Una pareja transformó un dibujo en una servilleta en una empresa pionera de domos geodésicos en Mato Grosso do Sul, con construcciones más rápidas, menor costo y espacios personalizados
Un dibujo en una servilleta llevó a Rafaella Féo, de 45 años, y Elieth Lopes Gonçalves, de 46, a crear Domoself, una empresa pionera de domos geodésicos en Mato Grosso do Sul.
La idea nació de una pregunta simple
El cambio comenzó cuando ambas se preguntaron si podrían hacer algo que representara quiénes eran.
La respuesta apareció cuando Rafaella dibujó una casa redonda, integrada y sin divisiones rígidas.
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La propuesta era crear un ambiente conectado con todo y también con las personas. La servilleta inicial ya no existe, pero la idea se convirtió en investigación y construcción real.
Durante la búsqueda, llegaron a los domos geodésicos, casas formadas por triángulos que crean una cúpula ligera y resistente. El formato llamó la atención por su estética y su fuerza estructural.
El obstáculo apareció poco después. Nadie hacía este tipo de construcción en Mato Grosso do Sul. Sin una empresa local, Rafaella y Elieth decidieron aprender, probar y levantar su propia casa.
El primer modelo de casa redonda se convirtió en laboratorio
Ambas buscaron cursos, estudiaron e hicieron pruebas hasta levantar el primer domo en el patio trasero, en el barrio Carandá Bosque. El espacio verde se convirtió en un laboratorio vivo y un escaparate.
Allí, reciben visitantes, promueven yoga y muestran cómo funciona la estructura. El interior llama la atención por la luz natural, las líneas triangulares y la sensación de amplitud.
Mientras avanzaba el montaje, aparecieron curiosos. Muchos preguntaban qué era esa construcción y pedían entrar. El interés creció hasta que surgió el primer cliente.
El primer proyecto para un cliente estuvo listo en 29 días. Actualmente, el promedio es de hasta 45 días, pudiendo llegar a unos 60 días.
El costo puede ser hasta un 30% menor
Domoself nació de este proceso y comenzó a atender a personas interesadas en vivir, invertir o crear espacios comerciales y turísticos. Un atractivo de los domos geodésicos es el costo.
Rafaella y Elieth afirman que una casa redonda de estas puede ser hasta un 30% más barata que una construcción convencional de mampostería. El valor cambia según el tamaño, el acabado y la personalización.
Los modelos más pequeños cuestan a partir de R$ 45 mil. Los domos medianos, como los de 6 metros, rondan los R$ 68 mil. Con un acabado completo, el precio puede llegar a R$ 100 mil o más.
Citan a un cliente que pasó 12 meses en una obra y gastó R$ 230 mil. Al ver un domo listo en 45 días por unos R$ 100 mil, se sorprendió.
Otro punto destacado es el desperdicio casi nulo. Rafaella presenta la obra como limpia, con pocos residuos.
El espacio cambia según el uso
El domo del patio trasero dejó de ser solo un modelo de presentación. El lugar recibe encuentros, vivencias, clases y visitas de personas que quieren entender el formato antes de usar la construcción.
La versatilidad es una de las marcas del proyecto. Cada cliente elige baño, cocina integrada o externa, piso simple o acabado sofisticado, además del uso para vivienda, turismo o negocio.
Rafaella destaca que ningún domo es igual a otro, porque cada construcción recibe la personalidad de quien va a vivir o trabajar allí. La estructura no impone un patrón fijo.
El formato redondeado favorece el confort
Además de la apariencia diferente, el formato redondeado, sin esquinas, cambia la percepción del espacio y crea una experiencia acogedora. Muchas personas entran y dicen que quieren quedarse, incluso sin saber explicar el motivo.
La estructura también ayuda en la circulación del aire. El aire sube naturalmente y sale por una abertura en la parte superior, llamada linterna, que funciona como extractor natural dentro de la cúpula.
La iluminación acompaña este efecto. Con aberturas triangulares y posibilidad de vidrio, la luz entra a lo largo del día y gira por el ambiente, cambiando la apariencia interna.
Los nuevos comienzos llevaron al negocio actual
Antes de la empresa, Elieth tuvo una cafetería, intentó otros negocios y vio que algunas iniciativas no funcionaron. Rafaella ya trabajaba desde hacía años con desarrollo humano.
Para Rafaella, los domos geodésicos se convirtieron en un propósito, no en una actividad sacrificada. Ella afirma que el trabajo se realiza con placer, después de una trayectoria marcada por intentos y nuevos comienzos.
Hoy, además de casas, los domos ya aparecen por el país como alojamientos de glamping, espacios comerciales, ambientes terapéuticos y áreas de convivencia. La demanda ha crecido, incluso con alojamientos sin disponibilidad hasta mayo.
Con información de Campo Grande News.

