de origen, sobre todo en los tramos de la playa que pierden arena tras la acción de las marejadas.

“Esa arena se acumula toda en los canales 3, 2 y 1, que es donde hacemos este desazolve, y regresa a los lugares de origen”, dijo Paixão.

Esta dinámica muestra que el problema se repite conforme nuevos frentes marítimos alcanzan la costa, creando un ciclo de retirada, transporte y reposición de arena.

En la práctica, la ciudad necesita lidiar con un movimiento permanente de sedimentos entre diferentes puntos de la playa y las estructuras de drenaje urbano.

Después de ser removida de los canales azolvados, la arena es transportada por la propia franja de playa y recolocada en áreas que sufrieron pérdida de material.

Mientras tanto, los canales deben permanecer libres para permitir el drenaje del agua de lluvia y reducir el riesgo de trastornos en vías cercanas.

La atención constante se justifica porque los canales de Santos tienen un papel esencial en el sistema de drenaje de la ciudad y en la prevención de inundaciones.

Cuando la arena se acumula en las salidas de drenaje, el agua encuentra más dificultad para llegar al mar, lo que puede comprometer el drenaje durante lluvias fuertes.

Máquinas pesadas actúan en la franja de arena de la playa

En las fuerzas de tarea, camiones y máquinas pesadas circulan por la playa para remover el material depositado dentro de los canales y liberar nuevamente el paso del agua.

Este desplazamiento necesita ser lo suficientemente ágil para evitar atascos, pero también controlado para reducir riesgos a bañistas, turistas y trabajadores que circulan por la costa.

Entre las etapas más delicadas está la logística en un área de gran circulación pública, especialmente en los períodos de mayor movimiento en la franja de arena.

Como los vehículos pasan por tramos utilizados por los visitantes de la playa, equipos orientan al público y organizan la circulación de los camiones durante la operación.

“Es un camión pesado y con carga, que no puede andar en la arena a una velocidad muy baja por riesgo de atasco. Cuando ocurre una fuerza de tarea, tenemos algunas personas que dan orientaciones, abriendo el camino para evitar accidentes”, afirmó Rodrigo Paixão.

Además del control de tráfico en la arena, el progreso del servicio depende de las condiciones del mar, del clima y de la cantidad de sedimentos desplazados.

Resacas más intensas pueden aumentar el volumen de arena acumulada en los canales, haciendo la operación más demorada y aumentando la urgencia en períodos de lluvia.

Aunque el dragado se trata como una acción de rutina, la repetición de los episodios ha elevado la presión sobre los equipos responsables del mantenimiento.

Con cada nuevo movimiento de marea, parte de la arena puede volver a los canales recién limpiados, requiriendo una nueva intervención para restablecer el flujo del drenaje.

Resacas en Santos ocurren fuera del período más común

La administración municipal también observa un cambio en el comportamiento de las resacas, que antes se asociaban con más frecuencia al otoño y al invierno.

En la evaluación de Paixão, la ocurrencia de estos eventos también en verano redujo la previsibilidad de las acciones de mantenimiento en la costa santista.

“Hace diez, 15 años, las resacas solo ocurrían en períodos de invierno y otoño. Desde entonces, ya las percibimos en verano. Es decir, ya no hay una determinación de que esto solo sucederá en tiempos fríos”, declaró el alcalde regional de la Zona de la Costa e Intermedia.

Incluso con esta percepción, los técnicos evitan relacionar directamente el cambio en el patrón de las resacas con las alteraciones climáticas sin una investigación específica.

El ingeniero Lauro Aguiar, que coopera en la gestión del contrato de drenaje, afirma que cualquier asociación entre los fenómenos depende de un análisis más amplio y profundo.

“Esto necesita un estudio mucho más profundo”, dijo Aguiar.

Según la evaluación técnica, el cambio percibido puede ser relevante para la planificación urbana, pero aún no permite establecer una relación directa y concluyente con el calentamiento global.

Sin esta confirmación, la ciudad trabaja sobre efectos ya observados en la costa, como el ensanchamiento de los canales, la pérdida de arena en determinados puntos y el avance del mar durante resacas.

Estos impactos interfieren en la rutina de mantenimiento y hacen más compleja la prevención de inundaciones en una ciudad que depende del funcionamiento regular de los canales.

La alcaldía estudia barreras contra resacas en la costa

Para reducir los impactos de las mareas elevadas, la Alcaldía informa que evalúa medidas preventivas dirigidas a la contención del agua del mar y a la protección del sistema de drenaje.

Entre las alternativas analizadas están compuertas antirresaca, válvulas de retención, ampliación de geobags y refuerzo del enrocado con piedras en tramos de la costa.

Estas propuestas forman parte de estudios asociados al ProCanais, programa municipal dirigido a la recuperación, mantenimiento y modernización de los canales urbanos de Santos.

La iniciativa prevé análisis técnicos para disminuir el avance de la arena sobre las estructuras de drenaje y reducir los efectos de las mareas elevadas en la ciudad.

El conjunto de medidas busca combinar intervenciones emergenciales, realizadas después de las resacas, con soluciones a largo plazo para disminuir la recurrencia del problema.

Mientras las máquinas retiran arena de los canales, los estudios intentan identificar formas de limitar la entrada de sedimentos y mejorar la respuesta del sistema.

La bióloga Débora Mandaji, gestora del Contrato de Drenaje de la Secretaría de las Alcaldías Regionales, afirma que la principal preocupación es preservar el drenaje del agua.

Según ella, la acumulación de arena reduce la eficiencia de los canales y aumenta el riesgo de inundaciones, especialmente cuando la ciudad enfrenta lluvias fuertes después de períodos de mar agitado.

Aun así, el mantenimiento no elimina definitivamente el problema, porque el desplazamiento natural provocado por el mar puede devolver el material a los canales en nuevas resacas.

Los puntos más vulnerables a la acumulación de sedimentos siguen exigiendo un seguimiento constante de los equipos de drenaje a lo largo de la costa santista.

“Sacamos del 3, llevamos al 5. Viene la próxima resaca, sacamos del 5, vuelve al 3. Estamos haciendo un pulso con la naturaleza”, afirmó Débora.

La frase resume la dificultad de una ciudad que depende de los canales para drenar la lluvia y, al mismo tiempo, necesita convivir con la fuerza recurrente del mar sobre la playa.

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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