Experimento con qubits superconductores logró transformar aleatoriedad imperfecta en números certificados como perfectamente imprevisibles
Científicos de la ETH Zurich anunciaron un avance que puede cambiar la base de la seguridad digital, la criptografía y la computación cuántica. Por primera vez, un equipo logró producir números aleatorios considerados perfectamente imprevisibles, usando un experimento de física cuántica.
El descubrimiento llama la atención porque el internet moderno depende de números aleatorios para proteger contraseñas, mensajes, transacciones bancarias, certificados digitales y sistemas de autenticación. Cuando esta aleatoriedad falla, incluso de forma casi invisible, la protección puede volverse más frágil.
El estudio muestra que es posible tomar una fuente de aleatoriedad imperfecta y, mediante un protocolo cuántico, transformarla en una secuencia de ceros y unos sin sesgo detectable. La investigación fue publicada en la revista científica Nature el 27 de mayo de 2026 y divulgada por la ETH Zurich.
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En la práctica, esto no significa que celulares, bancos y computadoras empezarán a usar esta tecnología mañana. Pero el resultado abre camino para una nueva generación de generadores de números aleatorios cuánticos, capaces de ofrecer una base más confiable para sistemas que requieren máxima seguridad.
Por qué los números aleatorios son tan importantes para la seguridad digital
La mayoría de las personas asocia números aleatorios a sorteos, juegos, contraseñas temporales o códigos de verificación. Pero, en el mundo digital, tienen una función mucho más profunda y estratégica.
Cuando un sistema crea una clave criptográfica, necesita generar una secuencia que nadie pueda prever. Esta clave puede proteger una conversación privada, una transferencia financiera, un acceso bancario o la comunicación entre servidores.
El problema es que las computadoras tradicionales no son naturalmente aleatorias. Siguen instrucciones matemáticas y, por eso, suelen producir números pseudoaleatorios, que parecen aleatorios, pero nacen de fórmulas y valores iniciales.
Para el uso común, esto muchas veces es suficiente. Para sistemas críticos, sin embargo, cualquier patrón oculto puede convertirse en una brecha. Si un invasor descubre cómo se creó la secuencia, puede intentar reconstruir claves, prever tokens o explotar fallas en protocolos de seguridad.
El problema oculto en los generadores de números aleatorios actuales
Incluso los generadores físicos y cuánticos más avanzados no están libres de pequeñas imperfecciones. Un equipo real puede tener ruido, fallos de medición, sensores desbalanceados, interferencias térmicas o desvíos de calibración.
Estas fallas pueden hacer que ciertos resultados aparezcan un poco más que otros. En una comparación simple, sería como lanzar un dado casi perfecto, pero que aún así favorece levemente una de las caras.
Esta diferencia parece pequeña, pero es precisamente ahí donde reside el riesgo. En criptografía, casi aleatorio no es lo mismo que perfectamente impredecible. Una pequeña tendencia estadística puede reducir la fuerza de una clave o abrir espacio para ataques muy sofisticados.
Por eso, el avance de ETH Zurich no está solo en la generación de números aleatorios, sino en la certificación de que esa aleatoriedad realmente no depende de una confianza ciega en el equipo usado.
Cómo la física cuántica entró en el centro del descubrimiento
El experimento usó dos chips superconductores, cada uno representando un qubit. A diferencia de un bit común, que asume 0 o 1, el qubit pertenece al mundo de la mecánica cuántica y puede estar asociado a estados que solo se definen en el momento de la medición.
Los dos chips fueron conectados por un tubo de aproximadamente 30 metros, enfriado a temperaturas extremadamente bajas. Fotones de microondas circularon entre ellos, creando un fenómeno llamado entrelazamiento cuántico.
En el entrelazamiento, dos partículas o sistemas cuánticos pasan a presentar correlaciones muy fuertes, incluso cuando están separados. La medición de un lado se relaciona con el resultado del otro de una forma que no puede ser explicada por modelos clásicos simples.
Esta estructura permitió realizar un tipo de prueba conocido como prueba de Bell, usado para verificar si las correlaciones observadas realmente siguen el comportamiento previsto por la mecánica cuántica. En el caso del nuevo estudio, esta prueba fue esencial para certificar el origen de la aleatoriedad.
Qué significa amplificación de aleatoriedad
El punto más importante del trabajo está en un concepto llamado amplificación de aleatoriedad. La idea es partir de una fuente débil, sesgada o imperfecta, y extraer de ella una secuencia final con aleatoriedad mucho más fuerte.
En sistemas clásicos, este tipo de transformación tiene límites. Si la fuente inicial lleva sesgo o previsibilidad, la matemática tradicional no puede garantizar, por sí sola, una aleatoriedad perfecta en sentido fuerte.
El equipo suizo usó el comportamiento cuántico para superar esta limitación. El protocolo no necesita confiar completamente en los detalles internos del equipo, porque la certificación viene del resultado observado en la prueba de Bell.
Esto es importante porque un sistema de seguridad no debería depender solo de la promesa de que un aparato fue bien fabricado. Lo ideal es que pueda demostrar, por evidencias físicas y estadísticas, que los números generados son realmente impredecibles.
Por qué el descubrimiento puede impactar criptografía, bancos e identidades digitales
La aplicación más evidente está en la criptografía. Bancos, gobiernos, empresas de tecnología, servicios de nube y plataformas de comunicación dependen de claves seguras para proteger datos sensibles.
Cuando la base aleatoria de una clave es fuerte, el sistema se vuelve más resistente. Cuando esa base es débil, todo el resto de la protección puede verse comprometido, incluso si el algoritmo criptográfico es avanzado.
El avance también puede interesar a sistemas de identidad digital, firmas electrónicas, infraestructura de internet, blockchain, auditorías públicas y servicios que necesitan sorteos técnicos verificables. La idea central es crear una fuente de aleatoriedad que no solo sea confiable, sino también certificable.
A largo plazo, esta tecnología puede funcionar como una especie de referencia de alta precisión para aleatoriedad, así como los relojes atómicos se convirtieron en referencia para medir el tiempo con altísima exactitud.
El avance aún está lejos de convertirse en un producto común
A pesar del impacto científico, el experimento aún requiere una estructura compleja. Chips superconductores, enfriamiento extremo, conexión criogénica y control cuántico de alta precisión no forman parte de la realidad de dispositivos comunes.
Esto significa que el descubrimiento es más un hito de laboratorio que un producto listo para uso masivo. Aún será necesario reducir costos, simplificar la operación y demostrar que el método puede funcionar de manera estable en entornos fuera de la investigación académica.
Aun así, la importancia del resultado radica en mostrar que la aleatoriedad perfecta no es solo una idea teórica. Puede ser producida experimentalmente, siempre que el sistema explore correctamente los recursos de la física cuántica.
Este tipo de avance también gana relevancia en un momento en que la seguridad digital enfrenta nuevos desafíos, incluyendo ataques más automatizados, inteligencia artificial aplicada a la invasión de sistemas y la futura llegada de computadoras cuánticas más poderosas.
La nueva disputa por la confianza en los sistemas digitales
El descubrimiento refuerza una discusión cada vez más importante. En un mundo en el que casi todo depende de contraseñas, códigos, autenticación y criptografía, la confianza digital comienza en partes invisibles del sistema.
El usuario común no ve el generador de números aleatorios funcionando. Solo espera que la aplicación del banco, el servicio de mensajes o el sitio de compras esté protegido. Pero, detrás de esa confianza, existe una cadena técnica que puede ser fuerte o vulnerable.
Al alcanzar una forma certificada de aleatoriedad perfecta, los investigadores dan un paso hacia sistemas más transparentes y matemáticamente seguros. La promesa no es acabar con todos los riesgos digitales, sino fortalecer una de las bases más importantes de la protección moderna.
La gran cuestión ahora es saber quién tendrá acceso primero a este tipo de tecnología cuando madure. ¿Quedará restringida a gobiernos, bancos y grandes empresas de tecnología, o podrá convertirse en una infraestructura pública de seguridad digital?
¿Crees que una tecnología tan importante para la criptografía y protección de datos debe ser controlada por grandes instituciones o ofrecida como servicio abierto para la sociedad? Deja tu comentario y di si esta nueva era de la aleatoriedad cuántica aumenta tu confianza en el futuro de la seguridad digital.

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